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LULA 0 LA ENTEREZA
Cree
en tí pero no dudes síempre de los demás.
Joaquim
Maria Machado de Assis
Es
indudable que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula
da Silva, cree a pies juntillas no sólo en sí mismo, sino
también, por encima de todos los avatares, en las gentes de su
partido que tantos disgustos le están dando.
Frente a la oleada de desprestigio desatada sobre él por el comportamiento
de algunos miembros destacados de su partido, el de los Trabajadores (PT),
Lula se ha mostrado de una solidez berroqueña sin incurrir en esa
suprema debilidad de echar la culpa de sus males a los demás.
Por si alquien lo dudaba, el jefe de¡ Estado ha insistido en que
no dimitirá y aguantará hasta las próximas elecciones,
dentro de trece meses, por mucho que sus adversarios, fuera y dentro del
partido, sigan insistiendo en
que ha perdido toda credibilidad cuando afirma que nada sabia de los manejos
¡legales de miembros destacados de¡ PT tanto para la financiación
de¡ partido como en propio beneficio.
Y se ha refugiado Lula en un luminoso precedente, el de Juscelino Kubitschek,
que fue igualmente atacado por la oposición con las peores artes
antes de conseguir pasar a la historia como uno de los mejores presidentes
que el país ha tenido, fundando Brasilia y lanzando al país
a una vertiginosa carrera de industrialización. Lula está
convencido de que prevalecerá sobre sus enemigos, pese a una acusada
pérdida de popularidad y aceptación, que ha pasado en unos
meses de¡ 70 al 40 por ciento.
"No voy a perder la paciencia", ha proclamado
al tiempo que renovaba su confianza en que las investigaciones en curso
sobre los escándalos financieros en su partido se resolverán
de la mejor forma posible para él. Sin embargo, la crisis desatada
en el propio seno del PT constituye una nueva y grave amenaza para su
reelección. Ha llegado a alcanzar incluso al hasta ahora intocable
ministro de Economía Antonio Palocci, que constituye el principal
soporte de¡ presidente gracias a una gestión que consolida
a diario la economía nacional.
Unos y otros reconocen, sin embargo, que vive el PT una cierta descomposición
fruto de la borrachera de poder que siguió a la elección
de Lula. Es un fenómeno conocido en diversos países. Y no
habremos los españoles de mirar muy lejos. Ya se sabe que, si el
poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. 0 casi.
Habrá de seguirse con atención la evolución de los
acontecimientos en el gigante brasileño y no sólo por la
importancia de¡ país, sino por su condición de ejemplo
para los demás, tanto en Latinoamérica como en el resto
de¡ mundo. Se trata de saber si un gobierno que realmente representa
a los más desfavorecidos sin incurrir en demagogias ni revoluciones
es capaz de resistir los furiosos embates de los poderosos de fuera y
de dentro. Es problema de máxima actualidad en el mundo entero,
particularmente en los países menos favorecidos.
Ya se ha visto lo sucedido en Venezuela con un gobierno populista dirigido
por un personaje mucho menos limpio que Lula pero igualmente visto
como redentor de oprimidos frente a sus opresores y explotadores. Si Lula
acaba cayendo bajo el empuje de maniobras y calumnias, poco o ningún
futuro cabrá augurar a quienes tratan de hacer frente a la explotación
globalizada. Está en juego mucho y más importante de lo
que parece.
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