Internacional
Nº 639
7/3/2005
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AMIGOS, AMIGOS, PERO..

 

De mis amigos me libre Dios, que de mis enemigos me libro yo.

Dícho popular español

 

Ynunca mejor dicho cuando se trata de militares norteamericanos. los cuales tienen el gatillo tan flojo que se les dispara al menor soplo de sospecha, o al menos así lo pretenden. Lo sucedido con la periodista italiana Sgrena, que puede costarle a su gobierno una de lis peores crisis de su mandato, habla alto y claro del fenómeno.

Sería, como dicen los gallegos, de coña si no fuera por las víctimas que está causando el llamado "fuego amigo", particularmente entre los periodistas, desde Vietnam a Haití, pasindo con preferencia por Iraq. No se sahe muy b¡en, así, a quién habrá que compadecer mas, si a las víctimas o a sus verdugos. Porque si se acepta la última en serie de las explicaciones de las autoridades norteamericanas, el tiroteo salvaje que hirió a la periodista recién liberada y le costo la vida al superagente Calipari fue provocado por la bisoñez y nerviosismo de unos soldados que ven enemigos hasta en su sombra.

No otra cosa podría ocurrir con tropas que tienen conciencia de estar inmersas no en una guerra injusta, sino en una descarada invasión al servicio no ya de la patria, sino de un puñado de magnates sin otro ídolo que sus activos íinancieros. La carne de cañón lo mismo puede ser de res vacuna que ovejuni. No importa la procedencia, siempre que se sirva en el festín de los poderosos. Está ahora por ver hasta dónde llegará la complicidad Berlusconi-Bush en la rnesa del banquetc.

Porque el pueblo italiano, pese a sus proverbiales Iragaderas con los poderosos, parece haber llegado al límile, gracias al saurificio de un hombre que honró con su ilnal al puebloal que pertenecía. Si las explicaciones del gobierno de Washington siguen sin satisfacer a la ciudadaníi, mejor inforniada de lo que lo estuvo en tiempos de Mussolini , Berlusconi y los suyos se verán en la cuerda ¡loja. Por mucho que se pretenda echar tierra y ceniza sobre el asunto.

Si, por ejemplo, Guliana Sgrena llega a contar lo que sabe sobre la matanza de Faluya, donde al parecer recogió información sobre el uso de armas de exterminio masivo por los norteamericanos, la indignación popular será imparable, por mucho que Washington y sus defensores del gobierno italiano pretendan desacreditar a la denunciante por su pertenencia a "las izquierdas". Semejante ejercicio de maniqueísmo, que más tiene de religioso que de político, se ha hecho de consumo obligado en la actual administración norteamericana, con todo lo que ello conlleva.

En cualquier caso, siguen rasgándose los velos con que se trata de ocultar la desfachatez e impudicia de la Administración Bush a la hora de enfrentarse con enernigos, reales o ficticios. El caso o, si se prefiere, el caso Calipari ha llevado a su colmo la tragedii que el presidente Bush y los suyos le está haciendo representar al mundo entero, junto a la cual la de Eclipo empieza a quedarse chiquita. Los hab¡tantes de numerosos países, con Italia ahora a la cabeza, empiezan a darse cuenta de que están siendo utilizados como víctimas del gran sacrificio en los altares de los dioses no ya aztecas, sino estadounidenses.

El "gran amigo americano", que conquistó sus títulos honrosos en las dos primeras guerras mundiales, está quemando a toda prisa sus credenciales en aras de una imposición mundial e indiscutible de su dominio y prepotencia. Pero, como suele suceder en casos similares a lo largo de la Historia, los excesos acaban volviéndose contra quien los comete, en un bumerán imparable. Se trata sólo de saber ahora hasta cuándo resistirá la cuerda de la que con tal furia e insistencia se tira.

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