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URUGUAY, UNO, CHICO Y LIBRE
Además
descubrieron los arqueólogos que en este nuevo Montevideo -que
también se llamó Nueva Troya- la palabra libertad tenía
poco sentido para los habitantes porque había sido respirada casi
durante un siglo.
Lo de chico, como casi todo en Uruguay, es relativo, le viene de estar situado entre dos gigantes, Argentina y Brasil, en el ámbito, además, del gigantismo americano. Pero su relativa pequeñez -una extensión casi el doble que Portugal- no puede hacer olvidar sus grandes logros en libertades justicia social y... fútbol Muchas cosas se han dicho de él, casi todas positivas, y hasta se le ha llegado a definir como una playa interminable con millones de vacas tierra adentro, pero nunca, para vecinos o alejados, fue indiferente. Por ello ha sido significado a escala universal su cambio de orientación política, que ha llevado a la presidencia a un socialista rompiendo por primera vez en su historia con la tradicional alternancia de blancos y colorados en el poder. Y si el centroderecha le ha cedido el paso a las izquierdas por algo será. Porque la que fuera la Suiza latinomericana sólo en el recuerdo vivía tiempos de esplendor. Después de doce años de dictadura militar, de 1973 a 1985, el empobrecimiento del país, con una descomunal deuda pública, se había hecho insoportable, propiciando entre otras cosas una emigración de jóvenes como nunca se había conocido. Sabido es que no hay como el fracaso de las derechas para propiciar la llegada de las izquierdas. No es así de extrañar que las persistentes dificultades de gobiernos sucesivos de los grandes partidos tradicionales hayan acabado dando paso a la presidencia al onólogo ex alcalde de Montevideo Tabaré Vázquez, saludado con alborozo por dirigentes de izquierdas del subcontinente como el venezolano Chávez o el brasileño Lula da Silva y sin aspavientos de Estados Unidos, siempre pendiente de lo que sucede en su palio de atrás. No parece, sin embargo, que Vázquez vaya a renunciar a sus principios y tendencias para no desagradar al coloso del Norte. Apenas se había ceñido la banda presidencial cuando ya se apresuraba a reanudar relaciones con Cuba, interrumpidas desde hace tres años. Algo así debía de esperarse Washington, que envió a la ceremonia de torna de posesión a una representante de tercera, la secretaria de Trabajo, en contraste con presidentes, cancilleres, príncipes y otros altos dignatarios de diversos países. Fidel Castro no asistió, pero ello se debió, al parecer, a motivos de salud. En cualquier caso, Vázquez se ha mostrado ya como ferviente defensor de los intereses económicos, esencialmente comerc¡ales, de la región y partidario de cuanto contribuya a mejorar las condiciones de vida de los latinoamericanos, en la senda del brasileño Lula. Su experiencia como alcalde de la capital habla en el mismo sentido. Y la progresiva normalización de la vecina Argentina sería elemento decisivo para el éxito de sus proyectos, en particular en lo que se refiere a la recuperación de una de las principales fuentes de ingresos del país, el turismo, prácticamente desaparecido en los últimos años a causa de la profunda crisis económica argentina. Los uruguayos, que han dado grandes figuras al mundo del arte y de la literatura en particular, tienen fama de poseer un particular sentido del humor. Una inécdota, no se sabe muy bien si real o apócrifa, habla de un presidente de la República que un día le comentó a un amigo ¿Y si vendiéramos el paisito y nos compráramos una chacrita cerca de París? Por falsa y malintencionada que pueda ser, habla la anécdota del desencanto de los uruguayos con su país, que algunos atribuyen a sus orígenes españoles, portugueses e italianos y otros, simplemente al mate. Parece ya llegada la hora de invertir semejante tendencia y hacer resurgir el entusiasmo y la esperanza. |