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EL DÍA MÁS LARGO
A veces pienso que a este país le iría mejor sólo
con que pudiéramos serrar la costa Barry Goldwater A sólo unas horas de la apertura de las urnas para lo que habrá de ser una de las más altas ocasiones electorales en Estados Unidos, no eran seguramente pocos los que pensaban como el veterano senador ultrarreaccionario y ex candidato a la presidencia. Pocas veces en la historia del país habrá sido más claro el enfrentamiento de progresistas del Este, y ultras sudistas. Pero no está al alcance de los partidarios del presidente George W. Bush el seccionar iteralmente el país para que las olas se traguen a sus adversarios. No será por falta de ganas, aunque ya hayan conseguido dividirlo como nunca desde la guerra de Secesión. Y jamás como ahora ha estado el mundo más pendiente de lo que las urnas norteamericanas decidan. La movilización política y popular tampoco no parece tener precedentes. Ambos candidatos han echado mano de todos los recursos disponibles, desde la utilización del castellano con mejor o peor fortuna hasta la reaparición de veteranos pesos pesados con el ex presidenle Clinlon. Los principales diarios del país se han volcado a favor de uno u otro aspirante, con el New York Times y Washington Post, ambos a favor del demócrata John F. Kerry, a la cabeza. Hasta personajes como el actor que gobierna California, Arnold Schwarzenneger, han entrado en liza, convirtiendo el evento en un auténtico "Duelo en 0.K. Corral" que seguramente habráa hecho las delicias de hombres como Charlton Heston y sus fieles de la Asociación Nacional del Rifle. Hay indicios caros no só1o de que disminuirán notablementu las abstenciones, altas de forma habitual, sino tambien de que aumentará de forma sensible la participación de los jóvenes, cosa que los demócratas ven con esperanza. Una de las incógnitas que hasta el final se han mantenido, sobre todo en el extranjero es la referente a la fidelidad del electorado republicano, al que no parecen haber afectado como sería normal los desaguisados y abiertos tropezones y engañifas del presidente Bush. Se ha llegado incluso a plantear por algunos si finalmente no será más nefasto para su pueblo y para el mundo un primer mandatario como el actual norteamericano que un dictador como Fidel Castro. No es descabellada pregunta si se contabilizan las muertes y sufrimientos que pesan sobre la conciencia de uno y de otro. En semejante comparación, pesará sin ducla el carácter transitorio de¡ norteamericano frente al eternizado del cubano, pero Bush está dando tantas muestras de desprecio de los derechos humanos y de las normas de convivencia entre países, tanto adversarios como amigos, que hace dudar a los más creyentes. En extensas zonas del mundo, especiaimente en Iraq y sus alrededores, son rnuchos los que se preguntan en voz aita si es realmente clemocracia lo que Bush representa, porque, de ser así, a pocos podra interesir el democratizarse. Otra pregunta que muchos se hacen, generalmente con desaliento, es que sucederá si Bush es finalmente reelegido. Aunque generalmente se tienda a descartar semejante posibilidad como la peor de las pesadillas, no habrá más remedio que pianteárselo. Hay quien asegura que peor no podrá ser, no sólo porque haya alcanzado la situación lírnites extremos en muchos aspectos sino porque los segundos mandatos presidenciales en los Estados Unidos suelen suavizar los excesos del primero. Ciertamente, no cabrá esperar grandes carnbios en la orientación política del país si triunfa Kerry, pero sí, con seguridad, en los modos y procedirnientos. Y sobre todo, en el respeto fundamental a los principios que hacen de una democracia lo que debe ser, sobre todo cuando se trata de la prinnera y más relevante de los últimos siglos, faro y ejemplo hasta no hace mucho para todas las demás. Pero tanto si gana corno si pierde, el presidente Bush habra conseguido concitar odios y antipatías en el mundo entero como nunca ningún jefede Estado nortearnericano y ello con una aureola de incapacidad y estupidez también sin precedentes. Su imagen pública es la de un advenedizo hijo de papa con grandes protectores que lo han utilizado hasta las heces para beneficiarse hasta extrenios indecibles. Ni siquiera su correligionario Richard Nixon lue nunca tan ridiculizado y menospreciado por cómicos populares y comentaristas slatíricos. Desde su declarado acosador Moore, que lo lachó abierta y públicamente de idiota, hasta quienes se permiten toda clase de brornas hirientes al mencionarlo. Una de las más recientes, de un comentarista nortearnericano: lo prirnero que Kerry debería hacer si gana las elecciones es nombrar a Bush embajador en Bagdad. Hiriente
sugerencia, que de alguna ¡orma resurne lo que el mundo, y en particular
la mayoría de los iraquíes, sienten respecto al patético
héroe de las Azores. |