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Prosopopon
Dícese
de la máscara que usaban los acto-res en el teatro en la Grecia
clásica para ahuecar y ensalzar la voz. De aquí se deriva
el nombre de persona". Curiosa derivación porque representa
impostura o figuración de lo que se es realmente, y para aparentar
algo que no se tiene. Lo que nos viene a modo para retratar al político
de hoy. Vacío, figurón, histrión y representando
un papel o papelón frente a la galería de espectadores.
Importando la dicción ante el público, es decir, ante la
prensa. ¿Qué resulta más importante, hacer o actuar?
¿Perderse en palabrería o ir al contenido? ¿Ser amiguete
de un periodista, darle primicias para que le saque en los medios, sin
consideración alguna al contenido del discurso, o hacer un buen
y coherente alegato que por sí puede ser noticiable? Estamos ante
un vacío de ideas propiciado, posiblemente, por la propia estructura
de los partidos políticos. En la medida en que de lo que se trata
es de llegar o permanecer en un puesto, hay que estar a muy bien con el
jefe que pone y quita de las listas. Y, además, como la llegada
a la jefatura dependé de una cosa llamada azar, no de las ideas,
ni de la capacidad de convicción, nos topamos con que si arriba
no se piensa, se piensa menos debajo. Estamos ante un panorama desértico.
El caso paradigmático va a ser el de la ministra de Vivienda, que
va a pasar a la historia por ser la que más dio que hablar e hizo
menos. O esa discusión tan acendrada sobre si Cataluña es
o no una nación. La polémica arranca de la propia ambigüedad
de la Constitución, porque si dice que España está
integrada por nacionalidades y regiones tras decir que es una única
nación, evidentemente es una contradicción lógica
de primera: mal puede haber una nacionalidad sin nación. Lo que
pasa es que el término es tan vago e impreciso que hemos llegado
al puntode que no hay quien sepa que es lo que quiere decir. O sea, que
se queda sin ningún contenido. Es realmente difícil imaginar
una situación en que se pongan menos propuestas sobre la mesa,
tanto por unos como por otros, y, sin embargo, se esté más
en los medios de comunicación. Si el discurso es hueco, sólo
es publicable si es esdrújulo. Y, mientras, la casa por barrer.
¿Cómo se liberaliza el mercado? Llevando la CMT a Barcelona.
¿Cómo se acomete la que nos viene en pensiones? Con el matrimonio
entre personas del mismo sexo. ¿Cómo se facilita el acceso
a la vivienda? Hablando. La inmigración es tan delicada que ni
se habla. Si añadimos la competencia feroz entre los medios de
comunicación llegamos al discurso estéril pero relumbrón.
Lo que hace que el transmisor de la información sea tan culpable
como el que la facilita. Al faltar el criterio, se baja la barrera y vale
todo.
El político ha tenido de siempre fama de todo menos de bueno. Lo
malo es que se está acentuando la faceta de inútil. También
se está produciendo un desplazamiento del interés de la
política hacia lo local. Como no puede ser de otro modo, porque
es la única que se ve. Y como lo local que se ve son las obras,
pues vengan obras.
Menos mal que tenemos a Bruselas y que en Alemania se ha formado un gobierno
estable. Qué sería de nosotros sin ellos.
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