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Noticias o premoniciones Hubo un tiempo, lejano, en que la labor periodística de mérito consistía en la Hbúsqueda de la noticia antes que los demás. La exclusiva. Digo noticia, es decir suceso pasado. Las agencias informativas han minimizado la posibilidad de encuentro de esa noticia fresca. Después se pasó corno labor destacada al llamado periodismo de investigación. Buscando la noticia desconocida, vía información de voces profundas, vía, las pocas veces, de una tarea no detectivesca sino basada en el conocimiento de la materia, su seguimiento, la entrevista, los contactos. Las primicias informativas, la novedad informativa es esencial al medio de comunicación. Esencial para la competencia entre los profesionales y los medios de comunicación. Hoy queda poco de eso, la vorágine de informaciones hace que a lo más una información se diferencie de otra por su tratamiento, destacándola 0 minimizándola, vertiendo opinión sobre el suceso. Pero, en cualquier caso, siempre se trata de noticias. Acontecimientos pasados por esencia. Hoy, sin embargo, el panorama ha cambiado sustancial mente. La información es completamente distinta en función del medio que la expande. La radio puede tener una inmediatez total. la televisión casi. La prensa escrita va necesariamente a la zaga. Difícilmente, aparte de las retransmisiones en directo, tanto la radio como la televisión pueden esperar una mayor audiencia por una exclusiva, que además se evanesce rápidamente porque lo nuevo se puede copiar rápidamente. Los medios escritos diarios -los de mayor periodicidad sólo pueden aspirar al reportaje o a la investigación tibia- tienen el problema, que salvo casos excepcionales, que sólo pueden dar noticias una vez al día. Puede dar más información, puede ser más profunda, pero sólo una vez al día. Una buena noticia sí que puede traducirse en un incremento de ventas. Junto a los medios tradicionales y desde hace no mucho, comparado con la historia de los demás medios, existen los denominados confidenciales, restringidos a ámbitos reducidos, transmitidos por la red, rápidos, poco fiables, con perdón, aventureros de futuro en base a conjeturas. Pero todo el mundo sabe lo que son. El problema se plantea hoy porque cada vez más la prensa diaria tiende al confidencial, asumiendo con su credibilidad una supuesta información que no la tiene. Se pasa de una hipótesis a la afirmación de¡ futuro. En vez de informar lo que ha pasado se tiende a asegurar lo que va a pasar. Se pasa de la historia al oráculo. No es, afortunadamente, general izable pero se da. Sin ir más lejos ocurre siempre con las encuestas electorales. Si unas dan un resultado anticipado como repetido, ya se da como cierto el resultado (véase Galicia). No obstante las encuestas no aciertan nunca, repito nunca. En el caso gallego se daban como perdidas en los medios las elecciones para el PP, y no ha sido así. Pese a quien pese ha habido un empate técnico M PP contra todos los demás. Y al final ha sido una cuestión de azar. Es lo mismo que ocurrió en las elecciones últimas a la Comunidad de Madrid, la primera vez PSOE-IU sacaron por los pelos mejor resultado que el PP, la segunda vez el PP sacó más que los otros dos, en cualquier caso suerte, pura chiripa. Igual pudo haber pasado una cosa que la otra. De igual forma que no es bueno que los medios se hagan eco permanente de los intereses económicos de las empresas del grupo informativo, tampoco lo es que a falta de noticia competitiva típica capaz de incidir en el mercado, de prensa, la noticia se suponga, dando por sentado que pasará, y, luego, pues que no pasa. A propósito de los grupos informativos, sinergias si, con transparencia total. Y habría que pensarse algo parecido a lo que ocurre en el sector eléctrico, separación rigurosa de actividades. Que unas no puedan contaminar a las otras. Porque la información debe ser información y sólo, solo, eso. |