| Hemeroteca | Lista |
![]() |
||
|
|
Río revuelto Bajan turbulentas las aguas en la cosa del Estado. En este marasmo actual de nuevas modificaciones de los Estatutos de Autonomía, ya no basta con supuestos problemas de nomenclatura, de más competencias a pasar, ahora el Gobierno catalán se lanza a otro envite a más a más. Nada menos que la soberanía fiscal. Tal es la pretensión de regular, gestionar, recaudar, inspeccionar los tributos. Uno no puede por menos que quedarse estupefacto. Pasado un cuarto de siglo del nuevo modelo territorial, sí que parece importante revisar el modelo, pero en todo. Es absurdo que la Administración Central mantenga competencias, pero también es absurdo que las Autonomías tengan otras. Lo mísmo puede decirse de los poderes locales. Lo importante es la mejor gestión democrática para el ciudadano, es decir competencia y responsabilidad. Estamos en tiempos de búsqueda europea de la unidad, en un lentísirrio camino de armonización fiscal, en la búsqueda de la solidaridad y ahora se descuelgan unos con, ¡lamémoslo por su nombre, la independencia económica mayor posible. En materia tributaria la soberanía fiscal de las llamadas Haciendas territoriales, Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra, es superior a la de un Estado independiente, la razón es elemental, no existe obligación real de contribuir ni tratados para evitar la doble imposición. Me explico, los rendimientos obtenidos en un territorio se gravan en el lugar M domicilio fiscal, no donde se generan. Un chupa chups fabricado en Barcelona y vendido en Sevilla genera un beneficio para la empresa fabricante que es gravado por el Impuesto sobre Sociedades, pero ese beneficio se obtiene no en Barcelona sino en Sevilla. 0 sea que esa disculpa de los balances fiscales es simplemente falsa, nunca se ha estudiado el origen territorial del beneficio gravado. En otro orden impositivo se dan hoy injusticias lacerantes, piensa en el Impuesto sobre Sucesiones. Cualquier espabilado con posibles tiene domicilio en un Territorio Foral, porque ahí no se paga este Impuesto. En materia de gestión recaudatoria la razón dice que cuanto más unificación mejor, se abaratan los costes y se persigue mejor el fraude. Hoy existen en recaudación ejecutiva, nada menos que las siguientes inspecciones distintas. la judicial, con separación de civil y laboral, la de los Ayuntamientos, la de las Diputaciones, las Forales, la de la Seguridad Social y la del Estado, ahí es nada. Todas hacen lo mismo, sin especialidades. En materia de inspección tributaria es prácticamente nula la cooperación internacional, pues imagínate lo que sería dividir la Agencia Tributaria. Una cosa es los buenos deseos y otra la realidad de los hechos. En el fondo,
lo que da la impresión que subyace de veras es que la incompetencia
se quiere disimular No hace falta apelar a la solidaridad para mantener la unidad fiscal. Vivimos juntos, hace muchos años. El fundamento es el derecho, no el regalo. En tiempo de deslocalizaciones industriales, de inmigraciones masivas huyendo de la pobreza, de permisión vergonzosa de paraísos o semi paraísos fiscales, la solución es combatirlo, no apartarse. Hay un argumento muy al uso, el PER. Pero el remedio no es no pagarlo, sino arreglar el desempleo rural, No puedo hurtarme a un comentario al socaire. El Archivo de Salamanca. Ante la imposibilidad con la Ley en la mano de devolver papeles, porque no hay derecho de propiedad, se quiere hacer una Ley de privilegio, excepción singular al régimen común, de reconocimiento de propiedad, es una clara desigualdad. Puede haber fórmulas intermedias, el depósito y el símbolo, no subvertir el orden jurídico. |