| Hemeroteca | Lista |
![]() |
||
|
|
Honras fúnebres Para conocer adecuadamente los acontecimientos no hay nada mejor que establecer términos comparativos. Una buena comparación requiere puntos de referencia, básicamente partiendo del mayor de los posibles, según elementos comunes. Estos días ha ocurrido uno de esos extraños fenómenos que pasa a ser el mayor de los casos en su especie. la muerte de Juan Pablo II en sí no pasa de ser y es nada menos que la de un ser humano, igual siempre y por esencia siempre diferente para el que le ocurre. Pero cómo reaccionan las personas ante esta muerte, cómo se celebra, es muy distinta, por grandeza en cuanto aparato y repercusión, a la de cualquier otro mortal. Estas honras funerarias participan de todas las características, todas sin faltar ninguna, de la normalidad de los casos, pero elevadas a su máximo posible exponente. Todas excepto, tal vez, una. Que es excluida precisamente por innecesaria. No hay esquelas. Los cambios de estado civil de las personas, al tener trascendencia social, se publican por los medios posibles en cada momento. Aparte de la publicidad legal y formal del Registro Civil. Nacimiento, matrimonio, muerte. No es igual en todos los casos ni en todas partes. El nacimiento tiene una publicidad escasa, se ciñe en nuestras latitudes a la celebración del bautismo, es porque la nueva vida tiene poca importancia fuera del círculo familiar. El matrimonio (y porqué no las uniones civiles) se conmemoran partiendo de la monogamia, que el círculo de conocimiento de la pareja conozca que ambos pasan a tener vida propia e independiente, que se apartan del mercado de la soltería. La muerte tiene una relevancia especial, es la desaparición del mundo del derecho, de la contratación, del patrimonio. También existen otras celebraciones particulares, movidas por el afán social de fiesta, al socaire de disculpas específicas. Primera Comunión, Confirmación en los ámbitos religiosos - cuya extrapolación más que posible y real a otros, sólo civiles, es profundamente absurda ya que un Sacramento cristiano carece de relevancia legal-. Gradaciones por estudios remedando el caso anterior de los falsos sacramentos civiles, sería como celebrar una graduación sin cursar y superar estudios-. Sin embargo pasa desapercibido un momento crucial de toda persona, la mayoría de edad. Puede que sea, y es, porque no tiene efectos directos. Desaparece la patria potestad, se puede contratar sin asistencia de otros, pero da igual porque no se puede, de hecho, contratar nada. Aunque sí que también existen, mejor existían conmemoraciones de tales eventos. No otra cosa es la fiesta popular del viejo sorteo de los quintos. Volviendo a las honras fúnebres del Papa. Hemos de partir de que ha muerto el hombre más conocido de la Tierra, el de mayor autoridad, el más escuchado, el querido por más personas, el mejor valorado y respetado por mayor número, el más importante socialmente. Y, además, muere en plena y efectiva titularidad de sus atributos. Por eso, la conmemoración funeraria se reviste de los elementos de cualquiera de ellas con especial relevancia de todos sus componentes. Primero, la difusión del hecho. jamás una muerte ha sido tan pregonada por todos los medios de comunicación del Globo. La comunicación del dolor ante la ausencia del ser querido y respetado a través del luto. Anécdota, entro en un bar; la televisión estaba estropeada y visionaba en blanco y negro; se retransmitía en directo desde el Vaticano; pensé que era a propósito y por razón de luto. La constatación del fallecimiento es solemne, ritual, publicada y observada por millones de personas. Los panegíricos de su trayectoria vital son minuciosamente elaborados, enseñados y difundidos. La detracción de su actuación se minimiza se enaltecen sus aciertos. El recuerdo, como dolor y aprendizaje, perdurará más que ninguna otra y con representaciones físicas permanentes. Y también da las mayores repercusiones de hipocresía que cabe imaginar cuando quiénes no le han hecho el mínimo caso a sus palabras, políticos de postín, muestran fingidas caras doloridas por mera manipulación. Como diciendo: quise hacer lo que dijo, lo respeté, mas no pude, la ocasión no fue propicia. Cuando lo cierto es que ni les dio la gana ni hicieron el intento mínimo. Final. Ha muerto un hombre bueno, con aciertos y fallos, casi todos lo sabían en el Orbe y por eso nos deja y se celebra que la Bondad existe. |