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Muchísimo ruido y ninguna nuez El llamado plan Ibarretxe es algo nacido, gestado e impulsado a sibiendas de su ¡mposibilidad. Independientemente de su contenido, se trata de una modificación del Estatuto de Autonomía del País Vasco que desde un punto de vista legal requiere necesariamente su aprobación por las Cortes Generales mediante Ley Orgánica, lo que a todas luces no se va a producir. Pero legalismos aparte, un Estatuto de Autonomía es un acuerdo entre dos partes, la comunidad autónoma y el Estado. La modificación de un acuerdo solo puede hacerse por la voluntad conjunta de quienes lo suscribieron. Lo que aquí no se da. Se pretende entonces invocar el mero derecho unilateral de modificación atendiendo a supuestos principios supraconstitucionales, cual es la cons¡deración de un hipotético pueblo vasco, cuya existencia se reputa porque alguien decidió y se cree que es un ente real, lo que otros niegan. Al fin de la cuestión se ha introducido en nuestro panorama político una cuestión de solución imposible, uno quiere una cosa que otro ni puede ni quiere dar. Entonces, ¿a donde varnos? A ninguna parte. Ya se podrán escribir toneladas de papel, saturar el espacio radioeléctrico, pero no se conduce a ningún sitio. Puede que a la postre crujan los mecanismosde actuación del Estado, está por ver, pero los mecanismos, aunque crujan, sí que existen. Es un asunto puramente mediático que a los efectos prácticos mal puede interesar a la vida cotidiana del ciudadano de a pie. Todo en aras del mantenimiento político de una bandera de mas que dudosa relevancia actual. En el ínterin se busca lo que se busca. El resultado de las próximas elecciones vascas. Que lo normal es que hagan que las cosas, con variaciones someras, se queden como están. Importará, sin embargo, mucho que no se haga crear victimismos de ninguna especie, ni contra un partido y menos contra unos ciudadanos, porque la cuestión no es ésa, aunque a propósito se busque. Cuando la irracionalidad campa por sus respetos cuesta guardar la necesaria templanza. Es tan sencillo crear el encono y tan complicado reconciliar luego. Muchas veces el político de turno se busca situaciones artificiales para llevar el agua a su molino. Aquí, posiblemente, es un intento, puede que el último, de querer recoger el voto de la sinrazón extrema. Puede que por lo mismo los restos de esa sinrazón hayan apoyado el descabellado llamado plan. Lo cierto es que pase lo que pase el efecto inmediato se ha conseguido. Todo el mundo habla de lo mismo. Pero en vez de adoptar pos¡ciones de sosiego se procura encrespar, qué mala cosa es ésa. Esta semana se reunirán para discutir el asunto, después de planteado y cuando no tiene vuelta atrás, absurdo. Se busca claramente confrontación, con gestos y palabras. Pero no olvidemos que dos no se pelean si uno no quiere, basta con emplear la legalidad vigente y calma, mucha tranquilidad y mucha calma. En todo este guirigay lo que es de lamentar es la posición de algunos de los llamados a sí mismos comunicadores que enzarzan más aún los ánimos. También aquí se busca la relevancia, la audiencia, el protagonismo. No olvidemos que las noticias y su tratamiento informativo no pueden aislarse de la situación de los medios de comunicación en España. Fundamentalmente en raclio y televisión. Con una guerra feroz por la audiencia. Partiendo de que estamos en un proceso de consolidación de empresas. En radio sólo una empresa gana dinero. En televisión el panorama es patético con la falta de definición absoluta de las emisoras públicas y su competencia mas que, desleal con las privadas. Estamos inte una auténtica lucha por la supervivencia o la permanencia. Lo que da que se magnifique lo que no tiene por qué ser, se aviven fuegos que deberían rescoldarse y en vez de transmitir razón se imbuya destemplanza. La lucha empresarial se traduceademas en un pugilato por el renombre, sin mirar los efectos de la siembra de cizaña. Aquí estamos ante un todo vale que es desastroso para una aclecuada y pacífica convivencia. Pero, repito, el mal nace del querico control de los medios. Filta de clarificación en la concesión de postes de emisión, ausencia de competencia real en el sector al permitirse situaciones de pérdidas constintes sin planes de viabilidad empresarial. La pretensión de que los medios no son empresas, sino que están al servicio de otras causas. En fin, que se trata de mandar sin el respaldo de lo único que puede dar y ser fuente del poder, los votos. 0 influir sin lo único que puede dar autoridad, la razón. |