Nº 588
2/2/2004

 

La yenka

Cuando era niño oí, ignoro el grado de certeza del relato, que en los tiempos del analfabetismo lacerante algunos reclutas eran incapaces de distinguir la izquierda y la derecha, y para hacer adecuadamente la instrucción militar se calzaba a los quintos unas alpargatas de distinto color en cada pie, blanco y negro. Para ordenar la marcha, el sargento chapurreaba blanco y negro en lugar de izquierda, derecha. Hoy con la precampaña electoral comienzan a desgranarse los programas de los grandes partidos politicos, que nos revelan su ideario y nos dicen lo que significa en estos tiempos izquierda y derecha. En economía, el PSOE lanza el reto de reducción de¡ tipo máximo de la tarifa del Impuesto sobre la Renta para equipararlo a la tributación de las sociedades, cuyo tipo de gravamen también se reduciría (para que decir de la anterior propuesta del tipo único). 0 sea, asimilación de las personas físicas y jurídicas y bajada de impuestos. La disminución de tributos la viene practicando el PP desde su entronización en el Gobierno y también, ahora, pregona que continuará con tal política, aunque con menor alcance que la que pretende el PSOE, achacando a la otra formación que la política fiscal que ofrece es irrealizable por excesiva. Tradicionalmente la izquierda subía impuestos, para llevar a cabo la igualdad material redistributiva -que unos tengan menos para que otros tengan más-; y la derecha bajaba impuestos, para estimular la creación de riqueza y fomentar el gasto y así, mediante el crecimiento econórnico, elevar el nivel de renta de toda la población.

Nos encontramos que las tornas han cambiado, la izquierda hace proposiciones más de derechas que la derecha y la derecha es más tímida de derechas que la izquierda. El PSOE reclama una liberalización completa de la economía, lo que asimismo iere el PP, pero le tilda que en sus años de gobierno no lo ha conseguido. Tradicionalmente la izquierda es partidaria de la economia de Estado y la derecha, por el contrario de la total iniciativa privada. También aquí han cambiado las cosas, la izquierda se hace más de derecha que la derecha y la derecha es menos de derechas que la izquierda. Resulta, entonces, que unos y otros entienden que, hoy, la única forma de crecimiento económico y, por ende, de generar bienestar es menos impuestos y libertad económica. Blanco y negro.
Desde el punto de vista del gasto social, el PP desea más gasto social, en todo. Más pensiones, más vivienda asequible, mejor sanidad pública, más gasto en educación. Lo que, por otra parte ha hecho durante las pasadas legislaturas. El PSOE, como no podía ser por menos, también reza más vivienda asequible, mejor sanidad pública, más gasto en educación, pero compaginándolo con el mercado privado. Tradicionalmente la derecha tiende a la reducción del gasto social dejando al mercado la satisfacción del consumidor, sanidad y educación privadas, vivienda al libre juego de la competencia. La izquierda impulsa el gasto social reduciendo los ámbitos privados. Otra vez han cambiado las cosas, la derecha se hace más de izquierdas que la izquierda, y la izquierda se hace de derechas. Será que todos se dan cuenta, que para gobernar, primero hay que ganar las elecciones, es decir hay que tener más votos que los demás, y para que les voten hay que dar gusto al votante. Sin gasto social no se rasca bola electoral. Blanco y negro.

En la gestión de la Administración la izquierda quiere un Estado fuerte, la derecha reducido con austeridad y eficacia. Sobran los comentarios, a la historia reciente me remito. Blanco y negro.

Al fin y a la postre lo que sucede es que se han difuminado las ideas. La única diferencia en política económica es equilibrio presupuestario a ultranza o un poquito de déficit, política de salón. En política de gasto social, la única diferencia son los números finales, política de salón. Blanco y negro.

Queda sólo la credibilidad. Sólo. Que se sepa no es derechas ni de izquierdas. Blanco y negro.

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