Hemeroteca Esta semana
Nº 675
19/12/2005

ESPECIAL MEDIO AMBIENTE

Kioto puede dar un respiro


Por Joaquín Nieto*

La Cumbre del Clima ha reunido en Montreal a 190 gobiernos y a representantes de la sociedad civil en busca de un acuerdo más allá de 2012 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global, el problema medioambiental más importante al que se enfrenta la humanidad. La Cumbre, primera de las partes del Protocolo de Kioto, por el que los países industrializados se han comprometido a reducir sus emisiones un 5,2% en el período 2008-2012 respecto a 1990 pero que no ha sido ratificado por Estados Unidos, debía poner en marcha el Protocolo y, sobre todo, sentar las bases para una acción post-Kioto. Felizmente, ha habido acuerdo esta vez y con EEUU.

La incorporación de este país al acuerdo es muy importante, si tenemos en cuenta que emite el 25% de las emisiones totales. Se debe en gran parte a la constatación de que el cambio climático es una evidencia y que sus consecuencias pueden llegar a ser devastadoras. Los efectos de los huracanes Katrina y Rita, sean o no atribuibles al cambio climático, han despertado la alarma.

La sociedad norteamericana se ha vuelto más sensible al problema del calentamiento global hasta el punto de que el antiguo consenso anti-Kioto se ha roto. Esta evolución explica la incorporación en el último momento de EE UU al acuerdo, forzada por la necesidad de no verse aislado a nivel internacional, sobre todo después de que Europa, Japón, Canadá y el grupo de países G77+China mostraran su determinación de sacar adelante el acuerdo con o sin los norteamericanos.

El cambio de tendencia operado en la sociedad estadounidense ha tenido su gesto más visible en la presencia de Bill Clinton en la Cumbre y su apoyo tanto al Pro-tocolo de Kioto como a futuros compromisos. Un apoyo que han manifestado también 24 senadores y tres Premios Nobel de Economía. El que 190 ciudades y 11 Estados hayan asumido importantes compromisos de reducción de emisiones o el que los sindicatos industriales norteamericanos hayan ido a Montreal con un planteamiento parecido son expresiones profundas de ese cambio de tendencia, aunque no tendrá expresión política hasta que no haya un cambio de inquilino en la Casa Blanca.

Los sindicatos valoramos el resultado de la Cumbre no sólo por su contenido global, sino también porque se ha hablado por primera vez del empleo. Buena parte del discurso de Clinton se centró en explicar que se pueden cambiar los combustibles fósiles y la energía nuclear por energías renovables y biocombustibles, lo que generaría millones de puestos de trabajo. Además, se ha abierto la participación sindical a la hora de diseñar las políticas de mitigación y el plan quinquenal de adaptación. Algunos gobiernos se han comprometido, además, a solicitar a la Secretaría de la Convención que el empleo sea contemplado expresamente en los trabajos a realizar por los grupos que se crearán para tratar de mitigación y adaptación. Los gobiernos solicitarán también que se convoque a los sindicatos a dichos grupos de trabajo. Esta será una oportunidad para que se conozca la posición y las demandas sindicales en el proceso del cambio climático y para trabajar más activamente en este campo.

Hay que saludar el acuerdo de Montreal. Ahora hay que concretar los compromisos. Los países industrializados deben reducir drásticamente sus emisiones en las próximas décadas y que los países emergentes deben asumir algún tipo de compromisos, en este caso voluntarios, para orientar de una manera más sostenible su propio desarrollo.

* Secretario confederal de Medio Ambiente de CC OO y representante sindical en la Convención del Clima

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