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ESPECIAL
MEDIO AMBIENTE
Kioto
puede dar un respiro
Por Joaquín Nieto*
La
Cumbre del Clima ha reunido en Montreal a 190 gobiernos y a representantes
de la sociedad civil en busca de un acuerdo más allá de
2012 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes
del calentamiento global, el problema medioambiental más importante
al que se enfrenta la humanidad. La Cumbre, primera de las partes del
Protocolo de Kioto, por el que los países industrializados se han
comprometido a reducir sus emisiones un 5,2% en el período 2008-2012
respecto a 1990 pero que no ha sido ratificado por Estados Unidos, debía
poner en marcha el Protocolo y, sobre todo, sentar las bases para una
acción post-Kioto. Felizmente, ha habido acuerdo esta vez y con
EEUU.
La incorporación de este país al acuerdo es muy importante,
si tenemos en cuenta que emite el 25% de las emisiones totales. Se debe
en gran parte a la constatación de que el cambio climático
es una evidencia y que sus consecuencias pueden llegar a ser devastadoras.
Los efectos de los huracanes Katrina y Rita, sean o no atribuibles al
cambio climático, han despertado la alarma.
La sociedad norteamericana se ha vuelto más sensible al problema
del calentamiento global hasta el punto de que el antiguo consenso anti-Kioto
se ha roto. Esta evolución explica la incorporación en el
último momento de EE UU al acuerdo, forzada por la necesidad de
no verse aislado a nivel internacional, sobre todo después de que
Europa, Japón, Canadá y el grupo de países G77+China
mostraran su determinación de sacar adelante el acuerdo con o sin
los norteamericanos.
El cambio de tendencia operado en la sociedad estadounidense ha tenido
su gesto más visible en la presencia de Bill Clinton en la Cumbre
y su apoyo tanto al Pro-tocolo de Kioto como a futuros compromisos. Un
apoyo que han manifestado también 24 senadores y tres Premios Nobel
de Economía. El que 190 ciudades y 11 Estados hayan asumido importantes
compromisos de reducción de emisiones o el que los sindicatos industriales
norteamericanos hayan ido a Montreal con un planteamiento parecido son
expresiones profundas de ese cambio de tendencia, aunque no tendrá
expresión política hasta que no haya un cambio de inquilino
en la Casa Blanca.
Los sindicatos valoramos el resultado de la Cumbre no sólo por
su contenido global, sino también porque se ha hablado por primera
vez del empleo. Buena parte del discurso de Clinton se centró en
explicar que se pueden cambiar los combustibles fósiles y la energía
nuclear por energías renovables y biocombustibles, lo que generaría
millones de puestos de trabajo. Además, se ha abierto la participación
sindical a la hora de diseñar las políticas de mitigación
y el plan quinquenal de adaptación. Algunos gobiernos se han comprometido,
además, a solicitar a la Secretaría de la Convención
que el empleo sea contemplado expresamente en los trabajos a realizar
por los grupos que se crearán para tratar de mitigación
y adaptación. Los gobiernos solicitarán también que
se convoque a los sindicatos a dichos grupos de trabajo. Esta será
una oportunidad para que se conozca la posición y las demandas
sindicales en el proceso del cambio climático y para trabajar más
activamente en este campo.
Hay
que saludar el acuerdo de Montreal. Ahora hay que concretar los compromisos.
Los países industrializados deben reducir drásticamente
sus emisiones en las próximas décadas y que los países
emergentes deben asumir algún tipo de compromisos, en este caso
voluntarios, para orientar de una manera más sostenible su propio
desarrollo.
*
Secretario confederal de Medio Ambiente de CC OO y representante sindical
en la Convención del Clima
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