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Los
amantes de la Constitución de 1978
Por
Fabián Estapé
Todo lo que se publica en las últimas
semanas presenta en las filas del PP, y no digamos en las ondas caritativas
de la COPE, la característica de poner en guardia al país,
se entiende que se excluye a los llamados "prosaicos", acerca
de los horribles abismos a que está abocada la Nación Española,
independientemente de cual sea el desenlace en las Cortes y Tribunales
de Queja y Alivio, por el Proyecto de Estatuto aprobado de manera nefasta
en su día, por el 90 por 100 de los diputados del Parlamento catalán.
Como todo el mundo sabe, las huestes agavilladas por Josep Piqué,
el que fuera con Aznar ministro de Industria, de Asuntos Exteriores y
de Tecnología, no han sobrepasado el techo de los 15 diputados,
así no hay forma de quebrar el Tripartito.
Con todo, la lectura de lo que algunos enamorados de la Constitución
de 1978 decían cuando se discutían las labores de los 'padres'
de la Constitución, como lo fue Manuel Fraga Iribarne, nos indica
que los enamorados actuales pecaban, en 1978 y 1979, de recelos similares
o peores a los que hoy amenazan, concretamente desde las cómodas
tribunas de la envidiada FAES. He procurado comparar los pronósticos,
a cual peor, y he llegado a la conclusión de que los seguidores
de Rajoy (Acebes y Zaplana, especialmente) de berían leer el curioso
órgano periodístico titulado La Nueva Rioja porque
allí descubrirían al Aznar más rotundamente escéptico
sobre las consecuencias de la entrada en vigor de la Constitución
del 6 de diciembre de 1978.
Me preocupa más de lo que pueda imaginar el señor Acebes
(dejaré para otro día sus actuaciones inolvidables la mañana
del 11-M) que se proclame la situación anímica de parejas,
bien avenisiódas, que se disponen a ejercer el derechode voto.
¿Ustedes saben, constitucionalistas de pro, cuantos jerifaltes
del PP se 1 abstuvieron del voto en 1978? Y lo digo porque hace unos días
se debatió en el Congreso la propuesta de Presupuestos, con una
intervención, la de Rajoy, que Pedro Solbes tuvo que calificar
de "zafia". Faltaban a mi juicio, y lo digo pensando en la seriedad
de Pedro Solbes, aquellos deliciosos raptos de Cristóbal Montoso
con el jamás habido "déficit cero". Y es que hay
triquiñuelas que descalifican, ayer, hoy y mañana.
Mayor eco ha suscitado en Barcelona, especialmente en medios dirigidos
por el profesor Antonio Castells empeñados, para su mal, en publicar
las 'balanzas fiscales' que aspiran a medir las aportaciones netas de
cada comunidad autónoma al resto, la afirmación me
dicen lanzada por el inefable Juanvi Herrera de que si el dichoso
Estatut fuera aprobado, en Castilla y León perderían cientos
de millones de euros. ¡Acabáramos! Ahora resulta que el capitoste
de la Junta sabe cuáles son los dineros recibidos en Cataluña,
y en ésta saben ya por boca de Juanvi Herrera el montante de euros
con los que tal vez pueda arreglarse la catedral de León.
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