Hemeroteca Esta semana
Nº 643
4/4/2005

LA COMUNIDAD DE NORTEAMÉRICA

Por Joaquín Roy*

Curiosamente, las referencias a una entidad de ámbito geográfico, que no existe, políticamente y que injustamente se confunde con un solo país (Estados Unidos), para irritación o sorna de otros dos (Canadá y México), tendrán mejores perspectivas de resultar justificadas en un primo futuro Este fenómeno se debe al que está a punto de nacer la Comunidad de Norteamérica. Al menos es lo que anhelan dos docenas de ciudadanos mexicanos, canadienses y estadounidenses. El parto tiem, una ¡echa fija: 2010.

Están coordinados por el Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York y con la colaboración de contrapartes mexicanas y canadienses. Su informe, filtrado ya con motivo de la cumbre de máximos mandatarios de Norteamérica en Texas el 23 de marzo, diseña la transformación de¡ Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC,mejor conocido como NAFTA). La lista de pedidos apunta unos perfiles que lo pueden traducir en una notable innovación en la tortuosa y frustrante integración interamericana. Representa un alivio continental, con un ALCA descarrilado, un MERCOSUR sin rumbo, y una utópica Unión Sudamericana anunciada recientemente en Cuzco, en tándem por el presidente Toledo y el ex mandatario argenlino Duhalde.

Significativaniente, en contra de lo que pueden pensar los perennes malos agoreros protecc ionistas, los sectores antigiobalización y los que desde Europa pueden sonreír una vez mas ante las traviesas incapacidades americanas para la verdadera inteesta posible nueva etapa del TLC puede reportar beneficios globales. En lugar de ser una amenaza ejemplo de¡ juego de la suma cero, donde el logro de uno representa la perdida del otro, todos pueden ganar cuantiosamente

El informe del grupo de trabajo (en el que destacan luminarias académicas, gubernamentales y corporativas) pide, para empezar, el establecimiento de un arancel común (lo cual convertiría algún día a NAFTA en una verdadera Unión Aduanera). Además, aboga por la puesta en pie de unas normas compartidas (con pasaportes compatibles, de fácil lectura electrónica) de fronteras interiores que permitan el seguro flujo legal y efectivo de mercancías, servicios y viajeros. Más importante: indica la urgencia de la erección de un anillo de seguridad que proteja a todo el subcontinente.

Finalmente, insiste en la institucionalización anual de las cumbres presidenciales, más allá de esporádicas barbacoas en un rancho tejano, en una hacienda mexicana, o en algún paraje plácido canadiense. Se pretende que tome la forma de órgano supremo de la Comunidad. Y, para ponerle letra a la música, se recomienda la formación de un Consejo Asesor tripartito que dé forma a los acuerdos y se encargue de su seguimiento.

Aunque lo niegue taxativamente para ser adaptada, la semilla de la institucionalización europea esta latente y solamente los ciegos no repararan en la evidencia. Aunque el texto de¡ informe rechaza las burocracias, la declaración refleja ya de por sí un triunfo de la UE, que se resiste a desaparecer corno punto ineludible de referencia por la fuerza del influjo de su modelo de integración.

¿Por qué esta vez la idea tiene buenas perspectivas, ya entrada la segunda década de NAFTA? La razón es muy sencilla: porque se ve más palpablemente que nunca que la motivación del libre comercio no fije, como se cree erróneamente, la razón de ser de NAFTA. La urgencia ahora tiene paradójicamente el mismo sesgo que el propio nacimiento del TLC, que coincide con el de la misma Unión Europea. Ésta no se fundó para hacer del capitalismo algo más eficiente. Tampoco el TIC.

Por su parte, la UE se puso en pie para convertir la guerra en impensable y materialmente imposible, como sigue resonando machaconamente la Declaración Schuman del 9 de mayo de 1950, que puso la semilla de la original Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Su origen fue político, como el de NAFTA, una idea desesperada de México cuando vio que su coartada ante Estados Unidos se agotaba con el final de la Guerra Fría.

Entonces ya no le era posible a Salinas de Cortari seguir extorsionando a los Estados Unidos para que mirara hacia el otro lado bajo la amenaza de convertirse en una segunda Cuba al otro lado de la frontera. La alternativa fue continuar la seguridad que los Estados Unidos tuvieron garantizada durante 60 años por el PRI. Igual que la seguridad socioeconómica del continente europeo.

Con la nueva lucha que el mundo enfrenta, los Estados Unidos deben consolidar su propia seguridad. Curiosamente, esa necesidad puede ser el talismán de México, con Canadá como socio privilegiado. Pero no hay almuerzo gratis en Norteamérica y el plan exige un fondo cuantioso de desarrollo para las zonas más pobres de México. Como en Europa.

'Catedrático 'Jean Monnet' y director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami.

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