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MÁRCHESE USTED Por Alberto Reig Tàpia* Ceneral, ¡márchese usted! repetía machaconamente con ingenua determinación Salvador de Madariaga al general Franco con nula efectividad. Ahora le toca a Josep Lluís CarodRovira. Tómese ahora no como una ex¡ gencia sino como un ruego. Consuélese pensando que todo político profesional es natural destinatario, más pronto o más tarde, de semejante mensaje por sus otrora partidarios. Lo insólito es que se haya hecho tan prematuramente destacado acreedor de él. La cotización de salvadores de la Patria ha decaído mucho en los últimos tiempos democráticos. José María Aznar se hartó de repetir cual martillo pilón la misma cantinela a Felipe González: "Señor González, ¡márchese usted!". Sabido es que González hizo oídos de mercader a tan ingenua petición de su imaginativo opositor parlamentario pero es el caso que González, a pesar de la que estaba cayendo, todavía disponía de importantes activos en su haber ante el machacante solo de trombón aznariano. Sin embargo Carod-Rovira ha conseguido el raro prodigio de, en una sola jugada, fundir todas sus acciones bancarias, que eran numerosas, y llevar a su partido al borde de la bancarrota. Mesianismo se llama la figura. La vanidad pierde a los políticos, que con tal de salir en la foto, no sólo hacen el más estruendoso de los ridículos, sino que se les cree capaces de vender a su propia madre. Ya decía el sabio Maquiavelo que los hombres olvidan antes la muerte del padre que la pérdida de[ patrimonio". ¿Qué no serán capaces de hacer los políticos (observen bien el comportamiento de estos depredadores en la disputa de¡ es pacio politico y particularmente en campaña electoral) con tal de ganar o e no perder la ansiada poltrona donde asientan o aspiran a asentar sus reales? Lo vemos a diario. El famoso pacta sunt servanda hobbesiano es el abc de la política no ya entre socios sino entre adversarios e incluso entre enemigos. Vamos, que se ha cubierto no precisamente de gloria. El honor sigue siendo un componente esencial de la política a pesar de los políticos. ¿En qué estaría pensando José Luis Rodríguez Zapatero cuando dijo "Fuerza y Honor"? Si verdaderamente se es distinto, hay que demostrarlo, que obras son amores y no buenas razones. Aquí no vale el "rollo patatero" de todos los hombres, todas las mujeres, todos los politicos son iguales. ¿Si "ellos" hacen esto o lo otro, por qué no habríamos de hacerlo también nosotros? No, mire usted. "Toda generalización es falsa, incluida ésta" (David Hume). ¿El hispánico "sostenella y no enmendalla" antes que rectificar en un catalán vocacional? Hay que rectificar no ya por intereses políticos sino por pura y simple "honorabilidad". Los dioses ciegan a los que quieren perder. 0 ERC pasa definitivamente la página de Carod-Rovira y se apresta a consolidar un nuevo liderazgo o se precipitara él mismo en el abismo con toda su grey detrás. Es descorazonadora semejante actitud, no sólo para el creyente ferviente, para el honrado militante, para el ciudadano responsable, sino para la simple gente de bien. Las responsabilidades políticas no sólo deben sustanciarse en las urnas o ante los tribunales de justicia. Los politicos han de ser consecuentes con los códigos deontológicos que tanto tratan de inculcar en la ciudadanía: sea honesto, coherente, participe, vote, pague sus impuestos, respete las normas, los códigos, cumpla las leyes... ¡Sea un ciudadano honorable! Carod-Rovira, si es coherente, si es honesto politicamente, debe irse. Pero irse irreversiblemente. Ganará en honorabilidad haciéndolo y la irá perdiendo más cada minuto que pase resistiéndose a ello a base de sucedáneos. Borrell lo hizo y se perdió un excelente político cuya dignidad y honorabilidad permanecen incólumes. Nadie es insustituible. No siga añadiendo milongas a las ya conocidas: que no le aceptaron la renuncia (después sí como mal menor), que lo que ha hecho usted es de lo más "normal" y lo han hecho otros antes, como brama con santa indignación arropado por su propia claque, lo que además no es verdad, ni pueden obviarse circunstancias, que ha actuado de buena fe (el infierno está empedrado de buenas intenciones) por el bien... no ya de Cataluña, lo que usted ha negado (quieran los dioses que sea verdad), o de España, sino de la misma Humanidad, que ha actuado como secretario general de ERC (había que ver las caras de sus la más próximos leales en torno suyo) independientemente(?) de su condición de conseller en cap nada menos, cuando para pasmo general era el president en funciones de Cataluña en ese momento,etc. Ya somos todos un poco mayorcitos, así que no maree aún más la perdiz. En vez de hacer mutis por el foro discretamente, anuncia a los cuatro vientos una especie de "¡Os vais a enterar!" debidamente coreado por sus fieles seguido res, dispuestos siempre a plebiscitar a su líder. Qué mérito tiene tal. También lo hacía Franco y ¿acaso obtenía así la menor legitimidad democrática? Todo esto resulta muy lamentable y se tiene la impresión de que no se paró ni un segundo a reflexionar sobre las gravísimas consecuencias de tan descabellada iniciativa, cuyos efectos, desgraciadamente, no van a limitarse al señor Carod. Los errores en política tienen siempre un precio y más alto cuanto más graves. El suyo es de tales dimensiones que no puede ser otro que desaparecer de la vida política. Aún se permite anunciar un imperial mensaje anunciando a lo MacArthur una especie de chulesco "¡Volveré!". Carod-Rovira gozaba de un amplio capital político que había ilusionado a muchos e irresponsablemente ha arrojado por la borda. ¿Es necesario explicar a un político profesional de amplia e inequívoca trayectoria democrática en qué consisten los gobiernos de coalición y cuáles son las responsabilidades y compromisos politicos que les son inherentes? El error habría sido igualmente lamentable si lo hubiera acordado con sus socios de coalición, pero es que, a mayor abundamiento, es sólo suyo tomando iniciativas verdaderamente descabelladas y que ha hecho explícita una deslealtad politica inenarrable. ¿Qué fiabilidad, qué credibilidad le resta después de esto? Nula. Ninguna. Por si no fuera suficiente, declara que lo volverá a hacer. Decía Cicerón que "Equivocarse es propio del hombre, pero perseverar en el error sólo del necio". Ha arrojado Carod una auténtica bomba de neutrones política, que no sólo afecta a su propio Gobierno, sino a toda perspectiva de coalición futura en el seno de la izquierda española sirviéndole en bandeja al adversario político una auténtica arma politica de destrucción masiva y, para más INRI, pretende irse de rositas para volver en loor de multitudes. ¿Se creía usted el mismísimo jesucristo en su subida al monte Tabor y que Mikel Antza y Josu Ternera nada menos, al ulcinados ante su transustanciación, le permitirían a su bajada anunciar a los cuatro vientos el fin de ETA? ¿Pretende ahora como los cató¡¡cos más conspicuos, previo propósito de la enmienda, alcanzar el perdón de los pecados y solventar un adulterio político de semejantes proporciones con un "aquí paz y después gloria"? En democracia, su inefable torpeza de consecuencias aún insospechadas exige también una clara determinación política que, aparentemente, su partido no parece dispuesto a tomar. Lo pagará caro. En nombre de lo que usted representa y de quienes representa, en nombre no ya de la ideología que le sustenta y del partido que todavía lidera, sino de la propia cultura política democrática, no haga más daño y tómese unas definitivas vacaciones renunciando a todos sus cargos. En nombre de la democracia misma que le ha permitido a usted ser quien es, representar lo que representa, y luchar legítimamente por lo que lucha, márchese usted. Pero de verdad, sin argucias de trilero impropias del hombre de Estado que pretendía ser. Pase a la Historia de Cataluña al menos con honor. *Catedrático de Ciencia Política de la Universidad Rovira y Virgili de Tarragona. |