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Nº 653
13/6/2005

El liderazgo de 'Jan'

Daniel Sánchez Llibre, presidente del R.C.D. Espanyol, el otro equipo de Barcelona, está asimismo satisfecho. Acostumbrado a sufrir hasta el final de casi cada Liga, con frecuencia rozando el descenso a segunda división -donde ha tenido que jugar en alguna ocasión-, más bien huérfano de títulos, el Espanyol ha logrado situarse entre los grandes, de modo que podrá competir en Europa a través de la UEFA. ¿Por qué? Pues el presidente blanquiazul lo ha explicado sin recurrir a teorías solemnes, sino de manera muy sencilla, "en román paladino, qual suele el pueblo fablar con so vecino", según escribiera Gonzalo de Berceo en el siglo XIII. "Cuando la pelota entra, cambia todo", sentenció el otro día Sánchez Llibre.

Es lo que le ha pasado al F.C. Barcelona, cuando tras varios años de sequía ha regresado a la gloria de los campeones. Pero como el Barça tiende siempre a situar su andadura en el territorio de la leyenda, del mito e incluso en el de una visión épica M fútbol, habrá que precisar que -al margen de los goles- su gran remontada de la temporada anterior vino a coincidir en el tiempo, aproximadamente, con el triunfo electoral de José Luis Rodríguez Zapatero, un leonés seguidor entusiasta de¡ Barça: el primer presidente de Gobierno confeso blaugrana.

Se fue José María Aznar y el Real Madrid empezó a naufragar, mientras el Barcelona estuvo a punto de ganar la Liga, objetivo conseguido por fin este año. ¿El efecto Zapatero ha beneficiado también al Barça? Los hados, los dioses o los seres ignotos que controlan el destino de los humanos así lo han querido. Como han querido que el rutilante Joan Laporta, vencedor de los comicios del Barça contra la mayoría de los pronósticos -y, además, barriendocabalgue eufórico a lomos del éxito. La candidatura de Laporta estuvo formada por jóvenes cachorros de brillantes currículums, muchos cercanos al nacionalismo y tutelados en buena parte por Johan Cruyff.

Lo que no consiguió jamás Jord¡ Pujol en sus 23 años como presidente de la Generalitat, a pesar de sus esfuerzos reiterados por cargarse a Josep Lluis Núñez -que no era uno de los suyos- llegó pocos meses antes que el tripartito: el Barça está ahora en manos del nacionalista Laporta, ubicado políticamente entre Artur Mas y Carod-Rovira. ¿Rival, por cierto, de ambos en el futuro? Hipótesis plausible, a condición sine qua non de que la pelota que manejan con tanta maestría Etóo o Ronaldinho continúe perforando la porterías de los rivales del F.C. Barcelona. Un Laporta triomfant en un Barça triomfant podría saltar a la polítíca y convertirse en el cabeza de lista triomfant de una opción de carácter nacionalista/soberanista.

Pero Laporta está demostrando que no es capaz de mantener la unidad de su equipo de gobierno. Su directiva ha entrado en crisis y algunos de sus antiguos amigos han decidido irse con portazo incluido. Alguno, como el doctor Jordi Monés, que era hasta hace unos días el responsable de los servicios médicos del club, ha lanzado graves insinuaciones sobre la influencia de Cruyff en negocios presuntamente paralelos. Laporta debe saber que le es imprescindible que la pelota entre, pero que muy frágil parece su liderazgo cuando -tras ganar nada menos que la Liga- le estalla una crisis interna. ¿Qué no le habría sucedido si la pelota no hubiera entrado y la Liga la hubiera ganado el Madrid de Florentino? Probablemente ni el mago ZP habría conseguido salvar a Jan, como se le conoce a Laporta en la intimidad.

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