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Nº 624
15/11/2004

¿Tricefalia en Economía?

Casa con dos puertas, mala es de guardar". La bicefalia, por lo general, tiende a ser inadecuada o inconveniente. Otros refranes parecidos lo confirman: Tasa con dos puertas, cuanto más cerradas, más abiertas" o "Casa con dos puertas, por una sale lo que por la otra entra". Cuando entra Pedro Solbes en el despacho del presidente, ¿sale Miguel Sebastián? ¿0 se produce la escena al revés? Sebastián fue nombrado ministro de Economía en la precampaña electoral a través de una insólita revelación de Rodríguez Zapatero. Sus relaciones con el PSOE habían sido en cierto tiempo tormentosas, tras haber sido invitado desde Ferraz a montar un grupo de trabajo con colegas suyos economistas a fin de preparar el programa económico socialista. Jordi Sevilla, actual ministro de Administraciones Públicas, lo vetó, molesto al parecer porque la designación de Sebastián se había hecho poco menos que a sus espaldas.

Sevilla, responsable de Economía en la Ejecutiva del PSOE, iba en aquella época de ministro de Economía y Hacienda in pectore, a la espera, claro está, de que las urnas propiciaran el cambio. Le pareció mal la intromisión de Sebastián y se montó un cierto escándalo -de escaso relieve público, sin embargo- que Zapatero tuvo que salvar como pudo. Sevilla le daba al secretario general/cand¡dato lecciones particulares de economía, pero se fue un día de la lengua y hubo hilaridad y algún sarcasmo. Al final, y tras la victoria, ni uno ni otro regentó el Ministerio de Economía y Hacienda con Vicepresidencia segunda incluida. Zapatero consiguió convencer a Pedro Solbes y éste terminó diciendo que sí a la propuesta.

Solbes era comisario europeo, gozaha de acreditado prestigio y ya había sido ministro de tan delicada materia en la última etapa de Felipe González. Solbes sembró y -según algunos observadoresRodrigo Rato no hizo más que recoger la cosecha. Lo cierto es que Solbes tiene fama de mago, es un cancerbero eficaz a la hora de controlar el gasto que le proponen el resto de ministros y huye de las polémicas políticas como gato escaldado o, al fin y al cabo, como buen tecnócrata que -por encima de cualquier otra consideración- él es. Dicen, no obstante, que Solbes está más instalado en la macroeconomía que no en el día a día. Sebastián, nombrado como compensación relevante asesor de Zapatero para este género de asuntos, podría estar supliendo en el territorio de la vida cotidiana la carencia atribuida a Solbes.

¿Y José Montilla? ¡Ah, no hay dos sin tres! El ministro de Industria maneja los hilos con eficacia y en silencio. El mutismo se ha convertido en su mejor virtud. Sigamos con los dichos populares: Montilla las mata callando. El hombre fuerte M PSC no ha sido ajeno a la caída de Alfonso Cortina de Repsol y a la ascensión -desde La Caixa- de Antoni Brufau. Montilla es un político en estado puro, un buen estratega y un pragmático. El tripartito catalán -antesala del triunfo del PSOE el 14 de marzo- se gestó en parte gracias a él. instalado en el trapecio, o en el filo de la navaja, Montilla ha pasado a ser el puente más sólido entre Barcelona y Madrid o entre Madrid y Barcelona. No da puntada sin hilo porque sabe que el tejido económico e industrial resulta imprescindible a la hora de hacer política con mayúsculas,

¿Tricefalia, pues, en el ámbito económico? Quizás sí. ¿Riesgos? Por supuesto, Pero, de momento, y por ahora, tranquilidad de fondo.

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