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Temido, no amado Instalado en su nueva vida, José María Aznar podrá con mayor sosiego –aunque no con menor intensidad– sentir “orgullo” al ver ondear “la bandera de España cuando otros se dedican a liquidar España”. Pronunció tan patriótica frase en el mitin de Tomelloso, en la provincia de Ciudad Real, donde el PP y el PSOE se disputan un reducido montón de votos, justos los necesarios para conseguir el tercer escaño en esa circunscripción. No será, sin embargo, lo mismo para él observar la enseña bicolor con Mariano Rajoy en La Moncloa que con José Luis Rodríguez Zapatero de presidente del Gobierno. Porque el líder del PSOE –según advirtiera Aznar en la localidad mencionada– “pacta con quienes se quieren largar de España”. Él no parece que desee largarse de España, a pesar de algunos rumores que circulaban en tal sentido, cuando en los mentideros de la Villa y Corte se hablaba de sus supuestos amores con Cayetana Guillén. Desmentidos éstos, apagado el último rescoldo de la maledicencia, sí es muy probable que viaje a Estados Unidos para echarle una mano a su amigo George W. Bush en los mitines ante hispanos. Se comprometió a hacerlo –en declaraciones al The Wall Street Journal– y es sabido que Aznar procura cumplir siempre su palabra. Anunció que se retiraría tras dos legislaturas como presidente, y así ha sido. Ayudará, pues, a Bush frente al demócrata John Kerry. Sería un desastre para la paz y la seguridad del mundo –en peligro por el desafío terrorista– que ganara Kerry. ¡Qué lamentable podría llegar a ser que en La Moncloa residiera Zapatero y en la Casa Blanca, Kerry! Los progres en todas partes o son de pacotilla, o son resentidos, o son débiles, o son traidores, o carecen de convicciones firmes. Adoran los progres el diálogo como los paganos adoraban a los falsos ídolos. Empezará pronto, en todo caso, una nueva vida. De adolescente debió de leer Aznar La vida nueva de Pedrito de Andía. Por cierto, su autor, Rafael Sánchez Mazas, ha resucitado recientemente gracias a la novela de Javier Cercas Soldados de Salamina y a la película posterior. También fue adaptada al cine (año 1965) la citada novela de Sánchez Mazas. Uno de sus hijos, Rafael Sánchez Ferlosio, ideológicamente nada cercano a su padre, ya había triunfado años antes con El Jarama (Premio Nadal 1955). En su primera vida –prácticamente hasta que en Logroño ingresara en AP–, Aznar fue falangista no poco fervoroso. No tanto como Sánchez Mazas, cofundador con José Antonio de la Falange. De la Falange al centrismo, largo e inacabado recorrido. Otra nueva vida. De Quintanilla de Onésimo a Menorca pasando por Les Platgetes, en el Castellón de Carlos Fabra, honorable caballero, intachable, honrado a carta cabal. A distancia sideral, sin embargo, de uno de los personajes de El Jarama: “De bóbilis no se saca nada de nada ni se puede vivir en ninguna parte, los pelagatos como tú y como yo (...) Para los que vivimos del trabajo, ni que tú te lo sueñes, no caen esas brevas de tanta envergadura”. Ocho años de esplendor en La Moncloa, España en sus manos, el mundo casi en sus manos: de Perejil a las Azores, todo un estadista que designa personalmente a su sucesor. Fiel a sí mismo, antes, ahora y en el futuro: “Es más seguro ser temido que amado”, conforme sentenciara hace casi cinco siglos el florentino Maquiavelo. ¿Seguirá siendo temido, en su nueva vida? ¿Regresará algún día? Quizás temido, nunca amado. |