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Firmeza y buenos modales Honoré de Balzac advirtió en Un asunto tenebroso sobre el riesgo de las profecías respecto de la política. Uno de sus personajes, Grévin, conversando con otro, Malin -ufano éste porque la facción monárquica que aspiraba a gobernar otra vez Francia en los primeros años de siglo XIX le había ofrecido el Ministerio de Justicia-, le dice: "Comprendo que te seduzca, y a mí me incumbe ver claro en esas tinieblas políticas y husmear la puerta de salida. Ahora bien, es imposible prever los acontecimientos que puedan traer de nuevo a los Borbones". Grévin añade con cordura: "Lo más difícil en la política ( ... ) es saber cuándo caerá el poder tambaleante". Conviene no equivocarse. "Los conspiradores, vencidos, serán bandidos; victoriosos, serán héroes', sostiene también Balzac. A veces, la diferencia entre figurar en la historia como bandido o como héroe radica en una cuestión de azar. Lo decisivo con frecuencia es estar en el sitio adecuado en el momento oportuno. Pero ni los hechiceros, ni los magos, ni los politólogos son capaces de resolver -sin temor a errores irreparables- tamaña incógnita: la del dónde y la del cuándo. En el mejor de los supuestos ofrecen aproximaciones. Ya es mucho. Ahora, en España, los vientos soplan favorables a los socialistas. Parece lógico que se registren movimientos de aproximación por parte de sectores reticentes, críticos y hasta nítidamente contrarios al PSOE. los contactos fluidos y cordiales del fiscal general de¡ Estado, Jesús Cardenal, y su adjunto, Fernando Herrero-Tejedor, con los responsables socialistas en materia de justicia, como Juan Fernando López Aguilar ‑que es político brillante, pugnaz,y con futuro‑ resultan reveladores. Tampoco parece casual que la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), de carácter conservador y, por otra parte, mayoritaria, tienda puentes con Ferraz. Aunque desde Génova y Moncioa se reitere que Rodríguez Zapatero carece de alternativa y que el PSOE es un partido desnortado, lo cierto es que este tipo de latiguillos ya no conmueven a casi nadie. Sin embargo, deducir de tales circunstancias que la tortilla está a punto ya de dar la vuelta sería aventurado. ¿Es tan imposible prever los acontecimientos como señala el Grévin de la novela de Balzac? Imposible, no. Pero sí, improbable. 0 no de] todo seguro. El PP ha perdido su estado de gracia; el proceso sucesorio es posible que acabe como el rosario de la Aurora; la situación económica provoca crecientes inquietudes; las municipales y autonómicas de mayo -así como las catalanas previstas para octubre de 2003- pueden ser un estímulo formidable para la izquierda; Aznar se halla en tiempo de prórroga y se marca goles en su propia puerta. La derecha, en fin, se ha despojado de sus maquillajes centristas y ha perdido el encanto que algunos ingenuos le habían llegado a atribuir. Bueno, pues aun así, que no cante victoria el PSOE antes de hora. Ni que se confíe a la vista de la debilidad que acecha a su adversario. Hasta el final nadie es dichoso, Está bien que López Aguilar se entreviste con Cardenal. Pero que exijan él y sus compañeros que se cumpla el Pacto de la justicia fírmado con el Gobierno. Hace unos días, López Aguilar denunciaba en ABC que el Gobierno había rebajado sensiblemente el dinero prometido para las reformas. Siendo así, ¿a qué aguarda el PSOE para romper tal pacto, salvo que llegue de inmediato la financiación necesaria? La firmeza no está reñida con los buenos modales. |