![]() |
||
|
|
La mayor paradoja La Association des Chevaliers de la Foi fue fundada en 1810 por Ferdinand de Bertíer de Sauvigny. Era una organización con un funcionamiento interno semejante al de los francmasones, aunque con fines obviamente distintos. "Bajo Luis XVIII y a principios del reinado de Carlos X, tal asociación se mostró muy activa, apoyando, tanto en París como en provincias, la política de los ultras y tratando de consolidar las posiciones de la Iglesia católica', precisa Juan Bravo Castillo, editor y traductor de la edición de Rojo y Negro publicada por la Colección Austral. Henry Beyle, el verdadero nombre de Stendhal, hizo diversas menciones a esa organización, manejada por los jesuitas y amparada en la Congregación, de 1801, creada por el padre Delpuits y dedicada ‑ésta sí‑ a la piedad y la caridad. La Congregación acabó siendo, en los tiempos posteriores a la derrota de Napoleón, la bicha negra de los liberales. "Stendhal, como liberal ‑añade Bravo Castillo‑, cuando alude a la Congregación en Rojo y Negro, siempre se refiere a esa red de intrigas y manejos secretos, que valiéndose de la fe y de la caridad, pretendía en el fondo la unión estrecha entre el Trono y el Altar'. No han cambiado en exceso las cosas, aunque sí las circunstancias. Uno de los grandes problemas de fondo de la Iglesia sigue siendo su añoranza, como mínimo, de las épocas ‑no tan lejanas‑, de la "unión estrecha entre el Trono y el Altar". 0 entre la Cruz y la Espada. Esta relevante cuestión aún no ha sido orientada d e acuerdo con la exhortación de Cristo: 'Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios'. Desde Constantino, la práctica dominante en el catolicismo ha sido servirse del Estado y de las élites para extender la doctrina cristiana. Lo que se ha hecho a menudo, además, mediante la coacción, la fuerza o la violencia. la película El viaje de Carol, recién estrenada, es un impresionante testimonio de tan lamentable realidad. Esta concepción del catolicismo es conservadora. la mayor paradoja estriba en que, aparte de la frase evangélica citada, tanto su vida como su muerte constituyen ejemplos clamorosos de hasta qué extremo Cristo no sólo no optó por los poderosos, sino que los fustigó, mientras que escogía a sus amigos entre los débiles y predicaba con intensidad en favor de los pobres. Si Cristo se hubiera aliado con los gobernantes y los influyentes no habría sido ejecutado. ¿Sorprenderá, pues, que mandando otra vez la derecha en España haya en el Gobierno, o en sus proximidades, ministros adscritos al Opus o a los legionarios de Cristo? Con Franco ya pasaba, aunque entonces los rivales de los tecnócratas eran ‑en el orden religioso‑ los de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas. Aquella batalla la ganaron los miembros del entonces Instituto Secular, hoy Prelatura, aunque conviene no perder de vista, aquí y ahora, que el sector democristiano del PP, de donde procede el ministro y secretario general, Javier Arenas, mantiene numerosos vínculos con esa Asociación. Lo mismo que otro democristiano, Mayor Oreja, quien continúa siendo uno de los mejor colocados en la carrera sucesoria. Claro que, llegado Escrivá de Balaguer a la cumbre de la santidad, ¿por qué descartar el milagro de que el sucesor de Aznar sea del Opus? En Ch¡le, con el ex pinochetista Joaquín Lavin, ya estuvo a punto de ocurrir y entonces Escrivá sólo era beato. |