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Nº 653
13/6/2005

El malestar de Oriente Medio

El tercer informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo humano árabe, recientemente presentado en Madrid, se centra en el grave déficit de libertad y buen gobierno que se padece en la mayoría de los países de Oriente Medio, cuya población ha sido aún más perjudicada por la continuada ocupación israelí de los territorios palestinos, la ocupación de Irak dirigida por los Estados Unidos y la escalada creciente de actuaciones terroristas. Uniendo todos esos motivos resulta que los árabes siguen teniendo hoy todas las cartas para considerarse víctimas de sus gobiernos respectivos, incluso de gobiernos occidentales, pero también para convertirse en objeto de sospecha y miedo especialmente en los círculos de Occidente. Estudiando el valioso informe puede sacarse la conclusión, que por lo demás tiene bastante de obviedad, de que los problemas de los árabes en su tierra no pueden separarse de los que sufren y crean los árabes que residen en Occidente, teniendo unos y otros consecuencias recíprocas. En pocas palabras, que el eventual conflicto del árabe con Occidente, tiene mucho que ver con su conflicto con su propio país, del que constituiría una prolongación

De esta manera el concepto yihadista del enemigo próximo y del enemigo lejano, ambos a abatir, cobra su máximo sentido en el malestar de¡ emigrante forzado a abandonar su país y a recabar en el otro, despreciados ambos por la impiedad, el despotismo y la traición a los sueños acariciados, porque en ninguno de los dos lugares se ha podido triunfar verdaderamente, condimentado todo por el retorno a una extremada tensión religiosa. De la lectura del informe se desprenden algunos elementos positivos, por ciertos progresos alcanzados en algunos países árabes en cuanto a la libertad, la situación de la mujer y el sistema educativo y cultural, aunque los pocos avances registrados en las posibilidades de actuación de las fuerzas de oposición política, la participación popular y los derechos humanos, hacen temer que Oriente Medio sigue siendo una fábrica gigantesca de descontentos, traumatizados y extremistas, con efectos de norme peligro ¡dad para todo el mundo. Las libertades en los paises árabes, se afirma en el informe, siguen muy amenazadas por el poder de los regímenes no democráticos, pero también por el poder de la tradición y la tribu, a veces con la religión como excusa.

Según sondeos de opinión que se manejan en el informe los entrevistados señalan mejorías en cuanto a la igualdad de los sexos y el matrimonio, la libertad de pensamiento y de acción cultural, reconocida progresívamente a las minorías, así como la de constituir organizaciones civiles y de cooperación. Pero igualmente, destacan los entrevistados, importantes índices de deterioro en cuanto a la corrupción pública, la ausencia de transparencia y responsabilidad en las actuaciones gubernamentales, la falta de independencia en el poder judicial, la desigualdad ante la ley y la injusticia en el reparto de la riqueza. Una vez más se rebaten los argumentos, tan ignorantes como racistas, pero de indudable persistencia, sobre la pretendida incapacidad congénita de árabes y musulmanes para la dernocracia y el progreso humano, apuntándose por el contrario a esos factores de carácter local e internacional que durante décadas han obstaculizado la aparición y consolidación de actores políticos y sociales capaces de sacar debido provecho de la palmaria crisis en tantos regímenes autoritarios y totalitarios.

En un mundo que estuvo muy preterido hasta que se descubrieran los yacimientos petrolíferos y se estableciera el Estado de Israel, lo que según el informe provocó que las principales potencias tendieran a quitar importancia a las violaciones de los derechos humanos, la pobreza política y material, etc., siempre que sus intereses no se vieran amenazados. Los acontecimientos del 11 de Septiembre y del 11 de Marzo han añadido nuevas tensiones generadas inevitablemente por la lucha contra el terrorismo, con mayores restricciones de derechos para árabes y musulmanes residentes en Occidente, lo que a su vez ha debilitado la presencia y la acción de movimientos reformistas en sus paises de origen. Pero más vale en cierta manera minimizar la originalidad y especificidad de todos estos datos en lo relativo al mundo árabe, que no tiene o ha tenido la exclusiva del despotismo y la opresión estatal. Por ejemplo las referencias de¡ informe al Estado dominado por los servicios especiales, o al Estado sin separación de poderes, se relacionan con muestras ampliamente introducidas de¡ totalitarismo europeo, comunista y fascista, Hitler y Stalin de acogida no desdeñable en esos medios. Y más vale, repito, no relegar el problema a parajes remotos, porque es un problema que se emponzoña entre nosotros y cada día viene a bordo de pateras impensables.

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