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Naciones desunidas La reforma de las Naciones Unidas es un tema recurrente desde los años 90, relacionado por lo general con Coyunturas críticas para la Organización y con la propia debilidad del Secretario General correspondiente. Hacer unas Naciones Unidas rnás adaptadas para el mun(lo que se configura al concluir la Guerra Fría, y para una humanidad necesitada de respuestas rápidas y eficaces contra el sida, la miseria, las catástrofes naturales, el terrorismo, la corrupción y la dictadura, lamentablemente es una llamada de auxilio de una institución internacional imprescindible pero que se sospecha no ha sabido responder con adecuación, -Congo, Ruanda, Iraq, Sudán-, o cuyos secretarios generales, -hoy Kofi Annan, ayer Butros Ghali-, peligran en el puesto y están sometidos a tensiones propias y ajenas imposibles de soportar. Pero la aspiración por la reforma en cualquier caso tiene sus propios méritos, es independiente de conflictos personales e institucionales, y por ello merecen atención destacada las recientes propuestas de Kofi Annan. Hechas públicas hace pocos días, sirven para preguntarse sobre el momento en que se encuentra la ONU y por qué, muy probablemente, Kofi Annan no va a durar mucho tiempo como Secretario General. El 21 de marzo se dirigió a la Asamblea General para urgir diversas actuaciones según una estrategia encaminada a dar a la Organización más capacidad para abordar y resolver los problemas de este siglo. Para Kofi Annan se trataría de conceder la misma importancia y atención a los tres propósitos de las Naciones Unidas; el desarrollo, la seguridad y los derechos humanos. Para ello propone cambios sustanciales en la estructura de la Organización, en concreto la creación del Consejo de Derechos Humanos, de igual rango que el Consejo de Seguridad y el Consejo Económico y Social; la reforma del Consejo de Seguridad mediante su ampliación, así como la reforma del Secretariado. Propugna en definitiva que las naciones que más participan y contribuyen en las actividades de la ONU, tengan también más participación en su proceso de decisiones En la sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 60' aniversario, mediados de septiembre, se debatirá el guion de estas propuestas que por supuesto engloban cuestiones específicas de la Organización, pero que también inciden en diversas perspectivas de la política internacional y en la ilusión moralizadora de diversas actuaciones; en este plano hay que entender las referencias de Kofin Annan a la necesidad de una convención internacional sobre el terrorismo, de contribuir a la paz y la solidez estatal en naciones en crisis. Por supuesto que la mayor atención, por sus sonoros efectos políticos, la sigue suscitando la posibilidad de ampliación del Consejo de Seguridad, con la finalidad de legitimarlo ante los ojos del mundo, para hacerlo más representativo de la comunidad internacional en su conjunto y de las realidades geopolíticas del siglo XXI. Esta aspiración, en el meior de los casos, tardará muchos años en hacerse efectiva, podrá ser más equitativa en el reparto de cuotas de poder pero no satisfará todos y, desde luego, podría complicar aún más el tránsito por el proceso de adopción de decisiones, En realidad nadie quiere intensamente un Consejo de Seguridad distinto. Seamos sinceros y no olvidemos que dentro y fuera de la ONU las relaciones internacionales son relaciones de poder, La Organización está constituida por naciones soberanas que cuidan de sus propios intereses, como lo hacen especialmente los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, tentados siempre a ver con buenos ojos las Naciones Unidas y a su Secretario General en la medida en que unas y otro se acomoden a aquellos. El fracaso, la insuficiencia o la incompetencia, que no dejan de denunciarse a raíz de conflictos y escándalos, también se deben a los países más influyentes en la Organización, innecesario citarlos, lógicamente más preocupados en su detensa propia y en mantener su cuota de poder que en la ayuda a la humanidad. Por todo ello el enésimo debate sobre la reforma de las Naciones Unidas, ya conocemos otros siete planes y debates por lo menos, con un Kofi Annan como objeto a abatir, es el debate sobre las actuaciones, metas e intereses de los cinco grandes , verdaderamente una reflexión sobre lo que queremos de la ONU y en qué medida se esta dispuesto a alterar un status quo que hasta ahora ha servido a los países más poderosos. |