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Nº 641
21/3/2005

Hindúes y / o chinos

Llevamos tiempo observando la configuración de China como gran potencia de influencia ascendiente en la política y la economía internacionales, receptora de fuertes inversiones extranjeras, con un importante flujo migratorio y un alto índice de crecimiento, capaz por sí sola de determinar de manera notoria la economía mundial que además ocupa un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y que pretende acompañar el respeto mundial que se le tributa con una formidable política de actualización de sus fuerzas armadas. Observación tan atenta nos había hecho olvidar India, país vec¡no que junto con China alberga unos 2.000 millones de habitantes, gigantesco mercado, las dos quinlis partes de la población mundial llegado más tarde al inicio del despegue económico pero que ya parece claramente encarrilado en el proceso de reformas y modernización; lejos aún de alcanzar la etapa en que se encuentra China, ya empieza a suscitar comparaciones.

Ambos países comparten una línea fronteriza de 3.500 kilómetros, tuvieron un enfrentamiento armado en 1962 y de manera más o menos latente no olvidan reclamaciones territoriales recíprocas; esencialmente India reclama Ladakh, un territorio de la extensión de Suiza, en Cachemira, y China reclama Arunachal Pradesh, de una extensión tres veces mayor. Desde 1988 existen grupos de trabajo constituídos para estudiar éstos y otros temas fronterizos, no resueltos pero sí aparcados por la voluntad de ambos gobiernos en desarrollar las relaciones en otros aspectos e incrementar las medidas de confianza mutua. Precisamente por parte india se ha contrapuesto el carácter constructivo en el tratamiento de los contenciosos con China, con el carácter explosivo que con frecuencia adquieren las cuestiones conflictivas que le enfrentan a Pakistan, Cachemira en especial. También es verdad que China tiene su propia cuestión explosiva, Taiwán, susceptible de provocar serias fricciones con los Esta
dos Unidos. Taiwán sería para China, lo que Cachemira para India.

La desaparición de la Unión Soviética y la crisis del socialismo de Estado, han provocado un acercamiento hacia India, tanto por parte estadounidense como por parte china. En estos momentos China e India no pueden compararse ni por renta per cápita, participación en el comercio y la producción mundiales, índice de desarrollo, ni tampoco por la superación de la pobreza. En todos o capítulos China supera con creces a India, que ha despertado más tarde y que recibe todavía con lentitud los beneficios de la inversión extranjera. En realidad se trata de dos países muy diferentes, mucho más homogéneo China, con una milenaria historia de unidad territorial y un régimen político muy poco inclinado al pluralismo, la democracia y los derechos humanos, pero cuyo Partido Comunista ha sabido legitimarse, no proporcionando libertid a su pueblo pero sí desarrollo y bienestar. Por ello, la experiencia de ambos países lleva de nuevo a la polémica de si el modelo chino es exportable y mas eficaz, y si resulta inevitable el sacrificio de la libertad en pos de un desarrollo más rápido.

En los años 70 Deng Xiaoping consideró posible importar los medios de producción M capitalismo sin ¡niportar sus relaciones de producción, -¡si Marx lo supiera!-, lo que logro con mucho éxito, quizás nó para siempre. Algo parecido le oí a Fidel Castro: "De Occidente nos interesa la tecnología, no la ideología". Como si una cosa no tuviera relación con la otra. Es decir, una especie de capitalismo sin democracia. En China, el Partido ha sido capaz de mantener unido al país y de transformarlo por el comercio y la inversión exteriores, pero es probable que resultados similares en un país tan ftagmentado y centrífugo como India, por la autonomía de los estados y la variedad de lenguas, razas y religiones, solo puedan conseguirse, con más lentitud pero con menos contradicciones, por el funcionamiento del sistema democrático que rige desde la independencia. Por caminos distintos, en definitiva, India puede alcanzar algún día los parámetros chinos, contribuyendo ambos países por la suma de su población y de su volumen económico a transformar el panorama mundial. 0 sea, según "The, Economist", que con el "software" de India y el "hardware" de China, los dos países tendrán el mundo a sus pies.-

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