Hemeroteca
Esta semana
Lista Mundanal ruido
Nº 627
6/12/2004

Hacia el Pacífico

En la Cumbre anual Unión Europea- China de diciembre, no se descarta el levantamiento del embargo para la venta de armas impuesto desde 1981 por los sucesos de la Plaza de Tiananmen. Los socios europeos están divididos al respecto y los Estados Unidos siguen oponiéndose al levantamiento, pero las presiones de Pekín han sido tan fuertes y constantes, y las relaciones multilaterales y bilalerales se han diversificado y enriquec¡do tanto, que la compenetración entre China y Europa puede rec¡bir un sonoro impulso en la Cumbre, de máxima importancia política y estratégica. Hay toda una lista de espera en las visitas oficiales a Pekín de personalidades europeas, y son frecuentes los viajes a Occidente del presidente Hu Jintao y de, otros dignatarios de China. El país está demostrando un sorprendente activismo en la dipiomacia bilateral, así como en las organizaciones y foros internacionales. A base de incrementar su influencia mundial y regional, ésta especialmente a través de la ASEAN, China contribuye a condicionar la pos¡ción de los Estados Unidos en Asia y al desplazamiento del poder hacia el Pacífico.

Una vez mas, el auge de China permite todas las interpretaciones y premoniciones, pero quedando más bien relegados los análisis en que se asegura el estrangulamiento del modelo de desarrollo chino por falta de demanda interna, agotamiento de la inversión extranjera, falta de funcionalidad del Partido Comunista y de las Fuerzas Armadas o ausencia de fuentesenergéticas. Cada una de esas dudas, razonables por lo demás, paulatinamente recibe algún tipo de respuesta, fortaleciéndose la imagen de una China dotada de confianza en sí misma y de respetabilidad internacional. De una u otra manera China esta ocupando el relativo vacío de poder en el liderazgo mundial que la política de la Administración Bush en Iraq ha acarreado a los Estados Unidos, con el consiguiente incremento de los sentimientos antiamericanos a nivel mundial. Ademis, la posición estadounidense en Asia podría haberse debilitado por los problemas y los costes de la lucha contra el terrorismo en países como Afganistán, Pakistán, Indonesia y Filipinas, que han rebajado, en beneficio de la presencia china, la prioridad que antes concedía Washington a los asuntos asiáticos.

Otras prioridades y cierto descrédito internacional de los Estados Unidos, por tanto, favorecerían a China, con alcance e intensidad difíciles de calibrar, pero sin que la influencia de China en la vida internacional pueda calificarse de fenómeno pasal . ero, y tampoco considerarse alternativa y sustitución de los Estados Unidos como primera potencia mundial. Son precisamente el deterioro del vínculo transatlántico entre Europa y los Estados Unidos, y la crispacion política suscitada por la guerra de iraq, los elementos que con más o menos oportunidad y sensatez han promovido o acelerado cierto giro europeo hacia China, acompañando el interés comercial con una mayor intencionalidad política. En Bruselas, como destaca David Shambaugh, se considera que China es una superpotencia con intereses globales, cuya fiabilidad está en razón directa a su participación en institucionales internacionales y a la que corresponde su cuota de responsabilidad en el tratamiento de los problemas colectivos. Con el tiempo, añade, "China y Europa formarán un eje que servirá de elemento estabilizador en un mundo cambiante".

Tanto en Occidente como en Asia se ha acuñado la expresión "fiebre china" en referencia a la nación que, respaldada por una economía dinámica y una destacada capacidad m¡litar, da muestras de moderación, pragmatismo y voluntariedad en ocupar un lugar frente a la Unión Europea y en el seno de las naciones asiáticas agrupadas en la ASEAN. Europa, a diferencia de Rusia y los Fstados Unidos, carece de preocupaciones estratégicas en el Pacífico, no tiene compromisos militares en la zona y por ello puede establecer unas relaciones con China desprovistas de elementos de fricción, en principio al menos. Una sustancial complernentaridad en los sistemas económicos chino y curopeo, y una cierta convergencia en los puntos de vista sobre la necesidad de equilibrar el poder hegemónico de los Estados Unidos, favorecen tarmbién el desarrollo de relaciones que hasta los años 90 estaban, en Europa y en Asia, muy condicionadas por las actitudes de Moscú y Washington respecto a China. Sus controles han desaparecido y China demuestra ser totalmente capaz y hábil en actuar por sí misma, convocando a desplazarse hacia el Pacífico.

Hemeroteca
Esta semana
Lista Mundanal ruido