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Nº 615
13/9/2004

Esperando a los turcos

 

En el tercer trimestre de este año la Unión Europea deberá pronunciarse sobre la demanda de adhesión de Turquía. Este país y la Comunidad Europea firmaron un acuerdo de asociación en 1963, pero Ankara no sol¡citó formalmente ser miembro de pleno derecho hasta 1987. En 1995 Turquía consiguió entrar a formar parte de la Unión Aduanera y cuatro años después el país fue declarado oficialmente candidato a la integración. Ya desde los años 90, especialmente con el impulso del primer ministro Turgut Ozal, vienen realizándose importantes y constantes esfuerzos por parte turca para acomo dar su vida política, económica y militar a la de los países comunitarios y las exigencias de Bruselas. Con esta finalidad su Gobierno confecciono todo un programa nacional para la adopción del acervo comunitario, en concordancia con las conclusiones de la Cumbre Comunitaria de Copenhague, de diciembre de 2002, en que se expresaron las condiciones que Ankara debería satisfacer antes de que las negociaciones para la adhesión propiamente dicha pudieran formalmente iniciarse.

¿Turquía ha cumplido? En sustancia, lo que en los llamados criterios de Copenhague se pide a los turcos es que dispongan de una economía de mercado a pleno funcionamiento, así como de estables instituciones políticas que garanticen la democracia, el imperio de la ley propio de un Estado de Derecho y la protección de los derechos humanos. 0 sea, se les piden respuestas en todo aquello que durante décadas ha suscilado el criticismo de la Europa

Occidental y, en menor grado, de los Estados Unidos, por el elevado grado de proteccionismo en su sistema económico, el dudoso cumplimiento de las leyes y la independencia de los jueces, el tratamiento de la cuestión chipriota y la de la cuestión kurda, la abrumadora presencia del poder militar, y un largo etcétera de un gran país mayoritaria mente musulmán, con actuación muy conflictiva en la historia europea y cuya imagen ha tardado mucho tiempo en mejorar en Occidente. Sin embargo, y sin innumerables vicisitudes, con Kemal Attaturk a partir de 1923, y con Turgut Ozal en la década de los 90, Turquía es un país que ha recorrido sin cesar ese camino de la integración en el mundo occidental y sus instituciones multilaterales.

En todos esos aspectos, en efecto, la transformación de Turquía es sorprendente e indudable su voluntad política de converger con Europa, reforzando su presencia en ella por la adhesión a la Unión Europea. Técnica y políticamente se trata de un proceso lleno de complicaciones que, caso de que en la Cumbre de diciembre se despejen las dudas, puede extenderse por más de diez años, si es que en la Cumbre no se adopta una solución intermedia entre la asociación y la adhesión plena. Por mucho que se tenga en cuenta el potencial de Turquía en todos sus órdenes, sin excluir ni mucho menos el cultural y el demográfico, su extensión territorial y su posición estratégica entre Occidente y Oriente, con proyección privilegiada hacia Oriente Medio y Asia Central, lo cierto es que 70 millones de musulmanes no dejan de suscitar recelos sobre la dinámica de la Unión Europea cuando los albergue. Por supuesto, nada de eso se especifica en los criterios de Copenhague, ni en las declaraciones políticas dealto nivel, preocupados sin embargo sus autores por la deriva de una Europa, y de su identidad futura, teniendo dentro a los turcos.

Se han anunciado tales desastres si el país es rechazado que parece como si los turcos hubieran establecido un chantaje con Bruselas, lo que es totalmente falso. Lo que sí puede verificarse con creces, repito, es el esfuerzo y la ilusión de ¡os mejores elementos en el mundo político y económico de Turquía, que durante años se han movido en dirección a Bruselas, esquivando a sectores retardatarios de carácter ultranacionalista y ultrarreligioso a los que finalmente se les darían oportunidades con la negativa. Los liberales y los empresarios quieren la adhesión porque incrementaría su libertad de actuación y aceleraría las reformas económicas. Las minorías, incluso los kurdos, estiman que ingresar en la Unión Europea es el mejor modo de garantizar el respeto a su identidad y a los derechos humanos. Pira los islamistas tal movimiento reduciría los riesgos de un nuevo golpe militar, pero en círculos militares se estima que la adhesión asegurará mejor la integridad territorial de Turquía, En definitiva, lo que los turcos están pidiendo a la Europa unida es un esfuerzo de comprensión, generosidad política y de filosofía de largo alcance, sin los que el tratamiento de la cuestión turca puede incurrir en errores fatales, renovar prejuicios e insultar a una gran nación.

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