|
Atención
al Cáucaso
Entre
el Mar Negro y el Mar Caspio, entre Rusia, Turquía e Irán,
el Cáucaso es quizás la región más compleja
del mundo y la de las próximas tensiones, al menos en esa frontera
difusa y apenas trazada entre Europa y Asia, abierta por la desaparición
de la Unión Soviética. Ya desde tiempos remotos esa inmensidad
montañosa tenía reputación por sus vinos, sus alfombras
y la belleza de sus mujeres. En tiempos mas recientes los extranjeros,
desde Lord Byron a John Le Carré y Robért Kaplan, inclinados
también al tratamiento folclórico, se sorprendían
dell misterio y la impenetrabilidad de sus gentes, imposibles de entender
fuera de sus estrechísimos lazos tribales y del estricto apego
a los códigos del honor, la violencia y la venganza. Ausente de
la política mundial y las relaciones internacionales , el Cáucaso
se abrió a la atención de] exterior al desvincularse de
Moscú, con la aparición de tres naciones independient mejor
dicho, de tres entidades ancestrales que tratan de ser algo más;
Georgia, Armenia y Azerbayan, muy lejos aún de ser verdaderas naciones.
Quizás al independizarse las tres antiguas repúblicas soviéticas,
los problemas locales de poblaciones muy características, con una
fragmentación cultura¡ profundísima, se han convertido
simplemente en problemas internacionales. El Cáucaso de las tres
naciones independientes en efecto reproduce hoy la tradicional y fanática
insistencia en antiquísimas reclamaciones y quejas, a la búsqueda
de aspiraciones nacionales y señas de identidad, por supuesto con
la frecuente utilización parcial de la historia, que constantemente
se reinventa y modifica. Una especie de filtro entre Europa y Asia, el
Cáucaso parece como si hubiera retenido diversas capas de innumerables
civilizaciones, activas todas. El lugar en que los antiguos viajeros contaban
hasta cien leguas y que para los árabes era la "montaña
de las lenguas", seguiría por sus particularidades fisicas,
los estrechos valles y las altas montañas, forzosamente condenado
a la atomización cultura¡ y a la vigencia de infinitas manifestaciones
de la personalidad y la identidad de sus gentes.
Lugar ideal para historiadores y antropólogos, lo es mucho menos
para los politicos y, en especial, pairaníes, desconfiados entre
sí y también respecto a la penetración, incluso militar,
de los Estados Unidos. Hasta hace pocos años, lo que en el plano
político nos llegaba del Cáucaso se reducía prácticamente
al largo conflicto entre Armenia y Azerbayan por el enclave de Nagorny
Karabah. Después, la revolución en Georgia, con sus propios
problemas territoriales en Ossetia del Sur, Abjazia y Ajaria, nos han
revelado las graves dificultades en la consolidación del Estado,
así como la atención primordial que Washington ha venido
prestando hacia un país en principio provisional e insignificante.
Para desagrado del gran vecino del Norte, implicado a su vez en las interminables
y mortíferas guerras de Chechenia, los Estados Unidos han establecido
su presencia mil itar en Georgia, sometida al control ruso por más
de 200 años, y que se considera como la llave que da acceso a todo
el Cáucaso.
Con la novedad de la presencia estadounidense y los designios de controlar
los nuevos oleoductos que circunvalan Rusia e Irán, las tensiones
actuales en el Cáucaso sugieren las que durante siglos se plantearon
entre otomanos, persas y rusos, para la dominación de una región
rica en cultura y materias primas, pero áspera, poco accesible
e ingobernable. Los países del Cáucaso, como los de Asia
Central, durante décadas aparentemente dormidos en el regazo soviético,
son hoy una especie de personajes en busca de autor, objeto de todos los
ofrecimientos en un vacío politico que la acción de Occidente
trata de colmar con urgencia, ante la globalización de las amenazas,
los peligros de[ terrorismo islámico y la necesidad de asegurar
el aprovisionamiento energético. Hasta ahora, el Cáucaso
no ha exportado la abundante violencia que para su propio consumo produce;
pero a medida que la OTAN, la Unión Europea y los Estados Unidos
se orientan hacia el Este, su situación estratégica converge
hacia los esquemas occidentales, Naturalmente, para preocupación
de ciertos vecinos; Rusia e Irán, especialmente.
|