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Segunda Resolución al fin Fue necesaria la paralización del Consejo de Seguridad, el enfrentamiento de varios miembros- con los Estados Unidos, la invasión de Iraq y la derrota de Saddam, para que bajara el nivel de la crispación política y, más vale tarde que nunca, se haya adoptado la Segunda Resolución sobre lrak, la que no se consiguió para autorizar la guerra. Después de la Resolución 1441 no hubo otra, entre otras cosas, porque Washington dejó claro que atacaría con Resolución o sin ella. Así la guerra de Iraq, como la de Kosovo considerada legítima pero ilegal porque no la avaló el Consejo-, ha sido legalizada; su legitimidad sigue siendo objeto de polémica por las dudas sobre la importancia de la amenaza que se suponía en Saddam, el paradero de las armas de destrucción masiva y los problemas que plantea la normalización del país. Datos pertenecientes al elevado coste y la extremada dificultad de tal normal ización, y otros relacionados con la atmósfera política internacional, explican que tras la caída de Bagdad políticos de las dos orillas del Atlántico comenzaran a alargarse la mano. Los Estados Unidos han sido muy capaces de librar y ganar una guerra prácticamente a solas, pero no lo son de asegurar a solas una larga ocupación, satisfacer necesidades humanitarias y económicas y normalizar un país con una cultura, política y de la otra, y una estructura social muy alejadas de, las del Potomac. Un larguísimo etcétera de complejidad, problemas antiguos, actuales y sobrevenidos, abrumador al callarse las armas, evidencia que el trabajo de postguerra excede con creces el voluntarismo de los Estados Unidos, pese a su hegemonía y al respaldo dela Resolución 1483. La Segunda Resolución, endefinitiva, acepta la guerra unilateral librada y legaliza la presencia de tropas de ocupación. Su adopción ha coincidido con el anuncio de la próxima instalación de la Alianza Atlántica en Afganistán -una guerra que sí fue legal y legítima- y de la eventualidad de que también lo haga en Iraq. Todo ello confirmaría que los soldados estadounidenses son la avanzada de la Alianza y que, de hecho, los Estados Unidos siguen siendo su parte central. En realidad, nunca han dejado de serio, reforzada su posición con ocasión de la guerra de Iraq y la ampliación de la Alianza a los países del Este europeo. Cuestión cercana es si con la Resolución 1483, precedida por todas las promesas de Washington sobre el buen papel reservado a las Naciones Unidas, más bien los Estados Unidos no-intentarán reemplazarla, que sigan su rumbo como también lo sigue la Alianza. Timor Oriental y Kosovo son algunos de los ejemplos recientes sobre lo que pueden hacer las Naciones Unidas para reconstruir y administrar un país. Iraq, por el contrario, se teme devenga el ejemplo de las Naciones Unidas relegadas a la condición de una especie de ONG distinguida, y de la guerra elevada a la categoría de condición previa que desencadene la ley. Cuestiones como la supresión del programa Petróleo por alimentos o el paradero de la UNMOVIC aluden precisamente al futuro de las Naciones Unidas, hoy en iraq, mañana en otros lugares. Quizás la Segunda Resolución es la única solución y el mal menor, quizás beneficie a Iraq; además a nadie interesaba ya la paralización del Consejo y la tensión con Washington. Pero quedan muchas cosas por ver, por ejemplo, la actitud de la principal potencia ocupante, su aceptación de responsabilidades limitadas o compartidas y, en fin, su ponderación del derecho de conquista. ¿Estamos ante Atenas o ante Esparta? |