![]() |
||
|
|
No
entenderse
Creo con sinceridad que en el mundo se recrudece un grave problema de entendimiento, entre personas que aun utilizando la misma lengua no se comprenden en absoluto, al estilo de las situaciones de lonesco o Beckett, porque los conceptos y la visión de las cosas que en un principio albergarían las palabras, no coinciden en absoluto para interlocutores y espectadores. De esta manera, el lenguaje común ni mucho menos es una propiedad compartida, sino más bien una goma elástica que cada uno estira o encoge a su voluntad. En la posguerra de Iraq y en vísperas del enésimo proceso de paz entre Israel y Palestina, ni aquélla concluida, ni éste comenzado, efectivamente nos abruman las distorsiones del lenguaje y las dudas sobre su comprensión única, porque aparecen frases nuevas y nos presentan mensajes tantas veces repetidos, insistiendo en la esperanza de paz; por memoria, vejez, vida o cinismo uno asiste aburrido a lo déjá vu y al Método Ollendorf. Por ejemplo, la llamada Hoja de ruta que nos acaban de presentar deja de nuevo al final la independencia de Palestina, viejo error, porque continuar dilatando su consecución seguirá dando tiempo a unos y otros para que Palestina nunca sea independiente. Road map es una alegre invención que nos ha llegado de Washington y Londres que, como nadie sabía cómo comerla, ni tampoco cómo traducir para todos, en un principio se expresó en español como "mapa de carretera?. Algo parecido ha ocurrido, para oprobio de pedantes y horteras, con lindezas como "ventana de oportunidad", "nicho de excelencia", "no es la solución sino el problema"', etc., que valen para cualquier roto y cualquier descosido, generalmente en boca de personas muy importantes. 0 sea, que tales expresiones de moda para encubrir ideas y documentos ya polvorientos, todos fracasados, son las que van a devolver la alegría al iraquí bombardeado, al que gritó por la paz en cualquier ciudad de Occidente, al palestino sin agua, casa ni independencia, o al israelí que rehuye las estaciones de autobuses. El último episodio en el encontronazo entre Oriente y Occidente no sólo ha residido en la guerra mejor contada, también en la guerra contada con profusión en uno y otro lado, al estilo CNN y al estilo Al Yazira, con insistencia respectiva en soldados victoriosos y víctimas civiles. La duplicación de mensajes ya comenzó con otros conflictos recientes, por lo que, y porque no nos entendemos, para unos el problema es el terrorismo islámico, para otros, la brutalidad israelí con los palestinos; Estados Unidos liberó a Afganistán de los talibanes, pero bombardeó civiles inocentes; Saddam Hussein es el demonio, pero Ariel Sharon es peor, etc. Thomas Friedmann y Jedediah Purdy precisamente han publicado los resultados de sus viajes, para averiguar por qué se odia y se teme a los Estados Unidos, por qué la guerra de Iraq ha devenido un referéndum mundial sobre el poder de Washington y los peligros eventuales que plantea el uso de su fuerza. También la invención de "rogue states' se ha traducido de maneras diversas, cuando lo que debería hacerse es no traducirlo en absoluto, para identificar el origen y la intencionalidad de quienes califican a los demás de canallas, gamberros, etc. La lista de palabras y de frases que en la diplomacia nos está llegando, como antes en la gastronomia o la música, resulta interminable. Son bienvenidas las expresiones que nos llegan de fuera, afortunadas si no fueran acompañadas, como este es el caso, de un estilo de violencia y brutalidad de lo más contrario a la diplomacia que entendemos, y que desde luego se encaminaba a que el otro nos entendiera por las buenas. Traducidas o no, no entiendo muy bien las expresiones referidas, lo que si entiendo es la trastienda mental de quienes las han acuñado, lo cual realmente facilita las cosas. Aunque no entiendo muy bien lo que diga, más vale precaverse hoy por hay de lo que dice y, siguiendo su estilo, reclamar que "mi cama me la hago yo". |