Hemeroteca Esta semana

Por Josu Montalbán

Nº 659 - 25 de juLio de 2005

Reunión del G-8

¿CABE ÁFRICA EN LA MENTE DE LOS RICOS?

 Nosotros, gentes normales y corrientes, de poder adquisitivo normal, llenamos el coche de equipaje (ropas escasas y limitadas para disfrutar el sol y, previsoramente , alguna prenda de abrigo por si las noches acontecen con brisa, o nos asiste algún chaparrón), y nos echamos a la carretera, Sufrimos, eso sí, las incomodidades de los tiempos modernos: los atascos al cruzar los pueblos o ciudades, las caravanas derivadas del aluvión de coches en las ajustadas carreteras, los riesgos del tráfico, las incomodidades generadas por los niños encarcelados en esa penitenciaría portátil que siempre es un automóvil cuando el viaje es largo. Gastamos nuestro dinero en gasolina, peajes, chucherías, y en alguna que otra multa, pero disfrutamos también del paisaje: montes y desfiladeros al norte, grandes lienzos de trigo y cereales al centro, tapices vastos de girasoles al sur; a lo largo del trayecto comentamos, si el cansancio nos lo permite, sobre las agujas de las torres de las iglesias adornadas con cigüeñas, jugamos al 'veo veo' con los niños o recordamos pasajes y vivencias de las vacaciones del año anterior. Y así, como desgranando las cuentas de un rosario, llegamos al Sur, a los dominios del Sol, allí donde la lluvia es tan escasa, que deja agostarse a los campos en pleno mes de Julio. Cuando vamos llegando, las mansiones y urbanizaciones van apareciéndose como frontones blancos, farallones engalanados con toallas de colores chillones que franquean, siquiera de modo discontinuo, nuestra llegada al mar. Y buscamos entre las casas las callejuelas festoneadas de tiendas (de cosméticos, de bañadores, de revistas, de paletas y peloteas, de bazares, de ... ) para admirar la inmensidad el mar y degustar, prematuramente, los quince días de estancia en el paraíso.

Y bien, poco mas allá, justamente detrás de la bruma, está el continente de los desheredados, de los parias de la Tierra, de la famélica legión; allí í está la patria de los que no la tienen porque su seña de identidad es el hambre y la miseria. Es cierto que no todos la padecen y que, precisamente por eso, los más pobres lo son cada vez más, porque son víctimas de las tropelías de los propios vecinos. África no es el continente negro porque sea negra la piel de muchos de sus habitantes, lo es porque han perdido la fe, no esperan grandes progresos y la caridad no les alcanza para sobrevivir. las fotos de la miseria recorren el mundo en las páginas de libros, revistas y periódicos. Las imágenes de la pobreza invaden los hogares de los satisfechos del mundo desde las pantallas de los televisores. Las cifras de la masacre retumban en las mentes de los civilizados arrancando muchos más ayes de pena que impulsos de solidaridad. África es más que un nombre propio en los libros de Geografía, porque ya es un símbolo de la injusticia y la desigualdad que definen este mundo que ven próspero, con tanta soberbia como arrogancia, los dueños de la Tierra.

Algunos datos esclarecedores. De los 700 millones de africanos, más de 200 padecen desnutrición. La tercera parte de los habitantes del África subsahariana padece algún tipo de desnutrición que provoca secuelas graves. La esperanza de vida es 45,6 años en África, mientras en Europa es de 78,9 años. La mortalidad infantil es veinticinco veces mayor en África (101 por mil) que en Europa (4 por mil). Los afectados por SIDA son el 7,2% en África mientras en Europa solo afecta al 0,3%. Los ingresos por habitante son 500 dólares en África, lo que contrasta con los 22.810 dólares por habitante en Europa. El consumo eléctrico per capita es en África doce veces menor que en Europa, lo cual indica la abismal diferencia en las cotas de bienestar de ambas sociedades. En África hay más de 11 millones de huérfanos de padre o madre, o ambos, a causa del SIDA. Hay re giones famosas por ser destino de excursión nes lujosas y safaris, en las que el 45% de 1 población está infectada de SIDA. En Angc la hay más minas antipersona enterradas qu habitantes (13,5 millones). Pero África es tam bién rica: en petróleo, en coltan (esencial pa ra los teléfonos móviles), el 80% de las rE servas están en África, en minerales estraté gicos empleados en centrales nucleares, e¡ caucho, en diamantes. Grandes extensione de cacao son cultivadas por multinacionales en países como Sudán o Etiopía, donde e hambre es una lacra generalizada. África, e¡ fin, es rica en conflictos armados, no siem pre de origen tribal ni étnico, y en pateras pa ra transportar hambrientos hacia esa Tiem Prometida que es Europa. ¡Curioso y trágico contraste!


Los líderes del G-8, -ese grupo de dirigentes de los gobiernos de los siete países más ricos del mundo, a los que se ha añadido Putin por el arte de birlibirloque, aparecen en las fotografías empavonados y sonrientes cada vez que se reúnen para discutir sobre el mundo. Su última reunión ha tenido lugar en Gleneagles. Si no hubiera sido por el atentado terrorista de la víspera, que costó la vida a muchos ciudadanos (iBlair sabrá el número concreto!) en Londres, sólo habrían debatido sobre dos asuntos: la pobreza de África y el cambio climático. Y resulta chocante que, para hablar sobre esos dos asuntos, tengan que blindarse mediante la acción de 10.000 policías y dos helicópteros. El peligro, ¡asómbrense!, es una manifestación de ciudadanos solidarios M mundo pertenecientes a los movimientos anticapitalistas que vienen reclamando que la globalización no sea utilizada como el agente de la colonización del mundo por parte de las multinacionales y las grandes corporaciones. Pues bien, ya ha finalizado la cumbre sin que haya habido ningún altercado especial. Claro está que la protección de los poderosos incluyó un cordón policial alrededor del hotel en el que se reunieron, en ocho kilómetros a la redonda. Los poderosos, cada vez se muestran más inaccesibles. Los líderes del G-8, cuando se ponen el disfraz de 'geochos', tienen la mirada distante, los pechos herméticos, los semblantes acres y las manos cerradas. Desgraciadamente sus apariciones públicas tienen como objetivo más importante mostrar su poder, mucho más que enumerar sus posibilidades.

Pero lo peor de todo es que se muestren tan sordos ante el clamor de los humanos. Porque la miseria también tiene embajadores, por cierto, gentes opulentas en cuanto a patrimonio material, dispuestas a representar a los que no se atreven a gritar sus injusticias. En vísperas de la cumbre del G-8, el cantante del grupo U-2, Bono, y el también músico Bob Geldof se reunieron con Bush. Previamente habían organizado varios conciertos contra la pobreza en el marco de una campaña cuyo slogan era contundente: "Convirtamos la pobreza en historia". Pues bien, se oyeron las voces y los ecos. Corearon los más solidarios los estribillos de los embajadores y pidieron que "la pobreza se convierta en justicia". Se pronunciaron los intelectuales del mundo dando rienda suelta a sus impulsos más esperanzados a favor de los pobres, en pro de un futuro mejor para todos. El hotel en que se reunían los poderosos del G-8 se convirtió en la gran montaña de la famosa fábula de Samaniego que, con grandes alaridos, amenazaba dar a luz. Todos los hombres y mujeres de buena voluntad, de todos los confines del mundo, esperamos el resultado y, ¡oh sorpresa!, como en la fábula, un ratoncil lo asustadizo fue lo que parieron. Porque el esfuerzo no ha podido ser más endeble, teniendo en cuenta que se ha tratado de una cumbre dedicada a África. La ayuda anunciada para África, que llegará a 42.000 millones de euros en el año 2010, viene supeditada a compromisos que convierten a algunos gobiernos africanos en rehenes de los países poderosos. la cancelación de la deuda a 18 países por valor de 33.000 millones de euros sólo alcanza al 3% de la deuda total. En realidad, han condonado la calderilla de una deuda que jamás van a cobrar. Y nada más, porque el propio Blair afirmó que en materia de subsidios agrícolas que son aplicados en los países ricos, y que deben ser liquidados para que los países africanos puedan desarrollar su agricultura, nada se ha avanzado. Por fin, la guinda del pastel: el necio Bush ha sido capaz de admitir que, en lo referente al cambio climático, "existe un problema" y que "la idea de que la mano del hombre está produciendo el calentamiento de la tierra tiene base científica". ¿Cómo debemos entender estas afirmaciones: un logro, toda vez que EEUU no ha firmado el Protocolo de Kioto, o una estupidez?. Yo me inclino por lo segundo teniendo en cuenta de quien proceden.

Conviene no pasar por alto la puesta en escena del comunicado final de la cumbre, porque al anfitrión Blair le rodeaban los líderes del G-8, el presidente del Banco Mundial y el director gerente del Fondo Monetario Internacional. G-8, BM y FMI son organizaciones bien poco democráticas, en todo caso, nadie les ha elegido mediante ningún tipo de sufragio, porque aunque los líderes del G-8 sean elegidos en el ámbito territorial de sus Estados o Repúblicas, no son elegidos precisamente para ejercer ese papel soberbio y
absoluto de gobernadores del mundo. No es extraño que, en tal puesta en escena no se esbozara la más minina sonrisa. El rostro del poder suele ser tan pétreo como mezquino. La mirada de los poderosos suele ser tan penetrante como vacua. Los semblantes de los omnipotentes suelen ser fríos y marmóreos como los perfiles de las estatuas.

¿Qué podemos hacer? ¿Hay algún modo de humanizar el poder? ¿Qué es más fácil, hacer poderoso a un humano o humanizar a un poderoso?. Todas estas dudas deben impacientarnos porque el mundo es cada vez más injusto y, lo que es peor, cada vez se muestra más tranquilo y cómodo en esa injusticia. Mientras la miseria crece y las desigualdades son mayores cada vez, el mundo va quedando en manos de los poderosos que se amparan en Organismos Internacionales que crean ellos mismos para que les sirvan de defensa. Chirac, en otro alarde de estupidez, dijo que no creía que hubiera ninguna relación entre ¡os atentados sangrientos de Londres y los acuerdos alcanzados en Gleneagles pero ¡les cierto que las acciones terroristas aumentan nuestra solidaridad". ¿Cabe concluir de las palabras de Chirac que el terrorismo puede ser útil? El G-8 no ha aportado grandes soluciones al mal de la pobreza. Europa sí puede hacerlo, de dos maneras: intensificando con generosidad su ayuda a África, e induciendo a los países y organizaciones que vienen trabajando por la desaparición de la pobreza para que potencien sistemas democráticos reales, para nada supeditados a balanzas ni relaciones comerciales con países opulentos. De procesos colonizadores camuflados tras acuerdos comerciales o de ayuda, saben mucho los dirigentes del G-8.

Lo que África necesita ha de llegar cuando el mundo se rija por parámetros sociales y no por parámetros estrictamente económicos. El G-8 sólo es un grupo elitista al que le sobran algunas monedas para hacer caridad y le fala voluntad para hacer justicia.

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