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| Nº 640 - 14 de Marzo de 2005 |
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EL FORO SOCIAL MUNDIAL, A DEBATE
Por Josu Montalbán En la última semana de enero se celebró en Porto Alegre el 5" Foro Social Mundial. Volvía a ser en Porto Alegre, como los tres primeros, después de que el 4º se celebrara en Mumbai, en la India. El lema tradicional ("Um outro mundo é possivel") lucía en las pancartas, en las camisetas en las bolsas, en los carteles pegados en las paredes, en las pegatinas, en los pins. Cuando alguien dice que "otro mundo es posible", esta diciendo, principalmente, que éste, el actual, tal como está ordenado y conformado no es el mejor, incluso que es bastante malo. Por esto Porto Alegre era una auténtica fiesta a las cuatro de la tarde del día 26, cuando los que participamos en el Foro nos concentramos al lado del Mercado Público. De allí salió la Manifestación para la Dignidad al son de los Tambores por la Paz. Comenzaba así la semana más reivindicativa del movimiento antiglobalización, que reúne a personas, políticos y organizaciones que luchan y se sublevan contra el predominio de las multinacionales, y a favor de los desfavorecidos. Si los parias de la Tierra quieren recuperar la esperanza, habrán de mirar hacia allí porque es allí donde se responde a la inevitabilidad actual sistema globalizador y globalizado con la urgencia de poner rostro humano a las protestas. Frente a los discursos pragmáticos de la política, el Foro nuestra las voces de la diversidad y, sobre todo, los lamentos de los desheredados. Por eso son tan pocos los Políticos en activo que acuden a las actividades. En este año, sólo Lula y Chávez acudieron a la cita anual y Lula cosechó muchos miles de aplausos aunque también algunos cientos de silbidos. Ciertamente, el Foro Social Mundial (FSM, en adelante) responde a la inquietud de quienes creen que es posible cambiar, aunque hay quienes creen que el FSM es un eslabón del propio sistema, y dudan de quienes acudimos al evento para defender la dignidad humana. Por eso el FSM también es cuestionado por una importante parte de la izquierda que, aunque participa en él, no está de acuerdo con algunos de sus planteamientos. Es verdad que el FSM no es revolucionario, en el sentido literal de la palabra. Nunca lo ha pretendido porque, si tal cosa pretendiera, no se llamaría Foro. El foro era la plaza donde se trataban en Roma los negocios públicos. Por extensión, con el paso del tiempo, es una reunión para discutir asuntos de interés ante un auditorio que también interviene en las discusiones. Tal es el FSM, cuya oportunidad deriva del hecho de que coincide en las fechas con la celebración en Davos del foro económico que reúne a los mas adinerados y poderosos M mundo. Desde luego, constituye una contradicción que, este año, el foro de Davos haya coincidido en una parte de sus conclusiones con el FSM: la lucha contra la pobreza. Según se desprende (le una página de Internet, la financiación del FSM corre a cargo de fundaciones (Ford y Rockefeller) de dudosa vocación antiglobalizadora; de ONGs que dependen económicamente de gobiernos neoliberales (Oxfam e Hivos), y de instituciones gubernamentales del Estado de Río Grande do Sul y Porto Alegre, gobernadas actualmente por la derecha, entre otros. Esto lleva a cuestionar: "¿Por qué las ONGs financiadas por los gobiernos más procapitalistas y sometidos a la voluntad del gobierno Bush, las empresas mixtas, las fundaciones Ford y Rockefeller, las iglesias, la derecha brasileña y el Gobierno Cola, fiel servidor de. las recetas del FMI financian un evento que organiza la lucha contra la global ización, el neoliberalismo y el predominio de las multinacionales? Yo no creo que se equivoquen. Sin duda, saben bien dónde ponen su dinero". En suma, lo que Ángel Rojo -que es quien firma la página- pretende denunciar es que ambos foros (Davos y Porto Alegre) son parte del sistema neoliberal imperante. Sin embargo, la atmósfera que se ha respirado en el FSM incita a la esperanza. Alimenta la confianza en un mundo distinto, más equilibrado y más justo. Entre los promotores de actividades no faltan ni los empresarios, ni los pueblos oprimidos, ni los indígenas. Hay quienes acuden allí a denunciar situaciones injustas que pasan desapercibidas. El FSM no quiere destruir la globalización, sino que, aprovechando sus mismos instrumentos, pretende ponerla al servicio de la Humanidad. Todo es susceptible de cambio, todo puede cambiar su rumbo En los primeros foros, la labor de denuncia fue la seña de identidad. Mientras los poderosos extendían sus garras por el mundo convirtiendo a los más pobres y necesitados en sus servidores, las conciencias del mundo acudían a los lugares de reunión de los ricos para recordarles que las dos terceras partes de la Humanidad viven en el hambre y la miseria. Los ricos se blindaban para no oír los gemidos ni los gritos airados, poniendo distancias entre sus dominios y el espacio ocupado por los rebeldes. El FSM no es un acontecimiento de duración limitada. Aunque la gran celebración tenga lugar en los siete días de enero, se trlita del broche final de un proceso de reflexión y denuncia que dura todo el tiempo. Allí nada queda sin ser tratado. El cambio y la evolución de los tiempos queda expresado en las múltiples comunicaciones que tienen lugar en las carpas, a lo largo de los orice espacios distribuidos por disciplinas: pensamiento autónomo, tecnologías, identidad y diversidad, artes y creación de culturas de resistencias de los pueblos, derechos y alternativas de la comunicación, defensa de los bienes comunes de la Tierra, luchas sociales y alternativas democráticas al neoliberalismo, el libre comercio y la deuda, desmilitarización y lucha contra la guerra, orden democrático internacional y la integración de los pueblos, economías soberanas contra el capitalismo, derechos humanos y dignidad, ética, cosmovisiones y espiritualidades... Mas de dos mil actividades abiertas y autogestionadas por los mismos que las han propuesto. ¿Es el FSM una llamada de atención a las formaciones políticas de izquierdas? Sí. No cabe ninguna duda. Es evidente también que las ONGs, fundaciones o asociaciones que allí trabajan no tienen vocación política, pero deben ser el acicate puntiagudo que aguijonee a los líderes (le la izquierda, mucho más preocupados por conseguir el poder y mantenerlo que por construir un mundo mejor. La gran diferencia entre los políticos convencionales de las izquierdas y las conciencias reunidas en Porto Alegre es que, mientras ellos pregonan que han configurado el mejor mundo de los posibles, ellas les recuerdan con tenacidad que no, que otro mundo mejor es posible. Y bien, hay críticas para hacer. Puede que el FSM esté atravesando un paso arriesgado. Ya no va a celebrarse en Porto Alegre porque la ciudad ha caído en manos de un gobierno de derechas, lo que conlleva el riesgo de que pierda parte de su esencia. Otra crítica posible es que puede estar surgiendo una elite de personas que se han convertido en los gurús del Foro, que tienen su sede fuera del espacio de reflexión, desde donde emiten sus comunicados y ruedas de prensa. Y por fin, otra crítica con atenuante: la crítica, al escaso rigor de algunas, muy pocas, de las ponencias del Foro; la atenuante es que el FSM asume ese riesgo en aras de un bien superior: su apertura a todos los grupos y organizaciones. El FSM debe resolver las dudas y revisar algunas actitudes de sus elites. Tras cinco años de andadura ha conseguido, al menos, dos objetivos: es capaz de influir en las resoluciones del Foro de Davos y constituye un espacio civilizado para la expresión de la rebeldía. Pérez Esquivel presentó públicamente un manifiesto firmado por figuras tradicionales y emblemáticas en la historia del Foro Social Mundial. Dicho manifiesto recoge doce propuestas distribuidas en tres apartados: el derecho a la vida de todos los seres humanos mediante nuevas reglas económicas, el aliento de una vida en común en paz y justicia para toda la humanidad, y la promoción de la democracia desde el plano vecinal hasta el planetario. Sujetos a estas tres boyas, éstos son los mandatos: ].- Anular la deuda pública de, los países del Sur. 2.- Aplicar tasas internaciones a las transacciones financieras, es decir, la famosa tasa Tobin. 3.- Desmantelar los paraísos fiscales, jurídicos y bancarios. 4.- Conseguir, en todo el mundo, el derecho de todas las personas a un empleo, a la protección social y a jubilación. S.- Promover todas las formas de comercio justo rechazando las reglas de la OMC . 6.- Garantizar el derecho a la soberanía alimenticia mediante la promoción de la agricultura campesina. 7.- Prohibir la privatización de los bienes comunes de la Humanidad, en especial el agua. 8.- Luchar contra la discriminación, el sexismo y la xenofobia: reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. 9.- Proteger el medio ambiente, frenando urgentemente su deterioro. 10.- Exigir el desmantela miento de las bases militares extranjeras y sus tropas en todos los países. 11 .- Garantizar el derecho a la información evitando la concentración de medios en grupos de comunicación gigantes. 12.- Reformar y democratizar las organizaciones internacionales, entre ellas la ONU. El broche de las palabras de Pérez Esquivel fue para proponer un último propósito: "En caso de persistir las violaciones de la legalidad internacional por parte de FE UU, transferir la sede de la ONU fuera de Nueva York y hacia otro país, preferentemente del Sur". Y puesto a aventurar una propuesta de ubicación no dudó: Jerusalén. El FSM es
una esperanza real que no debe morir. Cuando llegué a la Marcha
para la Dignidad, al comienzo del Foro, no pude reprimir el deseo de decir
a mi amigo Alfonso Dubois que estaba emocionado. Y él me respondió:
"A eso hemos venido, a emocionarnos". Continuamos la caminata
voceando consignas, enarbolando banderas, coreando sambas, amándonos
los unos a los otros, luchando sin armas, conquistando con las palabras
y las ideas, queriendo ser libres Marchábamos en volandas de quienes
creíamos que la leyenda de todos los carteles era una consigna
escrita en e,¡ horizonte: "Um outro mundo é possivel'. |