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| Nº 637 - 21 de febrero de 2005 |
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LA UNIVERSIDAD DE HARVARD Y EL MACARTISMO
Escribo para intentar poner un poco de luz sobre las relaciones entre la Facultad de A rtes y Ciencias de la Universidad de Harvard y la era McCarthy [ ... ] Quizás esto pueda ser ahora sólo del interés de los anticuarios, pero estamos de nuevo en una época en la que la ansiedad nacional no dista mucho de la época de McCarthy cuando las libertades civiles estaban y están de nuevo en peligro. El comportamiento bajo presión que tuvieron las más importantes universidades norteamericanas hace cincuenta años no debe ser desdeñado en el presente". Robert
N. Bellah Por Carmen Deltoro* La revista literaria The New York Review o¡ Books en su número de febrero de este año recoge esta carta dirigida a los editores por el profesor Bellah, y en ella se hace un poco de historia de las relaciones entre el Poder y la Academia en los oscuros años del macartismo. Bellah había sido miembro del Partido Comunista en sus años de estudiante y líder de la asociación universitaria John Reed, dedicada a debates sobre el marxismo In 1949, ante la presión que estaba sufriendo el Partido Comunista Ameri ano, Bellah dejó el partido y corto toda relacion con el mismo. En el curso 1953-54 el decano, McGeorge Bundy, tuvo que responder ante Washington de la acusación hecha durante los años cincuenta a algunos de sus profesores, entre, ellos Bellah, de pertenecer al Partido Comunista o de ser simpatizantes del mismo. En el otoño de 1954, Bundy llamó a Bellah a su despacho, y, sabiendo que había sido miembro del PC, le, exigió que, comunicase al FBI toda la información que tuviera y colaborara en responder cualquier pregunta que se le hiciera, ante lo que Bellah respondió que sólo había pertenecido a una sociedad universitaria de debates y que no proporcionaría ningún nombre de los asistentes a aquellas discusiones políticas. Máxime cuando las carreras y las vidas de muchas personas estaban en peligro, por el solo hecho de tener que acudir a declarar ante la HUAC (Comité de Actividades Anti Americanas). Bellah fue informado de que aunque su beca, única fuente de ingresos, no estaba en peligro, se diera prisa en acabar su doctorado por lo que pudiera pasar, y en junio de 1955 consiguió su título de doctor. El caso de Wendell Furry, catedrático de Física, fue muy distinto del de Bellah. Al no querer colaborar con el Comité McCarthy, del que formaba parte el futuro presidente Nixon, la Corporación Harvard se encontraba ante un terrible dilema en el supuesto de que Furry fuera a la cárcel. Para Bellah, la actuación de Harvard con respecto a sus profesores fue de tibieza y de una discreta colaboración con el FBI, con la única preocupación de evitar las críticas, inevitables por otro lado, pues si un catedrático era llevado a la cárcel provocaría muchas reacciones desfavorables para la Institución, pero si la Institución lo expulsaba iba a ser peor. La carrera académica de Bellah y su contrato como profesor interino dependían de su disposición de hacer dos cosas: una, delatar a aquellos que pudiera suponer que eran o habían sido miembros del PCA, y otra, pasar por el departamento de Salud de la Universidad y ser examinado por un siquiatra, quien más tarde de forma con¡¡dencial le comentó que algunos miembros de Harvard consideraban que un ex comonista era un loco y que querían asegurarse de que él estaba sano mentalmente. Al final se le concedió el puesto con la condición de que si el F131 le llamaba y no atendía sus peticiones no se le renovaría el cargo: "Si durante el año de servicio de Bellil---i corno profesor rehusara testificar sobre cualquier asociación pasada con los comunistas la Corporación no le renovaría el contrato" (extracto de la carta del presidente de Harvard, Pusey, al decano Bundy, de fecha 16 de mayo de 1955). A la vista de la situación renunció a Harvard y aceptó un puesto de dos años de postdoctorado en una universidad canadiense, hasta que en 1957 pudo volver sorprendentemente a Harvard sin las condiciones impuestas en 1955, En su artículo, se pregunta cómo fue posible que fuera admitido después de lo sucedido y cómo y por qué habían cambiado las cosas de forma tan radical. La respuesta, sigue Bellah, la di el propio Bundy en carta al New York Review of Books con fecha 14 de julio 1977. Fueron Leon Kamin y Wendell Furry los que tuvieron que hacer frente a un juicio público ... y fue el fracaso de sus perseguidores, en ambos casos en 1956, lo que permitió que se oxigenara el ambiente. Se podría añadir que uno de los factores determinantes M fin de la caza de brujas entre profesores de la universidad fue la condena de McCarthy en diciembre de 1954, y como consecuencia la disolución de la HUAC durante algún tiempo. El 14 de julio de 1977 salió a la luz este, asunto mediante una carta dirigida por Bellah a Bundy, en la cual le recordaba y recrirninaba su actitud como decano de la Facultad de Artes y Ciencias de Harvard, carta cuya destrucción había sido intentada en diversas ocasiones por Bundy. En esa carta se daban los nombres de aquellos profesores represaliados entre 1954 y 1957. A Bellah le resultó difícil contrastar sus datos con los registros de la Universidad de lo que realmente había pasado entre los años 1954 y 1957, ya quees la política de Harvard mantener secretos los documentos administrativos hasta que no pasan cincuenta años M suceso. Para Bellah esto representó tener que esperar durante veintisiete años, es decir, hasta el verano de 2004. Para esa fecha tanto Bundy c omo el entonces presidente de Harvard, Nathan Pusey, habían muerto, así como la mayoría de los miembros de la Corporación Harvard de aquella época. Esta es, supone Bellah, la razón de la espera de los cincuenta años: la mayoría de los responsables ya no están en este mundo. Para el profesor Bellah, lo más desconcertante fue la posición de cobardía de Harvard hacia sus miembros profesores por no ampararlos, y por otra de forzarles a la delación si querían conservar sus puestos de profesores y ver renovados sus contratos. Otras prestigiosas instituciones académicas no se comportaron de la misma manera; por ejemplo, la Universidad de Chicago, donde un profesor interino se negó a delatar a sus compañeros y no sólo no fue expulsado, sino que los gastos de su defensa en el tribunal fueron pagados por la Universidad. Bellah considera que ha llegado la hora de que algún historiador investigue la triste historia de Harvard durante la era del macartismo en los años cincuenta. Recogiendo las opiniones del citado profesor Bellah parecería que Estados Unidos bajo el mandato del presidente G. Bush se encuentra en una situación similar a la de los años cincuenta, con una pérdida de libertades civiles realmente preocupante. Y si eso es así, por los datos que vemos y recogemos de los medios de comunicación, es el momento de defenderlas. *Profesora
Universidad Rey Juan Carlos |