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Nº 590 - 16 de febrero de 2004

García Abad intercambia impresiones en el chat de 'elmundo.es'

LOS LECTORES PREGUNTAN SOBRE
"LA SOLEDAD DEL REY"

La pasada semana, el editor del Grupo Nuevo Lunes y director de EL SIGLO, José García Abad, participó en el chat del diario El Mundo para responder a las preguntas de los lectores de su edición digital, interesados en La soledad del Rey (La esfera de los Libros). El libro, en el que el autor toma el pulso a la Corona 25 años después de que la Constitución española estableciera la monarquía parlamentaria como forma de Estado, habla "sin ningún tipo de autocensura ni encubrimiento, como corresponde a la madurez ciudadana y la buena salud de las instituciones". Los lectores quisieron saber por qué, en cambio, la prensa sí ha evitado que trascendieran a la opinión pública ciertos asuntos relativos a la familia real. Asimismo, se interesaron por lo que piensa García Abad sobre la fortaleza de la monarquía en España, la capacidad del príncipe Felipe para perpetuarla, el papel de don Juan Carlos en temas tan espinosos como la guerra de Iraq e incluso la figura de la reina doña Sofía. A continuación, reproducimos el contenido de la charla electrónica.

Por V M,

- Me gustaría saber por qué entre los periodistas de nuestro país existe ese acuerdo tácito de que transcienda lo menos posible de la vida y andanzas de nuestra familia real.

-Hay varias explicaciones. Una de ellas es la seducción que ejerce el Monarca sobre los propietarios de la prensa, sobre sus directivos y sobre muchos periodistas. Podríamos denominarlo como Prietsley, "el abrazo aristocrático" que inmoviliza con más eficacia que el abrazo del oso. Otra razón es el deseo de consolidar la monarquía en un país como España donde no abundan los monárquicos.

-Creo que la monarquía no durará después del príncipe Felipe, la han igualado tanto que por qué no estar yo ahí, si somos todos iguales... ¿Usted que opina?

-La objeción que usted plantea es muy razonable. Si los Reyes no tienen sangre azul y son como nosotros, ¿por qué no se presentan a las elecciones para jefe de Estado? Opino que la monarquía puede durar más allá de la vida de don Juan Carlos si supera algunas pruebas. Una de ellas es el fin de la autocensura por parte de la prensa, cuando llegue el momento en que se pueda hablar del Rey con la misma libertad con que lo hacemos sobre otros dirigentes políticos. Dependerá también de la actitud M Príncipe, que debe cambiar un comportamiento frívolo y prescindir de sus amistades impresentables, la mayoría gente pija y ociosa. No estaría mal que se pusiera a trabajar mas allá de sus obligaciones protocolarias. La monarquía perdurará sí es socialmente útil.

-La monarquía me parece un sistema obsoleto. Algunas de ellas han quedado tan sólo para rellenar prensa del corazón. En lo relativo a la nuestra, seis meses antes ya nos están bombardeando con la boda del Príncipe. El ciudadano de a pie se cansa un poco de todo esto. Me gustaría conocer su opinión.

-La monarquía promete para el pasado. Es un residuo de otras épocas. La monarquía parlamentaria se mantiene en la medida en que es menos monarquía y más parlamentaria. No obstante, una sociedad como la española, muy pragmática y escaldada por traumáticas experiencias, puede entender razonablemente que mientras que la institución no moleste, respete la Constitución y no nos salga demasiado cara, no merece la pena derrumbarla asumiendo riesgos de inestabilidad. Por otro lado, no hay que infravalorar la fascinación que sobre mucha gente ejerce el elemento mágico de las casas reales y la enorme simpatía y llaneza de don Juan Carlos.

-¿Tan solo está el Rey?

-En realidad está muy acompañado, y con mucha frecuencia, muy mal acompañado. El título es poético y refleja la soledad del Monarca en momentos decisivos en los que ha tenido que tomar grandes decisiones en solitario: aceptar el nombramiento de Franco saltándose a su padre; renunciando a los poderes que le dio el dictador y convirtiéndose en el motor de la transición democrática; su actuación para desmontar el golpe de Estado de¡ 23F cuando el Gobierno y el Parlamento estaban secuestrados, etc. Por otro lado, es evidente que los gobiernos pasan y que el único que permanece es el Rey.

-Si estamos en el siglo XXI y la sociedad ha sufrido un gran cambio, ¿por qué la institución monárquica, sigue siendo tan arcaica, estando el Rey por encima de la Ley? ¿Por qué no se hacen públicos el dinero que recibe anualmente y en qué lo gasta? Creo que estamos todos preparados para saberlo y no escandalizarnos. Y así un montón de cosas, como escarceos amorosos, etc., ya que se habla en corrillos y todo el mundo lo sabe, pero se censura a la hora de afrontarlo con total normalidad.

-El Rey ha tenido actuaciones que podemos calificar suavemente de imprudentes. Personalmente es muy humano, quizás demasiado humano... y bastante frívolo, aunque tiene un olfato político formidable y una gran experiencia. Por otro lado, su generosidad ha sido aprovechada por muchos personajes que han constituido su corte, muchos de los cuales han terminado en la cárcel. Le doy a usted la razón: el Rey es constitucionalmente irresponsable e inviolable, pero su actuación debe ser transparente. La ciudadanía tiene derecho a saber en qué emplea el dinero que pagamos todos, cuál es su sueldo, el de¡ Príncipe de Asturias, el de la infantas y tantas otras cuentas de La Zarzuela. La ciudadanía tiene derecho a conocer su patrimonio y la prensa tiene la obligación de informar del Rey como lo hace del jefe del Gobierno o de los ministros. Si la Prensa hubiera cumplido con su obligación las imprudencias del Monarca no habrían llegado tan lejos.

-Cuando el Gobierno de España decidió tomar partido por la guerra de Iraq, hubo un conflicto de conciencia en el pueblo español, un conflicto interior. Yo particularmente eché de menos la palabra de¡ Rey de España para hablar a ese conflicto. El silencio no fue el de un Rey para todos los españoles, creo. ¿No piensa que tuvo que hablar, sin tomar partido pero, eso si, dirigiéndose a esa difícil situación de la opinión de los ciudadanos? Si no, para qué queremos al Rey, ¿para ratificar cosas evidentes?

-Has puesto el dedo en la llaga. Es la gran contradicción de una monarquía parlamentaria, en la que el Rey tiene que hablar por la boca de su jefe de Gobierno aunque las relaciones con éste sean pésimas. Sin embargo, la Constitución española atribuye al Rey una función moderadora que, en lo que se refiere a la guerra de fraq que repudiaba la inmensa mayoría de los ciudadanos, podría haber sido más explicita. El Rey se expresa en gestos y a veces con el silencio, pero eso es demasiado sutil para que lo entienda todo el mundo. Muchos manifestantes contra la guerra repudiaron el silencio real. ¿Sí el Rey no puede hablar, para qué le queremos?

-¿Qué le ocurriría a la monarquía española, si en un futuro no muy lejano, el Príncipe se divorciara de Letizia?

-El problema de las monarquías es que la vida privada se confunde con la pública. La primera obligación del Príncipe de Asturías es tener hijos para asegurar la sucesión. ¿Podemos imagínarnos a Marichalar como regente y jefe del Estado? Después de la experiencia de Eva Sannum y de las novias anteriores, una separación de Letizia podría tener serias consecuencias.

-¿Que tiene que aprender una persona que no ha sido criada en palacio para ser garante de la Corona?

-No necesita aprender a esquiar ni a navegar a vela. Debería ser como es y tratar de alejar al Príncipe de la corte de pijos que le rodean.

-Un supuesto, no lejano: ¿cree que los españoles seríamos tan monárquicos si no fuese don Juan Carlos el Rey?

-No. En España hay mas juancarlistas que monárquicos. El Rey goza de enorme simpatía y del agradecimiento por su comportamiento en momentos difíciles. No obstante, la monarquía tiene vocación de durar mas allá de don Juan Carlos.

-Yo estoy leyendo su libro y hay una duda que tengo. Al principio habla de "su amiga Marta", amiga o algo más, el apellido melo reservo. ¿Usted, porque lo hace? Espero que me pueda responder.

-Algo más que amiga. Yo respeto plenamente la intimidad del Rey, salvo que esa ¡ntimidad afecte a cuestiones de Estado, como ocurrió en la relación con Marta, tal como explico en el libro.

-¿Qué papel juega la Reina? ¿Ejerce el bastón de mando como se dice por ahí?

-La Reina es considerada por muchos empezando por su esposo, corno una gran profesional, aunque a ella le repatea este reconocimiento, pues considera que su sangre azul procede de mil años de realeza. Por el contrario, el Rey dice que es "producto de mil leches" y que "aquí el sueldo hay que ganárselo todos los días o te botan". Con todos sus defectos, prefiero mil veces al Rey que a la Reina, que está muy condicionada por una monarquía como la griega, escasamente democrática. En la Casa Real, quien manda es el Rey.

-¿Es cierto que el Príncipe tiene una frágil y superficial personalidad?

-El Príncipe ha sido demasiado mimado por su madre, ha elegido muy mal a sus amigos que proceden todos de[ colegio elitista de Los Rosales, y la vida le ha resultado demasiado fácil, sin apenas contactos con la calle. Me parece que el Príncipe es superficial, pero no frágil, y está madurando. Si la prensa empieza a informar como Dios manda será consciente de su responsabilidad y creo que nos sorprenderá muy positivamente,

-Siendo pragmáticos, ¿qué beneficios recibe España a cambio de su monarquía, tanto a nivel de politica y convivencia interiores, como en politica exterior?

-En efecto. Son más los riesgos del cambio que los de la continuidad, pero por dignidad ciudadana, hay que terminar con el tabú que la rodea. El ciudadano tiene derecho a decidir sin que se le sustraiga información. Las vicisitudes de mi libro demuestran hasta qué punto funciona la autocensura en la prensa escrita, en los editores y sobre todo en el miedo de algunos directivos de prensa a contrariar al editor. Se ha llegado en prensa a un extraordinario servilismo. En este sentido, El Mundo es una de las pocas excepciones positivas. Los demás diarios de Madrid han optado por el silencio. Afortunadamente, nos queda la radio, que es el último refugio de la libertad de expresión y que ha acogido el libro calurosamente y me ha dado la oportunidad de explicarme con amplitud.

_Analizando fríamente, ¿que papel juega la monarquía actualmente?

-Residual. En el caso de España, es un hecho consumado. Cuando Franco murió hubiera sido imposible plantear un referéndum para que el pueblo eligiera entre monarquía y república.

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