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Nº
590 - 16 de febrero de 2004
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| "Justicia
global", de Rafael Díaz-Salazar
OTRO MUNDO (MEJOR) ES POSIBLE Por Josu Montalbán ¿Qué es la antiglobalización? Sufrimos la globalización neoliberal y capitalista como si se tratara de algo insalvable, incorregible. El pensamiento único no pretende aleccionar ni convencer, sino sojuzgar e imponer. En la aldea global la riqueza se produce en los lugares en que la Naturaleza está mejor dotada pero, una vez convertida en capital, se mueve con denuedo, sin fronteras ni barreras, mientras el otro capital, el humano, encuentra fronteras por todos los lados. Luchar contra esta forma brutal de globalización exige demostrar que el resultado final del proceso globalizador puede ser diferente, es decir, que otro mundo es posible, pero otro mundo mejor. Los altermundistas constituyen la razón del importante y utilísimo libro que ha editado y escrito Rafael Díaz-Salazar. El libro viene acompañado de un CD-Rom con todos los documentos del I y II Foros de Porto Alegre y las direcciones de los sitios web de 500 movimientos sociales y ONGs. La oportunidad de este comentario tiene que ver además con el hecho de que recientemente hayan tenido lugar tanto el Foro de Davos como el Foro Social Mundial de Bombay. El Foro Social Mundial (FSM) que se venía celebrando en Porto Alegre se ha trasladado este año a Bombay, en un intento de acercar el altermundismo al continente asiático, precisamente a una ciudad que constituye un ejemplo de desarrollo desigual donde la pobreza es flagrante. Las escenas vistas en las diferentes informaciones han constituido un contraste: al lado de gentes que bailaban y cantaban para dar la bienvenida a quienes han acudido al Foro, grandes grupos de miserables y marginados denunciaban en silencio 1a situación deplorable en que viven millones de seres humanos en todo el mundo como consecuencia de unas políticas económicas inspiradas en un liberalismo salvaje sin rostro humano" (Francisca Sauquillo). Sin embargo,
el FSM ha venido mostrando siempre el rostro humano que se rebela contra
la injusticia. Por eso el libro de DíazSalazar presenta el rostro
humano de quienes creen que todo puede hacerse de otro modo. Su titulo,
Justicia Glogal, es una llamada urgente, como lo son todas sus
páginas. El prólogo de Ignacio Ramonet incide en la génesis
del FSM desde la primera idea propuesta por Pierre Bordieu y su andadura
hasta nuestros días. Se trata, en opinión de Ramonet, de
cambiar el mundo, y no precisamente por capricho sino por necesidad. Los dos foros celebrados en Porto Alegre ya denunciaron algo que, con semblante avergonzado, han denunciado los poderosos reunidos en Davos en este último mes de enero: la creciente desigualdad. Claro que! a los Foros Sociales acuden las gentes de las ideas mientras al Foro de Davos acuden los magnates y los dirigentes de las grandes multinacionales, las corporaciones económicas gigantes y los grandes organismos como el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio (OMC). No falta quien se empeña en desacreditar a las organizaciones que acuden al FSM considerándolas grandes aparatos burocratizados en exceso, jerarquizados en demasía. Por eso este libro resulta imprescindible pa ra cualquiera que intente profundizar en la esencia de la globalización. Durante 60 páginas, Rafael Díaz-Salazar analiza la razón de la globalización, siempre subrayando el imprescindible papel de quienes creen que es posible una globalización de rostro humano. Es importante
transcribir literalmente las preguntas que articulan la reflexión
colectiva del Foro Social Mundial: "¿Cómo construir
un sistema de producción de bienes que esté al servicio
de la erradicación de la pobreza y del descenso de las desigualdades
internacionales?, ¿qué comercio internacional
justo queremos?, ¿qué sistema financiero es necesario para
asegurar un desarrollo humano?, ¿cómo garantizar el carácter
público de los bienes comunes a la humanidad, su desmercantilización
y el control social sobre el medio ambiente?, ¿cómo garantizar
las múltiples funciones de la tierra para su mantenimiento, producción
y distribución?,¿cómo traducir el desarrollo científico
en desarrollo humano?, ¿cómo promover la universalización
de los derechos humanos y asegurar la distribución justa de las
riquezas?, ¿cómo construir ciudades sostenibles?, ¿cómo
fortalecer la capacidad de acción de las La predisposición
de los altermundistas al debate está sustentada en las profundas
grietas que la globalización neoliberal y capitalista ha abierto
en la humanidad, en la degradación del concepto global de democracia.
la persona apenas es un número en este mundo globalizado, su libertad
se encuentra amenazada por el propio sistema que dice protegerla. Más
allá de las dictaduras dirigidas por dictadores o de los go, biernos
totalitarios dirigidos por sátriapas y absolutistas camuflados,
las personas encuentran los riesgos para su libertad en el propio sistema.
El capital necesita crecer y multiplicarse pero no distribuirse ni ser
repartido. Los bienes naturales no están a su servicio, ni deben
ser preservados para el disfrute de todos. No hay bienes de propiedad
colectiva. La globalización no entiende de colectividades, ni de
diversidades étnicas equiparadas en derechos, ni de culturas diferentes
o llamadas a convivir en paz. A pesar del tiempo pasado el compromiso social de la lucha por la emancipación de los humanos adquiere en esta antiglobalización una dimensión indiscutible. DíazSalazar establece en una frase la clave: "La consternación ante el sufrimiento humano, y no el cálculo de posibilidades de triunfo, es la raíz de la tenacidad emancipatoria". Los tercermundistas han puesto en el desarrollo humano su objetivo. Para los globalizadores al servicio del capitalismo el desarrollo humano sólo es una consecuencia nada segura. Las 170 páginas restantes recogen datos concretos que permiten conocer el entramado de los miles de ONGs que participaron en los dos foros sociales mundiales de Porto Alegre. Además, publica ponencias y aportaciones que recogen las posiciones de diferentes organizaciones. Soberanía ahmentaria de los pueblos, el agua como derecho, el acceso a los medicamentos y la salud pública, la violencia contra las mujeres, la deuda externa, la educación pública en el mundo, la deuda ecológica, la Justicia global, el control de los capitales financieros, las alternativas al poder de las multinacionales, la orientación del nuevo sindicalismo internacional, el comercio internacional y la lucha contra la pobreza, el control del comercio de armas, la defensa de los derechos humanos, la desobediencia civil, la biodiversidad, los trasgénicos y la lucha contra la Organización Mundial del Comercio, las relaciones internacionales tras el 11-S. Justicia global es un libro imprescindible para alimentar la esperanza de quienes creemos que otro mundo es posible, que otro mundo mejor es posible. Porque, como expresa Susan George en el epilogo: "El camino que queda será largo y duro." Sí, el Banco Mundial, el FMI y la OMC están tocados, pero todavía están de pie y no han renunciado a ninguno de sus poderes. La distribución de la riqueza mundial sigue siendo radicalmente desigual. En el último Foro de Davos, el secretario general de la ONU criticó una globalización sin pilares sociales sólidos: "En unos años, el ambiente dominante ha cambiado de una creencia en la casi inevitabilidad de la globalización a una profunda incertidumbre sobre la supervivencia misma de nuestro orden global". Kofi Anann se ha expresado en Davos como si fuera un militante del Foro Social Mundial. Tal vez ha leído el interesante libro que ha editado y escrito (en parte) Rafael Díaz-Salazar. El comandante Marcos escribió que Ia sabiduría consiste en el arte de descubrir, por detrás del dolor, la esperanza". El Foro Social Mundial es un nido de sabiduria, entre otras cosas, por descubrir la esperanza sin ignorar el dolor. "Justicia global" de Díaz-Salazar lo refleja claramente. |