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Nº
483- 12 de noviembre de 2001
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Una nueva estrategia basada en el capital intelectual (conocimiento, talento, creatividad e información) es la solución que Eduardo Bueno –catedrático de Economía de la Empresa de la universidad Autónoma madrileña, consejero del Banco de España y Director de Investigación sobre la Sociedad y del Conocimiento de en Parque Científico de Madrid–, propone como motor del nuevo orden económico mundial. Una peculiar visión que fue el eje de su conferencia en las Jornadas organizadas por El Nuevo Lunes y Aldeasa La economía mundial en el nuevo orden internacional ¿crisis o recesión? El impacto de la situación económica en las estrategias competitivas de las empresas. Citando a Nietzsche, Aristóteles e incluso pasajes de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carrol, el catedrático Eduardo Bueno centró su discurso en el capital intangible como elemento fundamental para el desarrollo de la llamada nueva economía. Fue claro al señalar que si bien con imaginación se puede conseguir lo que queramos, el problema se centra en que la educación occidental ha castrado nuestra imaginación, afirmando: “no somos imaginativos, y muchos de los problemas que tenemos es porque no somos capaces de crear, de sacar ideas nuevas”. Citando también a Gary Hamel –quien hace poco señaló en una video conferencia que “tenemos el derecho y la obligación de soñar sueños nuevos” y que “la innovación no es toda la historia, pero es la gran historia”–, Bueno indicó que éste es el gran tema que tenemos entre las manos. “Nuestra gran historia es innovar, ser capaces a través de parques científicos, parques tecnológicos, de nuestros departamentos, de nuestros ámbitos, de nuestras cabezas y cosas, de liderar la revolución que necesita este siglo XXI que ha empezado de manera bastante crítica o recesiva”. La crisis actual de la economía está centrada en una crisis de confianza. Para hacerlo gráfico, el catedrático señaló que al observar la evolución de las estadísticas sobre la confianza del consumidor y la confianza industrial durante los últimos tres trimestres en Estados Unidos, Europa y España, es posible apreciar la impresionante caída, cuando en España hasta hace pocos meses la confianza industrial se mantenía en buen pie e incluso al alza. “Se ha derrumbado la confianza. El gran problema es cómo recuperarla, esa es la gran pregunta. Hay una gran incertidumbre sobre el futuro, nos damos cuenta de la vulnerabilidad de Occidente con lo del martes 11 de septiembre, porque además eso se puede repetir en cualquier momento”, agregó. “Para revertir esta situación es necesario volver a apostar por las ideas, por la imaginación, por saber manejar la información y, sobre todo, desarrollar lo que sabemos y las facultades que llamamos talento, que es saber hacer cosas mejor que los demás”. En este contexto de la nueva economía los productos están basados en el conocimiento, es decir, son activos intangibles de naturaleza intelectual. “La economía del conocimiento que se incorpora a final del siglo pasado como Nueva Economía, crea valor precisamente con intangibles, crea valor con conocimiento en acción, incorpora, por lo tanto, esta nueva riqueza de las organizaciones, que son nuestros haberes, o nuestro saber hacer”. La importancia del conocimiento es evidente. El profesor Bueno señaló que aunque a lo largo de la historia de la humanidad todo ha sido conocimiento, ocurre que ahora se ha creado un nuevo enfoque de decir que el recurso, el más crítico, el más importante para crear valor en las actuales situaciones de la economía, es el conocimiento, lo cual genera o explica un conjunto de activos intangibles que poseemos. “¿Todo esto a qué nos lleva? A que para el mercado apreciar ese valor, las organizaciones nos vemos obligados cada vez más a innovar, a imaginar, a diferenciarnos de los demás porque o si no venderemos commodities, y con las commodities no se gana mucho dinero, no hay tantos márgenes”, señaló. Eduardo Bueno añadió que el problema de la economía actual se centra en cómo insertar la tradicional gestión de las actividades tangibles, “que las sabemos más o menos hacer y a veces muy bien, con la gestión de las actividades intangibles que estamos aprendiendo ahora mismo”. Crear valor. El elemento fundamental para la creación de valor está en la información, la que tiene diferentes dimensiones. “Hay conocimientos que son explícitos, como el conocimiento de cómo llenar una botella en una máquina embotelladora. Pues ese conocimiento es fácilmente de explicar,. De poner en práctica. Pero hay otro conocimiento que es el tácito, que es ese saber subjetivo que en gran parte se basa en la experiencia”. Es decir, que existen aspectos que no solamente tienen que ver con el saber, sino además con el talento, lo que él llama el saber hacer. “Tenemos en nuestras empresas gente que sabe mucho, pero luego es un desastre a la hora de tomar decisiones y de hacer cosas”. Al conocimiento individual se suma una dimensión social del mismo, con lo que al trabajar en una determinada organización social se pretende que todos, en algún momento, manejen un conocimiento en forma grupal. El objetivo de talento unido a la información en las empresas está orientado a crear ventajas competitivas sostenibles, competencias básicas que distingan a una entidad de las demás. El consejero del Banco de España aclaró que información no es conocimiento, y viceversa. Mientras el primero “es siempre un punto de vista nuevo, el conocimiento es siempre un proceso dinámico que busca la verdad. La información hace los significados visibles, esa es la importancia de la información, mientras que el conocimiento es un proceso dinámico que se basa en el aprendizaje. Si la información no la aprendo, no conozco. Es el gran problema de pasar de información a conocimiento, que es entender ese ser y ese estar que son los procesos de aprendizaje”. Además la información es necesaria para crear conocimiento, es la materia prima, “pero el conocimiento se crea a partir siempre de flujos de información pero con creencias y compromisos del poseedor de esa información, porque hay aspectos subjetivos y valores”. En tanto, el conocimiento respecto al talento es siempre un proceso dinámico hacia la verdad. El talento no busca la verdad sino el éxito. “En cada momento la sociedad decide lo que es exitoso o lo que no es. Es la diferencia entre esas personas que saben mucho. Hay que buscar resultados, éxito, no hay que buscar verdades, que la verdad cuesta mucho encontrar”. Sin embargo, aclaró que el trabajo en este sentido está tendiendo a la estandarización, por lo que hay que añadir lo que llama “capital de emprendizaje”, “dejar que la gente arriesgue, emprenda y hasta se equivoque”. “Esto es el concepto al que le estamos dando vueltas de este capital intangible frente al tangible, que puede ser la suma de muchas cosas, de lo que sabemos hacer con nuestros materiales y lo que sabemos hacer con nuestra cabeza”, puntualizó. |