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Nº
418- 12 de junio de 2000
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New justify Review en castellano Antonio BERNABEU A pesar de los vaticinios sobre el final de la historia sigue persistiendo, si no ha ido en aumento, una curiosidad importante por el devenir de nuestro mundo en crisis. Generalmente las inseguridades segregan ansiedad por el destino, por la suerte, Y esta demanda de conocimiento, originada en las profundas fracturas estructurales que producen las nuevas formas de producción, se remonta por encima de las anécdotas y se instala en los planteamientos sistémicos. Las respuestas críticas a la globalización y a la nueva economía son cada vez más abundantes, bien en forma de libros de desigual factura e interés, bien en forma de publicaciones periódicas. Entre estas últimas la referencia obligada es el mensual Le Monde Diplornatique en su edición en castellano. Recientemente, Akal Ediciones ha puesto al alcance de los lectores españoles la versión de la New justify Review en nuestro idioma. El contenido que ofrece el número cero de la publicaci6n, que tiene carácter bimensual, es una recopilación de artículos publicados por la New justify Review a lo largo de la década de los noventa. Con ello se pretenden delinear tanto las pautas de reflexión como la orientación política de la revista. Evidentemente, se trata, aquí, de una reflexión desde la izquierda con propuestas teóricas de discusión en el terreno de la historia, del arte o la sociología. También se contemplan en sus páginas las transformaciones contemporáneas en las luchas contra la dominación y los proyectos hegemónicos desarrollados por las mujeres, las comunidades étnicas, las personas marginadas, los ecologistas o los antirracistas. En la presentación de esta edición en castellano se hace una referencia explícita a los acontecimientos de Seattle, durante la cumbre de la Organización Mundial de Comercio, como muestra de la batalla que se nos avecina. Lo cierto es que, con independencia de la praxis anunciada, la New justify Review nos ofrece un nivel de análisis considerable, con un rigor teórico notablemente superior a Le Monde Diplonalíque. Tal vez persiste en ella un aroma marxista, subrayado por presencias como la de Eric Hobsbawm Pero, en general, se trata de un marxismo más bien de procedencia y elaborado, como en el caso de Jameson, con integraciones de la dialéctica negativa, el posestructuralismo e incluso algunos elementos del psicoanálisis. En definitiva, la New justify Review se de pensamiento crítico, complejo y poderoso, capaz de arrojar luz sobre algunos de los problemas más sugestivos de nuestro tiempo. El número que comentamos, el primero en castellano, se abre con un ensayo de Giovanni Arrighi en el que se afronta la crisis de lo que él viene en llamar "marxismo histórico", pone en cuestión las tesis de Marx y Engels en el Manifiesto Comunista y aborda la cuestión crucial de las clases trabajadoras, cada vez más heterogéneas ante el conjunto de la economía‑mundo. Sigue un estudio de Michael Mann sobre las condiciones sociales y culturales en las que se han desarrollado los partidos históricos de la izquierda en Europa, la desaparición de sus viejas fuentes de apoyo pero, también, la disolución de los viejos obstáculos que bloqueaban el crecimiento de la izquierda. Immanuel Wallerstein analiza el desarrollo del capitalismo europeo, desechando el concepto de "milagro" y contemplándolo, por el contrario, como el fracaso de las instituciones reguladoras y protectoras que, en otros lugares, como China, pudieron contener con éxito la lógica destructiva del mercado. Hobsbawm, en su trabajo La izquierda y la política de la identidad, sostiene que aunque la izquierda ha establecido y mantenido estrechos vínculos con las identidades particulares tiene que sostener un planteamiento universalista en sus aspiraciones, porque, a su entender, la política de la identidad contempla una sola dimensión de entre todas las que construyen la innegable complejidad del ser humano. Nancy Fraser, por su parte, camina por otros derroteros. Sostiene que una política económica de la redistribución debe acompasarse con una política del reconocimiento cívico y cultural. Los nuevos movimientos fundados en la etnicidad o en la orientación sexual quieren afirmar y mantener su identidad. Para Fraser, esto genera ciertas tensiones entre la política de la “diferencia” y la política de la “igualdad”, aunque entiende la complementariedad de ambas. Frederic Jameson plantea un interesante artículo en el que se analizan las relaciones entre estilos arquitectónícos y economía especulativa. Jameson, para quien el arte más claramente vinculado a la economía es la arquitectura, toma el Rockefeller Center como ejemplo para construir un concepto de mediación que pueda explicar la proyección de la burbuja especulativa en el mundo de las formas. James Petras y Steve Vieux plantean, en su trabajo, que los Estados Unidos impidieron una y otra vez, en un intento de mantener su liderazgo, el progreso de un acuerdo negociado en Bosnia con el consecuente coste de vidas humanas. Pierre Bourdieu, en conversación con Terry Eagleton, debate el funcionamiento de algunos mecanismos de poder y representación, fundamentalmente inconscientes, que actúan subsumidos en el concepto de ideología. El número se cierra con un ensayo de Noam Chomsky en el que examina la política de la arrogancia practicada por los Estados Unidos y algunos de sus socios, como Gran Bretaña. Plantea, también, el cinismo que, según su criterio, preside la información que se da de las relaciones Norte‑Sur en los medios de comunicación más importantes. Subraya, en este sentido, el proceso de presentación y debate del Acuerdo Multilateral sobre Inversión, un acuerdo que se produjo sin las pertinentes sanciones democráticas. Tanto en el conjunto del número como en su proyecto de futuro, la New justify Review introduce en nuestro país, con su edición en castellano, una herramienta eficaz para entender el devenir de nuestras sociedades desde una óptica de izquierdas. |