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| Nº 632 - 17 de enero de 2005 |
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Se atribuye al bilbaíno Miguel de Unamuno un deseo que ha resultado premonitorio o profético: "Que hablen de uno, aunque sea mal, pronunció siendo ya rector de la Universidad de Salamanca, pero ahora, cuando li fama -mala o buena- ha sustituido por doquier al talento y a la capacidad, el deseo unamuniano se ha convertido en una consigna multitudinaria que lo ha invadido casi todo, desde el arte a la política, pasando por la ciencia. La mayor parte de los artistas, científicos o políticos parecen creer a pies juntillas que, en verdad, no eres nadie si no sales por televisión, y la forma más eficaz para conseguirlo es, desde tiempo ¡nmemorial, ejercer la violencia física o moral contra el prójimo. A Jack el destripador le bastó con acuchillar a media docena de pobres rameras en Londres para haber pasado a la historia universal, aunque ésta sea la historia de la infamia. Entre nosotros, ETA, esa gavilla de destripadores, ha ejercido el principio unamuniano con llamativa eficacia, pero no en la crónica de sucesos, sino en las primeras páginas de todos los periódicos, en las radios, en las televisiones, en la política... y de poco ha valido que la pensadora Hanna Arendt escribiera, y todos los civilizados aceptaran, que la violencia es la negación de la palabra, es decir, de la política". Desde que, tras la muerte de Franco, la palabra y el voto sustituyeron a la violencia del Estado hasta hoy, ETA y sus epígonos han marcado la agenda política como y cuándo han querido. Eso sí, han cosechado la unanimidad de todos los demás en la condena, pero no conviene engañarse al respecto. Por muy políticamente incorrecto que resulte lo que voy a decir, es una verdad difícilmente discutible que ETA no sólo se ha llevado por delante la vida de mil personas, ha conseguido marcar el devenir político en el País Vasco. ¿0 alguien piensa, en serio, que el plan lbarretxe no quiere ser el pago por el final anunciado de ETA? Se denomina agenda política al conjunto de temas de esa índole sobre los que se debate cada día o, en términos más llanos, "sobre lo que habla el personal". ¿Y de qué habla el personal? Es evidente que, en general, en este campo de la política solemos hablar entre nosotros -humildes mortales- de lo que leemos en los periódicos, oímos por la radio y vemos por televisión. ¿Y qué sale por esos medios? En un porcentaje elevadísimo, y en lo que a lo político se refiere, los medios transmiten lo que ellos consideran que es noticia. Noticia, he ahí el conceto, y noticia son, entre los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa" aquéllos sorprendentes, decisivos o insólitos. Vale decir -para seguir con dogmática periodística-, que un perro muerda a un hombre no es noticia, pero sí lo es que un hombre muerda a un perro. Y de poco vale argumentar que, desde el punto de vista humano, resulta mucho más preocupante lo primero (que un perro muerda a un hombre) que lo segundo. Vamos, que lo que busca la noticia -antes de cualquier otra cosa, por ejemplo, ¡oformar- es llamar la atención del espectador e inquietarlo. Puestas así las cosas, que el presidente del Principado de Asturias informe sobre el paro, sobre las dificultades industriales, sobre la decadencia de la minería o sobre el envejecimiento demográfico de aquella región no va a ser noticia. Todo lo contrario de lo que le ocurre al presidente delGobierno vasco, quien, cual rey Midas, consigue convertir en noticia todo lo que sale de quita de piñón. vendrán conmigo, queridos lectores, que un plan como éste, más visto que la Tana, consiga desplazar de todos los periódicos a un maremoto que se ha llevado por delante a más de doscientas mil personas resulta, simplemente, aberrante y pone en evidencia que nuestros medios de comunicación y nuestros políticos "se lo tienen que hacer mirar". ¿Por qué y con qué derecho regalan al señor Ibarretxe nuestra agenda? |