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| Nº 626 - 28 de noviembre de 2004 |
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Fútbol Mi vida ha estado marcada por el fútbol, hasta tal punto que sólo refiriéndome a él he podido dar cuenta de mi identidad. En ciecto, cuando alguien picajoso, en España o fuera de ella, quiere saber si, además de ser español, tengo alguna reverencia geográfica más precisa, he de recurrir al nombre de Guarnizo, lugar donde pasé m¡ infancia y, claro esta, muy poca gente sabe donde queda Guarnizo, pero todo se aclara (o se aclaraba antaño) cuando digo que Guarnizo es el puebio donde nació Francisco Gento. El mejor extremo izquierdo de la Historia de España es (o era) conocido en todo el mundo, desde la Patagonia al Río Grande. Desde Moscú a Hendaya. Es verdad que en el Real Astillero de Guarnizo se construyó buena parte de la Armada Invencible y que el San Juan Nepomuceno (74 cañones), el barco que comandó D. Cosme Damián de Churruca y Elorza en la batalla de Trafalgar, también fue construido allí -y si no se lo acaba de creer usted, querido lector, vaya al Museo Naval de Madrid y compruébelo. Allí hay una magnífica maqueta del barco-. Pero todo esto poca gente lo sabe. Gento, Gento... a ese artista del balón sí que lo conoce (o conocía) todo el mundo. Así que he sido midridista desde mi infancia... y lo sigo siendo, ma non tropo fanáfico. He de reconocerlo: me gusta el fútbol como deporte y como espectáculo y considero que los buenos futbolistas son personas con un talento privilegiado. Lo digo muy en serio y, para ello, no tengo que recurrir a los argumentos de autoridad que me podía suministrar José Antonio Marina. Basta con observar la facilidad con la que un buen futbolista es capaz de controlar con el pie un balón que se le viene encima a cuarenta kilómetros por hora y trasladarlo de inmediato hacia el pie de un compañero a cincuenta metros de distancia. Eso se llama inteligencia aunque los futbolistas, cuando contestan a cualquier pregunta siempre comiencen su respuesta así: 'La verdad es que..." El fútbol es un gran espectáculo y, claro, da dinero, sobre todo a través de la televisión y, también, de las publicidades más diversas. Por eso dice Florentino Pérez que el Real Madrid es el "mejor equipo del mundo", porque es el que más estrellas tiene y el que mejor vende el producto, aunque luego, en elcampo de hierba, el equipo no sea nada del otro mundo. Medios de comunicación y fútbol se han convertido en las dos caras de uni misma moneda, pero los medios abusan. Hista tal punto que periódicos, radios y televisiones no paran de hablar, escribir y trinsmitir imágenes acerci de lo mismo. Tanto, que llegan al hartazgo. "Lo poco agrada y lo mucho en¡adi" no es una recornendación que estén dispuestos a aceptar los futboleros mediáticos que, idemás, en buena parte, no tratan del espectáculo futbolístico, sino de lo que ocurre entre sus bambalinas, que es mucho más aburrido, aunque se envuelva con la capa del morbo. Cuando Javier Gómez Navarro era secretario de Estado de la cosa, los clubes de fútbol se convirtieron en sociedades anónimas y buena parte de los equipos de primera división quedaron en manos de constructores. Así les gusta llamarse a quienes se dedican, sobre todo, a la especulación del suelo, que es, y no por casualidad, la unica práctica empresarial proscrita por la Constitución Española (art. 147), práctica que, sin embargo, sigue tan boyante. Quizá por eso, el fútbol está inundado de ellos, de especuladores, aunque siempre he tenido la duda siguiente: ¿Los especuladores se dedican al fútbol para limpiar su imagen o, por el contrario, es el fútbol una buena plataforma para especular con el suelo? La respuesta no tiene por qué ser dicotómica. Probablemente, ambas alternativas son compatibles. |