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Cien
días y otras tantas noches
Cuentan
que a Napoleón, cuando le consultaban el posible ascenso de algún
militar de su tropa, después de escuchar los méritos que
los avalistas alegaban, solía decir: "Todo eso está
muy bien, pero ¿tiene suerte?". Rodríguez Zapatero,
en privado, siempre ha sostenido que él tiene suerte y los hechos
le vienen dando la razón. Ahora, una vez alcanzado el objetivo
de la Presidencia del Gobierno, va a necesitar, más que nunca,
el apoyo de tan esquiva señora. Claro que detrás de eso
que llamamos "suerte", a menudo están la habilidad y
el buen olfato.
Pasado el corto tiempo de las quinielas, que tanto encandilan a los medios
de comunicación, en torno a quiénes vayan a ser ministros
o subsecretarios, llegará la hora de gobernar... y de cumplir las
promesas electorales. Un programa, sin duda, ambicioso, en el cual, simplificando
mucho, se encuentran dos tipos de proyectos: 1) De "oxígeno"
y 2) De "plata". Vale decir. Por un lado, aquéllos destinados
a suministrar aire nuevo al funcionamiento democrático y, por otro,
los que necesitarán una financiación de la que ahora carecen.
En los primeros meses (los tópicos cien días) pienso que
pueden abordarse los proyectos de "oxígeno" sin demasiada
dificultad, Por ejemplo, la situación en que el aznarato ha dejado
a los medios públicos de comunicación, el estilo que se
les ha impuesto, resulta, simplemente, insoportable. Un cambio en el Estatuto
de RTVE cambiará radicalmente las cosas, pues esta ley opera como
una Ley de Bases respecto a los estatutos de las radios y las televisiones
autonómicas. No se trata de modificar los fines de objetividad
y pluralismo que ya están contenidos en la legislación actual,
sino de dotar de independencia a los órganos rectores, designados
ahora por el Gobierno de turno. Un modelo que se aproximará al
tan elogiado de la BBC. La BBC también se equivoca, como lo ha
demostrado escandalosamente no hace mucho, pero no lo hace sistemáticamente
a favor del Gobierno. ¿Influirán estos cambios en el panorama
general de los medios españoles, tan sectarizados actualmente?
La operación realizada por Aznar, utilizando el dinero de la privatizada
Telefónica, que amenaza ahora con terminar financieramente como
el rosario de la aurora, es algo que no puede quedar impune, y conviene
recordar al respecto que las televisiones privadas son en España
una concesión pública. Durante estos últimos años,
el impulso sectario, desatado con especial virulencia a partir de 1993,
no paró con la llegada del PP al Gobierno y ha dejado a los medios
españoles en una situación, en general, deplorable. Un mundo
plagado de agitadores, el lugar del navajeo y de la riña, el reino,
también, de la basura y la bragueta. Todo ello está pidiendo
a gritos un cambio hacia la normalidad y la decencia que no depende ni
sólo ni principalmente del Gobierno.
De todas las estrategias introducidas por el aznarato en la vida institucional
española, la más grave es, a mi juicio, aquélla que
ha llevado a la judicatura a la más peligrosa de las politizaciones.
El dúo Michavila-Cardenal ha resultado tan eficaz para los intereses
de Aznar como nefasto para el buen funcionamiento de las cosas. Inocular
en jueces y fiscales el virus de la politiqueria sectaria ha sido una
de las cosas más horribles que nos deja en herencia Aznar. En cien
días no se podrá parar en seco esa querencia, pero sí
se podrá variar el rumbo 1800.
Lo mismo cabe decir de las leyes educativas, puestas en marcha a paso
de carga, contra toda opinión, durante los últimos cuatro
años. Habrá que ir con tiento en la rectificación,
pero es imprescindible hacerlo. ¿Tan difícil es volver a
consensuar un modelo educativo para España?
La actual Ley del Suelo (Ley 8/1990), aprobada a impulsos del Gobierno
Aznar e inspirada en los más simplones argumentos ideológicos
de la derecha ladrillar, ha de ser cambiada y con urgencia, si se quiere
taponar la sangría que sobre las vidas y las haciendas de los españoles
viene provocando una especulación desbocada. Una nueva ley que
operará también como Ley de Bases sobre la normativa autonómica
y municipal.
El regreso de las tropas de Iraq se planteará también en
estos próximos meses, a no ser que la ONU se haga cargo del proceso
de normalización iraquí. Ello depende, a mi juicio, de la
situación en que se encuentre Bush, que tiene, él también,
una cita con las urnas en el mes de noviembre. Con suerte, el retorno
de España a la vieja Europa no traerá traumas añadidos.
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