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Nº 596 - 29 de marzo de 2004

 

Cien días y otras tantas noches


Cuentan que a Napoleón, cuando le consultaban el posible ascenso de algún militar de su tropa, después de escuchar los méritos que los avalistas alegaban, solía decir: "Todo eso está muy bien, pero ¿tiene suerte?". Rodríguez Zapatero, en privado, siempre ha sostenido que él tiene suerte y los hechos le vienen dando la razón. Ahora, una vez alcanzado el objetivo de la Presidencia del Gobierno, va a necesitar, más que nunca, el apoyo de tan esquiva señora. Claro que detrás de eso que llamamos "suerte", a menudo están la habilidad y el buen olfato.

Pasado el corto tiempo de las quinielas, que tanto encandilan a los medios de comunicación, en torno a quiénes vayan a ser ministros o subsecretarios, llegará la hora de gobernar... y de cumplir las promesas electorales. Un programa, sin duda, ambicioso, en el cual, simplificando mucho, se encuentran dos tipos de proyectos: 1) De "oxígeno" y 2) De "plata". Vale decir. Por un lado, aquéllos destinados a suministrar aire nuevo al funcionamiento democrático y, por otro, los que necesitarán una financiación de la que ahora carecen.

En los primeros meses (los tópicos cien días) pienso que pueden abordarse los proyectos de "oxígeno" sin demasiada dificultad, Por ejemplo, la situación en que el aznarato ha dejado a los medios públicos de comunicación, el estilo que se les ha impuesto, resulta, simplemente, insoportable. Un cambio en el Estatuto de RTVE cambiará radicalmente las cosas, pues esta ley opera como una Ley de Bases respecto a los estatutos de las radios y las televisiones autonómicas. No se trata de modificar los fines de objetividad y pluralismo que ya están contenidos en la legislación actual, sino de dotar de independencia a los órganos rectores, designados ahora por el Gobierno de turno. Un modelo que se aproximará al tan elogiado de la BBC. La BBC también se equivoca, como lo ha demostrado escandalosamente no hace mucho, pero no lo hace sistemáticamente a favor del Gobierno. ¿Influirán estos cambios en el panorama general de los medios españoles, tan sectarizados actualmente?

La operación realizada por Aznar, utilizando el dinero de la privatizada Telefónica, que amenaza ahora con terminar financieramente como el rosario de la aurora, es algo que no puede quedar impune, y conviene recordar al respecto que las televisiones privadas son en España una concesión pública. Durante estos últimos años, el impulso sectario, desatado con especial virulencia a partir de 1993, no paró con la llegada del PP al Gobierno y ha dejado a los medios españoles en una situación, en general, deplorable. Un mundo plagado de agitadores, el lugar del navajeo y de la riña, el reino, también, de la basura y la bragueta. Todo ello está pidiendo a gritos un cambio hacia la normalidad y la decencia que no depende ni sólo ni principalmente del Gobierno.

De todas las estrategias introducidas por el aznarato en la vida institucional española, la más grave es, a mi juicio, aquélla que ha llevado a la judicatura a la más peligrosa de las politizaciones. El dúo Michavila-Cardenal ha resultado tan eficaz para los intereses de Aznar como nefasto para el buen funcionamiento de las cosas. Inocular en jueces y fiscales el virus de la politiqueria sectaria ha sido una de las cosas más horribles que nos deja en herencia Aznar. En cien días no se podrá parar en seco esa querencia, pero sí se podrá variar el rumbo 1800.

Lo mismo cabe decir de las leyes educativas, puestas en marcha a paso de carga, contra toda opinión, durante los últimos cuatro años. Habrá que ir con tiento en la rectificación, pero es imprescindible hacerlo. ¿Tan difícil es volver a consensuar un modelo educativo para España?

La actual Ley del Suelo (Ley 8/1990), aprobada a impulsos del Gobierno Aznar e inspirada en los más simplones argumentos ideológicos de la derecha ladrillar, ha de ser cambiada y con urgencia, si se quiere taponar la sangría que sobre las vidas y las haciendas de los españoles viene provocando una especulación desbocada. Una nueva ley que operará también como Ley de Bases sobre la normativa autonómica y municipal.

El regreso de las tropas de Iraq se planteará también en estos próximos meses, a no ser que la ONU se haga cargo del proceso de normalización iraquí. Ello depende, a mi juicio, de la situación en que se encuentre Bush, que tiene, él también, una cita con las urnas en el mes de noviembre. Con suerte, el retorno de España a la vieja Europa no traerá traumas añadidos.

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