Hemeroteca Esta semana
Nº 628
13/12/2004

Carlos Martínez, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas

"DEBEMOS TRAER A NUESTROS JÓVENES CIENTÍFICOS QUE TRABAJAN FUERA"


Inmunólogo y biólogo molecular, doctorado en la clínica Puerta de Hierro de Madrid, Carlos Martínez ha trabajado en Suiza, cuna de la inmunobiología; en Suecia, en los Institutos Pasteur de París, Max Plarick de Friburgo, del Cáncer de Notario y el Caltech de Pasadena, en California. A finales de los ochenta regresó a España y desde 1996 dirige el Departamento de Inmunología y Oncología del Centro Nacional de Biotecnología (CBN). Es vicepresidente del Consejo Científico del Laboratorio Europeo de Biología Molecular, miembro de¡ Consejo Científico de la Organización Europea de Biología Molecular, y del comité de científicos de la OTAN para el estudio de las señales intercelulares.

Por Karmen Garrido

Cuáles son las mayores dificultades con las que se ha topado?

-Existe, una de orden estructuraL la falta de agilidad o lo que es lo mismo, la burocratización excesiva de este organismo, algo lamentable, demoledor. El organismo no tiene casi ninguna posibilidad de hacer cosas por sí mismo; disponemos de un presupuesio aprobado por el Parlamento pero que no podenios ejecutar, en gran me(¡¡da, sin las autorizaciones de los Ministerios de Administraciones Públicas y de Hacienda; esto rige tanto para la contratación de personal, como ¡),ira emprender acciones novedosas o creativas y, si no conseguimos canibiar esa legislación y transformar el CSIC en un organismo autónomo libre de la burocratización actual, planteanniento recogido en el programa electoral de PSOE, no estará justficado tener un organismo como el que tenemos. Si el Consejo ha existido en estos úllirnos años y sigue siendo competitivo ha ,sido gracias al esfuerzo y a la dedicación (le algunas de las personas que trabajan en esta casa. Creo sinceramente que, de no haber sido por ellas, el CSIC no existiría.

-Estaba previsto que la nueva ley para el de cambio de la estructura jurídico administrativa del Consejo entrase en el Parlamento en otoño, ¿en qué momento nos encontramos?

-Presumiblemente, el proyecto de ley entrará en el Parlamento a principios de año. Después se producirá el debate parlamentario; también se va a elaborar el estatuto que es un Decreto Ley y queremos llevar estos dos aspectos, que deberían estir implemen tados y en funcionamiento pira el otoño 2005, muy en paralelo. Este es el cambio más importante en el que estamos trabajando. El segundo aspecto, no menos importante, es la homologación de los salarios del personal del CSIC, ya que, en los últimos años, después de las transferencias de las Universidades a las Comunidades Autóno
mas, los salarios del personal del CSIC son inferiores entre un 30 y un 50%, por ciento y existe por mi parte un compromiso de, por lo menos, homologarlos con la media de los de los profesores universitarios; para ello, es imprescinclible el apoyo de los Ministerios de Administraciones Públicas y de Economía y Hacienda con los que estamos negociando. Si esa homologación no se inalerializase, me vería en una gravísima situación que me forzaría a tomar decisiones que no me gustaría tomar.

-Cerebros, mujeres y hombres de ciencia no nos faltan, pero después de invertir en su formación, se nos escapan entre los dedos.

-Hay serios problemas estructurales: la burocratización de la estructura jurídico idministrativa, los salarios bajos y la edad media de esta Institución que supera los 54 años. Eso quiere decir que este orginismo necesita una renovación generacional extraordinaria. Tenemos la generación mejor ¡orniada de nuestra historia y, en ciencia, tenemos un ejemplo ilustrativo muy claro y reciente. En Europa se llevó a cabo un programa para seleccionar a los veinticinco mejores científicos jóvenes menores de treinta y un años financiado por la Asociación de todos los Consejos Europeos. Cada país miembro podía presentar candidatos en funcion de la financiación aportada y presentamos los trece que nos correspondían. De ellos, nueve pasaron la primera prueba y seis quedaron entre los veinticinco mejores. Muchos de nuestros jóvenes científicos han estado haciendo ciencia muy competitiva en otros países y debemos traerlos para que sigan haciéndola aquí. Lo que me gustaría es que el Consejo les aportase las mejores condiciones, en un entorno de trabajo competitivo, con una financiación adecuada que les permita desarrollar los proyectos que consideren mejor y que les convertirán en los mejores científicos del mundo. Ese, es uno de mis objetivos.

-¿Hablamos de presupuestos?

-Existe un compromiso de este Gobierno de duplicar en cuatro años el porcentaje del PIB dedicado a la investigación y el desarro¡lo. Para ello, se han puesto en marcha una serie de medidas. Primero, la promesa del Presidente se ha cumplido así: se ha producido un incremento del 25% en los gastos de investigación y desarrollo que incluye recursos para la investigación utilizados, fundamentalmente, para préstamos a las industrias. En España la contribución al gasto en investigación y desarrollo proviene en un 65%, del sector público y solo en un 35% del sector privado, mientras que en los países más competitivos, Estados Unidos, Alemania o Francia, ocurre justo al contrario. Para cambiar esta relación, el Gobierno pensó que sería deseable buscar mecanismos que hiciesen posible la concesión de fondos públicos al sector privado con el fin que aumente su contribución y dentro de cuatro años, la inversión que realice inversión se adecue a la de los países mas competitivos Segundo, después de la tramitación en el Congreso de los presupuestos, el Ministerio aportará para el CSIC un 19,2%, más que el año pasado. La diferencia entre el 19 y el 25%, esperamos obtenerla por mecanismos competitivos, ya que, nuestros investigadores la cubrirán concursando por los proyectos del Plan Nacional, que ha crecido un 18%

-Las posibilidades de utilización de células madre de origen embrionario han levantado muchas esperanzas

_Creo que pocas áreas de investigación recientes han creado tantas expectativas como la utilización de células madre para uso terapéutico. Sin embargo debemos ser cautelosos porque son expectativas extraordinarias, pero en la actualidad sólo expectativas. Lo primero que necesitamos para poder utilizar las potencialidades que las células madre embrionarias ofrecen, es una inversión y una implicación en desarrollo extraordinarias. Un ejemplo que pondrá las cosas en su sitio: en el estado de California, donde también se permite utilizar células madre de origen embrionario humanas para la investigación, acaban de abrir un programa dotado con tres mil millones de dólares y, si miramos las inversiones dedicadas a técnicas aeroespaciales, a genómica o a investigación en biología molecular de plant a s , las cifras no están por debajo en cada uno de los apartados. Naturalmente, esta dotación presupuestaria hace que los científicos de California sean más competitivos, porque tres mil millones de dólares es casi todo el presupuesto que el Estado Español dedica al conjunto de la investigación. A veces, los científicos españoles tenemos la impresión de que debemos disputar una carrera contra otros atletas que disponen de unas zapatillas ligeras y cómodas y que corren en pistas muy bien acondicionadas, mientras que a nosotros nos toca correr descalzos y en la arena de la playa. Podemos ser muy competitivos pero en estas condiciones, nuestras posibilidades de ganar a esos contrincantes, por mucho esfuerzo y entusiasmo que pongamos, son cero. A pesar de todo, vemos el futuro con entusiasmo aunque la realidad, a veces, sea dura.

-¿Cómo van las conversaciones con las Comunidades Autónomas?

-Nos gustaría que en esa nueva estructura jurídico administrativa que queremos para el Consejo, se contemple la participación de las Comunidades Autónomas en la gestión del CSIC para que sientan que el Consejo no es un organismo que pertenece a la Administración del Estado, sino que también les pertenece y que los científicos del Consejo son también, en muy buena medida, de las Comunidades. Existen 129 institutos en las 17 Comunidades Autónomas y de ellos 49 son mixtos con Universidades, Hospitales e incluso con algunos Ayuntamientos. Creemos que es bueno que el CSIC actúe como organismo vertebrador en cuanto a investigación y desarrollo se refiere. Hasta ahora, las Comunidades han manifestado su deseo de tener una mayor participación en el Consejo y el recibimiento y la comu nicación han sido extraordinarios.

-¿No teme que su intensa dedicación al CSIC le aparte del laboratorio y de sus tareas de investigador?

-Me preocupa muchísimo, diría que me asusta porque disfruto con la ciencia, con el experimento diario y, en estos seis meses no he tenido tiempo para el laboratorio. Una vez el Consejo esté funcionando en esa nueva geometría variable que queremos imprimirle, espero poder pasarme una o dos veces por semana por el laboratorio. Mi presencia aquí será temporal, no nací para político; estar aquí supone para mí un coste económico extraordinario, pierdo mucho dinero, pero he estudiado con becas y entien^ do que tengo que devolver a la sociedad e,¡ apoyo y la financiación que invirtió en mis estudios. Esta es una forma de hacerlo y estoy orgullosísimo. Soy un hombre batallador, he luchado mucho por la democracia pero no estoy dispuesto a darme veinte, veces con la cabeza contra una pared. Ahora tenemos una expectativa extraordinaria y en las manos del Presidente del Gobierno y de los Ministerios de Administraciones Públicas y de Economía y Hacienda esta que alcancemos esta transformación del CSIC, tan ambiciosa como imprescindible que España necesita. Mantenemos una relación y una comunicación estupendas y espero que con su apoyo, entre toda la comunidad científica, podamos conseguirla. Me gustaría que mi paso por el Consejo marcase un antes y un después.

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