Hemeroteca Esta semana
Nº 616
20/9/2004

José A. Campos, dírector general del INAEM

"EL TEATRO Y LA MÚSICA NO CASAN CON LA RIGIDEZ DE LA ADMINISTRACIÓN"

José Antonio Campos, máximo responsable del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) considera un privilegio administrar algo tan hermoso como la irrealidad de la música y la danza,
que deja de serio cuando los espectáculos son ofrecidos al público y envidia a Francia porque "todo el
mundo tiene asumido que las grandes instituciones teatrales francesas son de los ciudadanos".
Nacido en Tetuán, Marruecos, desde pequeño ha visto "convivir culturas", por eso apoya con satisfacción la política del ministerio de estrechar los lazos artístico-cultura les con Iberoamérica, Europa y el Magreb.

Por Karmen Garrido

Cuáles son los cambios sustanciales que piensa realizar en el INAEM?

-Cuando uno lleva muchos años trabajando y viviendo la casa desde distintos puntos de vista qué duda cabe que la primera tentación es tratar de resolver ahora aquellas cosas que, desde ciertas parcelas, yo reclamaba. Esa sería una reacción instintiva. Pero he reflexionado y me parece que no debo llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Debo tratar de combinar mi experiencia en los distintos puestos que he desempeñado en esta casa con lo que tiene que ser un director general, que es una cosa completarnente distinta. Si tuviera que resumir todo esto, diría que mi función fundamental es tratar de engrasar todos los mecanismos de esta casa al máximo posible con el fin de que las artes escénicas y la música lleguen de la mejor manera posible a los ciudadanos con los medios que tenemos. Y, todo ello, partiendo de algo tan fundamental y en lo que creo ciegamente, como es el apoyo a la creación. La Administración no cambia las cosas. las cosas, afortunadamente, siempre van por delante y, sobre todo, en el terreno de las artes. La Administración es perezosa por naturaleza, es lenta, tiene muchas trabas y lo que me gustaría el día que me vaya de aquí es saber que he tratado por todos los medios de aproximar los tiempos de forma que la Administración no sea una traba nunca a lo que la realidad de la calle nos demanda permanentemente. El Ministerio de Cultura en general, y este organismo en concreto, administran algo muy hermoso que es la irrealidad. la irrealidad que nos trae la música y la de la danza, que se convierten en realidades en el momento concreto en que se ofrecen al público y eso es un privilegio. Esa es una perspectiva que no se debe perder en ningún rnornento cuando se está aquí.

-¿Cuáles han sido las principales dificultades y trabas a solucionar con las que se ha encontrado al acceder al cargo?

-Estuve en la gestación del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música, organismo autónomo creado en 1985 para facilitar las cosas en una casa en la que existen muchos centros de creación, todos ellos muy complejos. El paso del tiempo ha puesto de manifiesto que en aquel trasatlántico que se echó a la mar con una velocidad de crucero límite existen ciertas cosas cuya revisión es necesaria. El teatro, la música y la danza son fenómenos muy singulares que no casan Hen con la rigidez de la Administración e intentaremos ahora de alguna manera solventar, superar o avanzar en ellas para ver si existe posibilidad de crear unos instrumentos administrativos que faciliten más lo que es el desarrollo de las artes escénica, Estamos aquí para levantar telones, para u fin último que es que el teatro, la música la danza se desarrollen de la mejor maner posible y nunca un convenio debe ser la causa de que estos centros de creación acabe no funcionando porque esa flexibilidad ni se haya logrado.

- Lo público y lo privado, ¿son mundo enfrentados?

-No me gusta considerarlos mundo opuestos. Soy un defensor de lo público ultranza, tiene su papel y hay que defender lo sin ninguna duda, y lo privado también tiene su componente público, porque las materias que aquí administramos, las haga un, administración o un particular son un bien público porque revierte en la sociedad. As que no creo en esa diferencia tajante entre lo público y lo privado que es un viejo debate. Me gustaría que los creadores, los artistas, los productores, las personas que generan las artes escénicas con quienes hablamos permanentemente, como es nuesirlobligación, se diesen cuenta de que la Administración esta para intentar resolver su,. problemas, pero que existe una parte mu importante de la que no hablamos, que son los ciudadanos a quienes van dirigidas las creaciones y que deben sentirse atraídos por ellas. Todas las Administraciones Públicas deberían tener en cuenta que no solo son canal izadoras de las lógicas aspiriciones de los profesionales, sino que deberían siempre tener en cuenta a los ciudadanos, receptores de esas producciones y que son quienes van a decidir si son o no una necesidad para ellos. Si decidimos que son una necesidad, que son un bien público, pero los ciudadanos miran para otro lado y eligen otras opciones, habremos fracasado. No debemos olvidar que vivimos en una sociedad más de la información que del conocimiento. Hubo una época en que el teatro formaba parte de nuestras vidas como algo cotidiano, hoy no es así, el teatro es una opción.

-¿En qué estado se encuentran las negociaciones con la Orquesta Nacional?

-La ONE, cuyos integrantes en su origen eran funcionarios, está ahora regulada por un Real Decreto de noviembre de 2002 que estableció la laboralización y que, a mi modo de ver, no ha resuelto los problemas existentes que vienen de veinte años atrás. Nuestra intención es, por supuesto, mantener un permanente diálogo con los colectivos, no tomar decisiones de forma unilateral, defender ante Administraciones Públicas y ante Hacienda todas aquellas propuestas que juzguemos razonables para solucionar esta extraña convivencia que se produce entre los funcionarios y los laborales. Las negociaciones están abiertas y, de acuerdo con la Orquesta Nacional, los problemas se irán tratando y discutiendo uno a uno; habrá algunos que tengan solución, otros que no la tengan y otros cuya solución no satisfará todos pero, desde luego, como no se resuelve nada es diciendo "esto es un trágala y a partir de aquí esto es lo que hay"; con eso lo único que se consigue es que la situación de conflicto se convierta en permanente.

-¿La creación en España recibe el apoyo suficiente?

-La creación en general es un tema que nos parece que debe ser apoyado desde todos los puntos de vista. Lo que sí nos hemos planteado ha sido la reconsideración del sistema de concesión de subvenciones. Hablaremos con ¡os sectores sobre este tema para tener claro qué es lo que se apoyará desde aquí y dónde tiene que estar el Estado. La ministra ha puesto en marcha la Conferencia Sectorial en la que participan las comunidades autónomas y que es fundamental para poder desarrollar esta política. De acuerdo con ellas, decidiremos qué actuaciones corresponden a cada una de las partes y evitaremos así dotar en exceso a unos proyectos y dejar al descubierto a otros que también merecen ser apoyados. Existen proyectos que por su importancia son claramente proyectos de Estado y otros, cuya importancia no discuto, pero que deberían recibir el apoyo de las Comunidades Autónomas o de los ayuntamientos.

-Teatro: ¿ocio, negocio, bien social?

-Puede contemplarse como una cuestión de ocio puro y duro y, lo que voy a decir es posible que suene pretencioso pero lo diré de todas formas, o que sea contemplado como una cuestión moral, moral en el sentido de algo necesario. Y creo que el debate no está en si el teatro es público o privado, porque tiene que haber un buenísimo teatro público y un buenísimo teatro privado. Lo que tiene que reflejarse en la representación son los problemas del hombre de hoy, bien sea a través de la escritura contemporánea o de la escritura que es el gran patrimonio teatral, pero que el público salga riendo o llorando, sintiendo que le han movido y conmovido. Esa es la función del teatro y que no tiene nada que ver con los espectáculos puntocom para entendernos. 0 con los espectáculos que tratan de repetir fórmulas que se, han inventado en la televisión para entretener a la gente. Eso es otra cosa y si la contemplásemos o defendiésemos, posiblemente acabaríamos convirtiendo los teatros en tertulias sobre las vidas privadas, una fórmula que igual se le ocurre a alguien y entonces nos tendríamos que echar a llorar.

-¿La danza es el patito feo de las artes escénicas?

-Tenemos un interés especial en los temas de danza y esto no significa que vayamos a arrinconar las otras disciplinas pero, efectivamente, consideramos que la danza ha sido un poco el patito feo y debe ser objeto de un proyecto específico para que, de acuerdo con lo que nos llega desde los profesionales, seamos capaces de establecer una serie de medidas encaminadas a la producción, difusión, promoción, a la residencia y a la estabilidad de las compañías, etc. Este es un encargo personal de la ministra formulado desde el primer día y con el que estoy plenamente de acuerdo. Es un tema prioritario.

-¿De qué país deberíamos aprender en cuanto a política cultural se refiere?

-Se debe aprender de muchos sitios, pero siento mucha envidia sana de Francia, por ejemplo, un país donde ciertos temas que aún se siguen discutiendo en España ya hace mucho tiempo que no se cuestionan. Temas como, por ejemplo, la necesidad del teatro. En Francia nadie pregunta ya si tienen que existir o no los teatros públicos y haya un Gobierno de derechas o de izquierdas da exactamente igual. Todo el mundo tiene asumido que las grandes instituciones teatrales de Francia son de los ciudadanos, es algo que la sociedad francesa tiene perfectamente asumido. Además la riqueza de festivales y actividades culturales de todo tipo es enorme. Ocurre lo mismo en Alemania, en Inglaterra. Así y todo, me parece que, sin triunfalismos de ningún tipo, este país ha dado un salto importante y grave sería si no hubiese ocurrido así, en lo que es la relación de los ciudadanos con las artes escénicas y con la música en general. Para empezar este país cuenta con casi treinta orquestas y el teatro está al alcance de todos, pero en los temas de las artes siempre pienso que nos queda mucho camino por recorrer y cuando se mira a un país tan cercano como Francia, se ratifica.

-¿Cuáles van a ser las actuaciones del INAEM en el exterior?

-Seguiremos la política general que se ha planteado este Ministerio en la que existen como espacios prioritarios Iberoamérica, los países de la Unión Europea y el Magreb. Por supuesto no iremos con Lope de Vega al Magreb pero allí se están realizando producciones en danza y música sumamente interesantes y es muy necesario que intercambiemos creaciones porque, al fin y al cabo, convivimos en una cuenca histórica y porque se está produciendo en estos momentos el fenómeno de la inmigración. Todo eso debe ser tenido en cuenta y yo, que he nacido en Marruecos y desde pequeño he visto convivir culturas, considero que tenemos mucho que ofrecer pero que los demás tienen también mucho que enseñarnos y debemos ser receptivos a ello.

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