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Jordi
Sevilla, ministro de Administraciones Públicas "NO
SE TRATA DE TENER MAS COMPETENCIAS, El debate suscitado por Juan Carlos Rodríguez Ibarra respecto al debate territorial dentro del PSOE es para el ministro de Administraciones Públicas poco más que una anécdota de la que hay que pasar hacia "lo importante", y esto es lograr que el Estado autonómico solucione mejor los problemas de los ciudadanos. Opina que a los españoles les importa menos de quién es cada competencia y más que alguien les dé soluciones a conflictos como el reciente de la huelga de grúas o el más antiguo de las vacas locas. Está absolutamente convencido de que el talante del que tanto habla el presidente marcará la solución de los problemas, porque no es una pose, sino una forma de entender la democracia a base de diálogo. Por I. S. Para ser un buen ministro de Administraciones Públicas, ¿qué conviene más: tener sensibilidad nacionalista o ser un fiel defensor del Estado? -Ni lo uno ni lo otro. Quien pretenda resolver el llamado debate territorial en España desde cualquiera de los extremos se equívoca. No se va a resolver ni desde los nacionalismos periféricos ni desde un nacionalismo español, o centralista. Nosotros heredamos un problema, no resuelto durante el Gobierno M PP, que tiene que ver, en parte, con la falta de mecanismos de coordinación de las administraciones públicas. Recientemente, la huelga de grúas ha demostrado que las administraciones competentes carecían de mecanismos para hacer frente de manera conjunta a un problema que afecta a los ciudadanos. lo vimos también hace varios años con el problema de las vacas locas. En esos momentos a los ciudadanos no les preocupa de quién es la competencia, sino que piden "por favor, resuélvame el problema". Y por otro lado, problema heredado también de sentimientos de identidad no suficientemente reconocidos, o al menos así piensan quienes lo dicen, que se han agudizado bajo el Gobierno del PP. Quiero recordar que ha habido una deriva soberanista bajo el Gobierno del señor Aznar que demuestra que su forma de hacer frente a estos problemas de encaje territorial no es la mejor. Creo que la solución a los dos problemas se tiene que abordar con equilibrio, con la cabeza fría y con la convicción de que nadie tiene totalmente toda la razón y es necesario un amplio consenso. Ese es el talante del gobierno Zapatero y, desde luego, de su ministro de Administraciones Públicas. -¿Por qué cree que salió tan "preocupado" Mariano Rajoy de su entrevista con el presidente? -Porque tenían decidido que diría eso desde antes de entrar en la entrevista. El señor Rajoy conoce perfectamente el proyecto del Gobierno para las reformas que hemos planteado y conoce que los Presidentes de todas las comunidades autonomas, incluidos los de su propio partido apoyan el proceso y lo entienden. Entienden que tenemos un problema de encaje, de mejor coordinación entre administraciones y de que tenemos que emprender estas reformas para servir mejor al ciudadano. Otra cosa es que en el camino al congreso del PP Rajoy quiera seguir la línea más dura de su partido. Pero quiero recordarle que esa línea aplicada en los últimos tiempos por el anterior Gobierno sólo sirvió para que se exarcerbaran los enfrentamientos, se acumularan los recursos y los conflictos y se instalara la incomunicación entre administraciones. Ese no es el proyecto que estamos planteando. -¿Las críticas de Rodríguez lbarra auguran peleas en el seno del PSOE? ¿No tiene Zapatero aún controlados a sus barones? -Tenemos que acostumbrarnos al debate abierto y a que todos podamos expresar nuestras opiniones. Esa es la fortaleza de la democracia, un valor que habíamos perdido en los últimos años. Negar que existen los problemas y mandar callar sólo alimenta las tensiones. Estamos iniciando el diálogo, queremos organizarlo y olvidar los monólogos encadenados. Queremos intentar otro modelo, escuchar, dejar hablar, facilitar el diálogo, crear mecanismos de encuentro... Y ese proceso será largo. El objetivo es que la España autonómica, el modelo que nos dimos hace 25 años con un consenso logrado tras amplio debate funcione mejor. Hay opiniones y visiones distintas sobre cómo hacerlo. Por ello creo que mas allá de la anécdota debemos pasar a lo importante, a hablar cómo lograr un Estado autonómico que solucione mejor los problemas de los ciudadanos. -¿Va a ser suficiente con el talante? Acaban de comenzar las negociaciones de los presupuestos y, a prior¡, el problema parecía situarse en Cataluña. -Bajo el talante, en realidad, lo que este Gobierno, y especialmente su presidente, está poniendo en marcha, es algo que, desgraciadamente, estábamos empezando a olvidar en España y es el funcionamiento de la democracia, del diálogo, de que nadie tiene la verdad por completo y de que el resultado eficiente se tiene que obtener como consecuencia del debate y nunca de la descalificación ni la confrontac ión. Hemos vivido unos cuanlos años con una concepción de la política. Como enfrentamiento sistemático y este Gobierno está muy interesado en recuperar la política como debate. Por tanto, los procedimientos, las formas, no sólo reflejan un espíritu, sino una profunda convicción de que solo con la democracia vamos a ser capaces de resolver los problemas que tenemos, entre ellos el del diálogo territorial. -¿Se siguen entendiendo igual Rodríguez Zapatero y Maragall que antes de ser ambos presidentes? -Yo entiendo que sí. Incluso mucho mejor porque ahora ya no se trata de conversaciones en la oposición, que podían parecer ensueños. Ahora se, trata de resolver problemas que afectan a ciudadanos y de tomar decisiones. La relación del presidente Zapatero y el president Maragall es un buen ejemplo de lo que estoy hablando del funcionarniento de la democracia. Son dos compañeros de ideología, de militancia política, dos personas que tienen mucho en común ... y que también discrepan. Pero esa discrepancia no lleva, no tiene por qué llevar al anatema, al insulto, que es lo que hemos vivido durante la etapa del PP. La eventual discrepancia se tiene que compaginar con la voluntad de llegar a acuerdos. España, con nuestra famosa transición democrática ha dado ejemplo a todo el mundo de esto. -El ministro Montilla parece el encargado por el presidente de aplacar las exigencias de la Generalitat. ¿Quién manda mas en el PSC, Montilla o Maragall? -Yo no tengo esa sensación. Hace unas cuantas semanas parecía que el ministro Montilla era el delegado del Gobierno catalán en el Gobierno de España. Ahora parece lo contrario y no es ni lo uno ni lo otro. Es un ministro del Gobierno de España que, además, es secretario general de los socialistas catalanes y demuestra que no es incompatible ser catalán y defender los intereses del Gobierno de España, que es lo que está haciendo. - La reforma
de los estatutos de autonomía, sin embargo, va a ser la prueba
de hasta qué punto el talante sirve para resolver problemas. Antes
de las elecciones los barones del PSOE se hicieron la foto de Santillana
del Mar con Zapatero para demostrar que estaban unidos en el modelo de
Estado. -Cómo los ve ahora? -Santillana fue algo más que una foto. Lo que expresaba el documento era un acuerdo profundo de un partido como el socia~ lista, que es el único que tiene órganos de dirección que se llaman "federales", sobre dos cosas: que España es plural, y hay que reconocer sus diversidades, y que un proyecto socialista de España tiene que ser solidario y ha de incorporar la garantía de igualdad de los ciudadanos en el acceso a los servicios básicos. Esas son las dos líneas que están en la Constitución y configuran la acual política territorial de Zapatero. Durante as rondas que he hecho a las autonomías y las visitas que, posteriormente, han hecho los presidentes autonómicos a La Moncloa he percibido que casi todo el mundo, por no decir todos, con independencia de su signo político, han reconocido la necesidad de meorar los mecanismos de cooperación entre administraciones y de representación de las comunidades autónomas en las políticas generales del Estado, la necesidad de que hubiera un diálogo que no dependiera del humor del presidente del Gobierno de turno, de que haya una conferencia de presidentes, de que haya una reforma del Senado o de que se proceda a modificar algunos estatutos después de más de 25 años. Nadie parece pensar que la solución a los problema de arquitectura institucional que tiene la España de las autonomías se resuelva con la pugna por mayores transferencias. Los problemas son de encaje, de ver cómo cooperamos todos. No tanto el debate de qué es lo tuyo y qué lo mío, sino cómo ejercemos conjuntamente nuestras competencias para servir a los ciudadanos. -¿Y no va a ser poco más que una foto la anunciada conferencia de presidentes? -Esta conferencia tiene grandes ventajas: que es la primera vez que se van a reunir de manera institucional el presidente del gobierno con los de las autonomías y que la reunión va a ser lo que todos quieran que sea. No va a haber una imposición por el Gobierno ni de temario ni tan siquiera M lugar donde se vaya a celebrar. Yo voy a convocar a los consejeros encargados de la conferencia para ver el orden M día. Queremos que sea algo conjunto desde el principio. -¿Pero cree que van a colaborar los presidentes autonómicos M PP? Rajoy está haciendo de este lema su principal punta de lanza contra el Gobierno. -Creo conveniente que el PP pase, en un tema como éste, a una fase constructiva, de oposición útil, la misma que hizo Rodríguez Zapatero cuando estábamos en la oposición. El PP va a tener que definir si está de acuerdo con sus presidentes autonómicos, que han manifestado voluntad de participar en este perfeccionamiento del esquema institucional. Si esta de acuerdo con, incluso, aquellos que están planteando modificaciones importantes sobre Ceuta y Melilla, o sobre Navarra, o el señor Fraga, o el señor Piqué. 0, por el contrario, Rajoy opta por aquellos dirigentes del PP que están diciendo no a todo y están en un mensaje tremendista y una actitud agresiva. Yo espero que después del Congreso del PP se refuercen los liderazgos y también asuman la tarea constructiva que el primer partido de la oposición debe tener en España en temas de Estado como son éstos. -¿Hacia dónde cree que está más inclinado Rajoy en este momento? Debo reconocer que depende del día. Según cual haya sido el dirigente de su pro~ pio partido con el que se haya entrevistado está hacia un lado o hacia otro. Pero tendrá que decidir si quiere soplar o sorber porque las dos cosas a la vez es difícil hacerlas. Incluso para él. -¿Va a proponer el Gobierno en la reforma del Senado el anunciado derecho de veto de las autonomías a las leyes estatales? -El Gobierno no va a proponer una propuesta cerrada. Por tanto, la reforma del Senado será la que decidan los que participen en ella, las fuerzas políticas y las Comunidades. Una de las posibilidades es que las autonomías estén representadas directamente en el Senado. Y esto no es una ocurrencia de verano, es una de las conclusiones a las que llegó en la legislatura pasada una comisión en la que estaban todos los partidos. En esa comisión se estudió la posibilidad de un derecho de veto muy acotado, muy reducido a cosas muy esenciales. Puede ser que esa fórmula se consensúe. 0 no. Lo que tengo que decir es que hay países en los que esto funciona, corno Alemania. En la Unión Europea también existe el derecho de veto, y se ha ejercido dos veces en cincuenta años. No estamos hablando de que todas las se manas se vete nada. Lo que demuestra e, nuestra voluntad de llevar adelante una reforma profunda del Senado y no un simple maquillaje. También se podría estudiar que, posteriormente, el Congreso de los Diputados, como representante de la soberanía imcional, levantara este veto. -También los socialistas vascos han pedido un tribunal superior como instancia Ciltima o la gestión de la Seguridad Social. ¿No puede estar el Gobierno abriendo una puerta que no sabe a dónde le conduce? -Eso era lo que decía Fraga en el año 77, Fue una de las razones por las que Alianza Popular se opuso, de manera virulenta, al Título Octavo de la Constitución. Ese misino Fraga que ahora encabeza una posición de "más autonomía" en el seno del PP. Yo creo que aquí lo importante es tener claro que el Gobierno no está planteando ningún probiema, sino ofreciendo respuestas y soluciones a problemas que existen. Lo que piensen unos y otros lo piensan ahora corno lo pensaban antes con el señor Aznar. El dilema es si seguirnos metiendo la cabeza debajo del ala y permitimos que esto se agudice o somos un Gobierno valiente, que afronta la solución consensuada a los problemas. El problema para el Cobierno no es de más competencias, sino de que, funcione mejor lo que existe, y para eso hacen talti cambios importantes. -Cuando el PSOE llego por prirnera vez al Gobierno, en 1982, una de las imágenes de su ímpetu reformador fue la de ver a los funcionarios fichando a su entrada al trabajo. ¿Tienen mucho que temer hoy los funcionarios del ministro Sevilla? -Yo soy funcionario,
y con eso creo que está dicho todo. Soy una persona que cree en
la función pública y en el sector público como elemento
de garantía de la igualdad de oportunidades y de la libertad y
por eso quiero un sector público eficaz, que funcione bien y que
esté a la altura de los tiempos. Eso exige cambios en los procedimientos
de trabajo y en algunas estructuras. Estamos preparando una ley de agencias
para cairibiar el modelo tradicional de la burocracia española
en algo mucho mas ágil y operativo. Queremos una función
pública de la que los ciudadanos se sientan orgullosos y no de
la que sólo se puedan hacer chistes. -Usted sabe mucho de presupuestos. ¿Cómo definiría los que prepara Pedro Solbes? -Creo que, claramente, hay un antes y un después del anuncio del presidente Zapatero respecto a la subida de las pensiones, como hubo un antes y un después del anuncio de un incremento del 25%, en gastos de investigación y desarrollo. Vamos a tener unos presupuestos sociales, con una apuesta tremenda por mejorar la productividad y competitividad de nuestra economía y por repartir el crecimiento, para que llegue a los mas desfavorecidos. -¿Pero hay dinero para esa subida de las pensiones? -Se puede hacer. Estamos viendo cómo año tras año la Seguridad Social tiene superávit, se puede garantizar su futuro reforzando el fondo de reserva y, a la vez, mejorar la situación de los pensionistas con pensiones mas bajas. Sólo faltaba la decisión política de hacerlo. Y este Gobierno ha querido hacerlo al principio de la legislatura, antes de que nadie esté pensando en las próximas elecciones. -¿Y para el resto de las promesas? -El programa electoral del PSOE es muy ambicioso. Son muchas las cosas que hay que cambiar en España y para algunas hace falta dinero pero, como siempre dice Solbes, también el equilibro presupuestario es un compromiso electoral y no todo tiene que hacerse de golpe el primer año. -Tras el 36 Congreso ya no está en la Comisión Ejecutiva Federal. ¿Está ahora más o menos cerca de Rodríguez Zapatero? -Aunque no estoy en la Ejecutiva estoy en el Comité, Federal. Yo me he sentido siempre muy cerca de Zapatero. He compartido con el desde el principio lo que fue el movimiento de Nueva Vía. Soy de los primeros que inició este camino y no me he arrepentido nunca. Ahora no sólo es que le vea todos los viernes y hablemos con bastante frecuencia, sino que comparto plenamente su proyecto de España al que, modestamente, creo que también he contribuido. -Desde su conocimiento personal de Zapatero, ¿cree que ha cambiado en algo desde que es presidente? -De momento, al menos, está cumpliendo su compromiso de que el poder no le va a cambiar. Ahora, si cabe, esta todavía más simpático. |