Hemeroteca Esta semana
Nº 606
7/6/2004

José Borrell, 'número uno' del PSOE para las elecciones europeas

"LA ACTITUD DEL PP HASIDO ANTIEUROPEA"

 

De Se ha lanzado a la campaña electoral con ganas. José Borrell es consciente de que su mayor enemigo es la baja participación, y así lo ha manifestado en más de una vez. El 13 de junio es, además, una excelente oportunidad para este ex ministro, ingeniero aeronáutico y profesor universitario de demostrar su tirón popular, tras casi cinco años apartado de¡ primer plano de la política. Ahora, al mismo tiempo que protagoniza numerosos encontronazos verbales con Mayor Oreja, trata de explicar a los ciudadanos los beneficios de la política europea de los socialistas, e insiste en sus críticas a la actuación exterior de Aznar, al que responsabiliza de la división que se produjo en la UE por la guerra en Iraq.

 

Por Teresa Larraz

La victoria el 13-J legitimaría la de las elecciones generales?

-No hay que plantearlas así, estas eleciones no son la reválida ni la revancha de nada, tienen una naturaleza y una razón de ser propias. El resultado de marzo es completamente legítimo, diga lo que diga quien pretenda ponerlo en cuestión, y ahora de lo que se trata es de saber quién representa mejor a los españoles en Europa y que proyecto de Europa preferimos.

-¿Qué le, parece como rival Mayor Oreja?

Me parece una persona muy respetable, muy representativa de lo que, es el Partido llopular, y quisiera aprovechar para aclarar que ni dije ni pienso que la lista del PP esté formada por prejubilados del aznarismo, aunque r---nelo hayan atribuido. Está forma(la por personajes que han sido ministros y han tenido importantes responsabilidades parlamentirias, como nosotros en su moniento pusimos en las listas europeas a personas que antes habían ejercido importanles pipeles en la política española.

-¿Cree que su campaña representa la línea mas dura del PP?

-No quisiera entrar en estas consideraciones, cada partido hace la campaña que estime oportuno, y además, al adversario, cuando se equivoca, más vale no distraerle.

-¿La síntesis de lo que ofrecen ambos partidos es tan fácil de resumir como europeísmo frente a euroescepticismo?

-Son distintas concepciones de Europa, los nombres a veces simplifican. Pero en algunos casos la actitud del PP no ha sido euroescéptica sino antieuropea, como el comportamiento de Aznar en la crisis de Iraq.

-¿Se puede atraer a los ciudadanos hacia los temas europeos, o son demasiado complejos?

-Son tan complejos como los que planteamos en las nacionales o locales, ¿o es que la financiación autonómica, la reforma del sistema tributario, el acceso a la vivienda o las reformas de los Estatutos no son complejos? Quizá estamos mas acostumbrados a hablar de ellos y nos suenan mas, pero la gran diferencia es que en las elecciones nacionales o locales elegimos a quien nos va a gobernar. Esa distinta ¡unción del Parlamento Europeo, que no elige a un gobierno

y cuyos cabezas de lista no son candidatos a ser presidentes del Gobierno, es lo que probablemente le dé menos tensión dramática y atraiga menos la atención. Pero los asuntos que se dilucidan en Europa, las responsabilidades que va a ejercer el Parlamento Europeo, son de una enorme importancia. Buena parte del éxito en estas elecciones se medirá no sólo en los votos que saquemos, sino en el porcentaje de participación, es clecir, en el interés que los españoles demuestren, y en el que nosotros consigamos que tengan por los temas europeos.

-¿Cómo piensa atraer a los ciudadanos?

-Pues procurando estar presentes en los medios de comunicación y estableciendo la relación entre los problemas de la vida cotidiana que afrontan los ciudadanos y las decisiones que se toman en Bruselas. A la gente no sólo le importa cómo vive, su trabajo, su salud, la vivienda, que naturalmente cuentan; además, a la gente progresista le preocupa el mundo en el que va a vivir él y sus hijos. Y ese mundo se puede condicionar desde Europa, porque cada uno de los pequeños Estados ya no puede contar en los acontecimientos mundiales si no están unidos.

-¿Puede afectar la reducción de las ayudas europeas al gobierno de Zapatero?

-Eso hubiera ocurrido igual de una manera o de otra. Al contrario, un gobierno socialista puede establecer en Europa unas relaciones con los países que más cuentan para conseguir que esta reducción sea gradual y se acompase a las necesidades que todavía tienen algunos de nuestros territorios. Sobre todo, que no sea la simple consecuencia de un fenómeno estadístico de comparación con otros socios, que ciertamente son mucho más pobres que nosotros y necesitan las ayudas europeas tanto como las necesitábamos hace 19 años.

-Pero, ¿cómo se puede evitar que los ciudadanos asocien la ampliación con perjuicios económicos?

-A los ciudadanos que tengan una visión estrictamente individualista y egoísta de las relaciones políticas, que no tengan una mentalidad de izquierdas, difícilmente se les va a convencer de que el proyecto político europeo implica la ampliación al Este, y que esta ampliación supone que ahora somos socios de otros países que necesitan nuestra solidaridad como nosotros en el pasado. Pero los ciudadanos que entienden lo que significa la palabra solidaridad saben que Europa no es solo un lugar para recibir subvenciones, sino un proyecto político al que hay que contribuir.

-¿Por qué hay que hablar de Iraq en esta campaña?

-Iraq forma parte de Europa, no geográficarnente, pero sí de los problemas políticos que se plantean aquí. En torno a Iraq se manifestó la mayor división de los países europeos, y en ello tuvo una enorme responsabilidid el gobierno del sr. Aznar. Es imposible hablar del papel que Europa puede jugar en el mundo si no habíamos del que no ha desempeñado en Palestina, Iraq, en todos aquellos lugares donde una unidad europea hubiese sido muy necesaria. Es casi un acto freudiano decir que se puede hablar de Europa sin hablar (le la guerra en Iraq, porque refleja inconscientemente una concepción de Europa bien distinta de la que tenemos los socialistas.

-¿Tendrá Europa algún día una voz común?

-Hoy por hoy es evidente que no es posible que Polonia, el Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y España -los grandes motores en la Unión-, tengan una posición común sobre los grandes problemas en el mundo. Eso hoy es imposible, pero que haya por lo menos una posición europea desempeñada por los países que protagonizaron el proyecto europeo y que siguen siendo un elemento imprescindible de referencia. Esto es lo que significa la vuelta de España a Europa y la voluntad manifestada por Zapatero de volver a formar parte de un grupo de países que no temen discrepar de EE UU cuando lo consideran necesario.

-¿Ayudaría la Constitución Europea tal y como está a esa política exterior?

-Depende de cómo acabe, porque todavía los británicos quieren imponerle muchos recortes, que no debieran aceptarse en el Consejo Europeo. Parece que el tan debatido tema del reparto de poder está en trance de ser resuelto, y a eso ha contribuido muchísimo el gobierno de Rodríguez Zapatero, pero hay otros temas que ahora vuelven a plantearse que creíamos resueltos y que pueden complicar la negociación en el tramo final.

-¿Se podrá lograr un acuerdo a finales de junio?

-Creo que hay razones para pensar que sí, pero no me gusta nada la actitud del gobierno laborista británico.

-Hay otros que dudan que Francia y Alemania no estén defendiendo en realidad sus intereses...

-Todo el mundo en Europa tiene en cuenta sus propios intereses. ¿Por qué se le reprocha esto a Francia y Alemania al mismo tiempo que se les exige mantener el sistema de voto de Niza para que España pueda hacer una defensa férrea de sus propios intereses? Lo importante es ir a construir Europa intentando conjugar la defensa de intereses particulares, que pueden ser divergentes o antagónicos, con la construcción de un interés general europeo. Esa es la esencia de la construcción europea, y es a lo que el gobierno Aznar no ha sabido jugar. La vuelta del socialismo a España representa una nueva oportunidad para que juguemos en Europa un papel al servicio de nuestros intereses, pero también al de la composición de ese interés general europeo sin el cual Europa no tendría razón de ser.

-El acuerdo con Francia y Alemania, ¿es alianza o dependencia?

-Si escucha al PP le dirán que es dependencia, pero están mal colocados para intentar hacernos comulgar con estas ruedas de molino, porque para dependencia, la que establecieron con Bush en las Azores.

-¿Está a favor de eliminar el Pacto de Estabilidad?

-No hace mucha falta eliminarlo, porque no se cumple, en la práctica está eliminado. Además los que no lo cumplen dicen que no lo van a hacer, y tampoco parece que a los mercados financieros internacionales les preocupe mucho porque nunca el euro ha tenido tan buena salud. Lo que hay que hacer es revisar sus fundamentos, porque cuando se comparte una moneda común es necesaria la disciplina presupuestaria. Hay que evitar que cada cual haga con su presupuesto lo que quiera porque eso puede causar un daño al conjunto, pero hay que reformar ese pacto para hacerlo más adecuado a las actuales circunstancias de la economía europea.

-¿No se ha sentido tapado por la Boda Real?

-Es evidente que los medios de comunicación han prestado una atención prioritaria a un acontecimiento que, por otra parte, también era excepcional. Las elecciones europeas las tendremos con más frecuencia y otra boda así no se debería repetir en al menos 30 años.

- Pero, ¿no ha sido excesivo? Usted pidió que se hablara lo mismo de los temas europeos...

-Bueno, ha sido muy concentrado en el tiempo, y tampoco se puede pretender que el conocimiento de Europa que tienen los españoles se resuelva en una semana, es algo que debería ser más continuo. Y cuando se dice que los españoles no saben nada de Europa, hay que responder que cómo lo van a saber si no se lo cuentan.

Hemeroteca Esta semana