Hemeroteca Esta semana
Nº 602
10/5/200

Rosa Díez, 'número dos' del PSOE para las elecciones europeas

"CON ETA TERMINAREMOS DESDE EUROPA"



La petición de su partido hace cinco años le cogió por sorpresa y, como ella misma ha confesado, le obligó a "cambiar mi cabeza" para hacer política fuera de su tierra, pero esta vez Rosa Díez asegura que tiene un trabajo que rematar El propio Zapatero le pidió a esta combativa vizcaína que siguiera su labor en el Parlamento Europeo, esta vez como número dos de la lista tras José Borrell. Para esta legislatura Díez espera seguir luchando contra uno de sus grandes caballos de batalla, el terrorismo, y recuperar la imagen europeísta de España

Por Teresa Larraz

E1 13 de junio es la segunda vuelta del 14 de marzo?
-Creo que no, que estas elecciones tienen personalidad propia. Mucha gente querrá leerlas como una segunda vuelta, y seguramente de más de un partido, pero no creo que le convenga a quien más interés tenga en verlas así, que es el PP. Me parecería un gran error, porque sería como reafirmarse en la derrota, y además es más que evidente que las vamos a ganar.

-¿De qué se hablará en la campaña?
-De la necesidad de tener una Constitución para tener una personalidad política en el mundo, sí Europa quiere ser algo. Probablemente se hablará mucho de la reunificación europea y de la necesidad de que Europa se convierta en un elemento fundamental en la lucha por las libertades y contra el terrorismo.

-El Gobierno anterior insistió en que su bloqueo a la Constitución era para no perder poder en el Consejo, ¿cómo van a explicar ahora su postura?
-Es que no se trata de perder poder en el Consejo, sino de no perder poder en Europa. Hay tres instituciones europeas, Comisión, Consejo y Parlamento, y el equilibrio está entre las tres. Una Constitución aprobada por todos tendrá que permitir que todos se sientan cómodos, y creo que ese jue
o es osible Aznar hizo una ne ociación desastrosa en la cumbre de Bruselas. Muchos otros países, como Francia y Alemania, veían con recelo la Constitución, pero se escondieron detrás de Aznar, que negoció muy torpemente, permitió que otros pensaran que les iba a hacer el trabajo y al final pagamos los platos rotos. Quedamos como los únicos que vetaban la Constitución.

-En cambio no dieron importancia a la pérdida de escaños en una institución tan importante como el Parlamento Europeo...
-No se ha explicado suficientemente la relación entre los tres poderes europeos, porque en el futuro el Parlamento va a tener mucha más capacidad, cada vez se va a parecer más a un parlamento nacional, y se necesita su acuerdo para aprobar las leyes, sobre todo en materia presupuestaria. En N iza Aznar cedió diputados en el órgano más democrático a cambio de votos en el Consejo, como si fuese la única institución en la que se dirimieran las cuestiones, lo que nos parece una falta de visión política de conjunto. Somos el país que más ha perdido en el Parlamento, y fue un gran error planteado desde una perspectiva caduca. El planteamiento del Gobierno de Aznar en Bruselas ha sido siempre conseguir capacidad de veto, y la nueva Europa no se construye así, sino con la capacidad de construir consensos. El veto es el recurso de los acomplejados, es un discurso de nacionalismo de vía estrecha.

-¿Podría ahora el Gobierno aceptar ceder en el Consejo para ganar en el Parlamento?
-Por ahí incluso intentó orientarlo el propio Aznar, aunque ya no le dejaron, compensando las pérdidas en un sitio con ganancias en otro. Hay que ver el equilibrio general de poder en las tres instituciones y España no tiene por qué perder en conjunto. Creo que es una orientación que se está produciendo, y además se está revisando los porcentajes de la doble mayoría.

-¿Se aprobará la Constitución en junio?
-Es muy complicado, porque aunque hay voluntad política manifiesta de que haya una Constitución, hay países cuyas opiniones públicas no son tan favorables como la española. Algunos gobiernos no quieren ir a las elecciones del 13 de junio con el tema resuelto para que no se les pueda acusar de haber defendido bien o mal sus intereses, por ejemplo no creo que Francia o Reino Unido se arriesguen.

-El PP ha sido muy crítico con el debut europeo del Gobierno en la negociación agrícola...
-Las acusaciones del PP a la ministra están dentro de lo que algunos consideran que es hacer oposición, pero a mí me interesa juzgar las cosas desde el contenido. En el tema agrícola todos sabemos, incluida la mayor parte de los ciudadanos, que España tiene que adaptarse a unos nuevos tiempos y que vamos a pasar muy malos momentos. El tema discutido en el último Consejo de Ministros salió muy bien del Parlamento, pero nadie dudaba que en el Consejo iba a haber recortes. Tanto como el que se ha producido, pues forma parte de la negociación y no de la capacidad de tu ministro de reivindicar una determinada posición, sino de los demás de entender cuál es la posición de España, y no lo hicieron.

-¿No ha faltado el apoyo del famoso eje francoalemán?
-Nadie nos va a regalar nada. El que crea que franceses, alemanes o británicos, nos va a dar algo está muy equivocado, aquí cada uno va a lo suyo, por eso no es el apoyo puntual un día lo que tenemos que conseguir, sino trabar lazos de complicidades que requieren mucho esfuerzo y mucho trabajo. Construir un clima de confianzas y compromisos que hemos perdido en los últimos años, en que hemos hecho mucho bilateralismo.

-¿Ha tenido que pasar el 11 -M para que Europa reaccione contra el terrorismo?
-Aquí fue el 11 -S la clave para despertar las conciencias, los europeos se dieron cuenta de que el terrorismo es un problema propio y no un problema ajeno ante el que reaccionar solidariamente. Ha habido un cambio de clima extraordinario en estos cinco 1 años. Los españoles hemos trabajado para comprometer a todos, y un año antes del 11 S, más de 400 diputados firmaron una declaración en la que se negaba la negociación a quien no condenara el terrorismo Esta actitud les parecía exagerada a algunos de nuestros colegas, porque aquí se lleva mucho lo políticamente correcto que no moleste a nadie, pero les obligamos a tomar partido. Seis días antes del 11-S el Parlamento votó un informe en el que se establecía la orden europea de búsqueda y captura y la definición común del delito del terrorismo que el Consejo aprobó tres meses después, pero luego ha tenido que ocurrir la masacre de Madrid para que se tomara en serio un informe hecho por Solana poniendo de manifiesto que había países que todavía no lo habían aplicado en su ordenamiento, como Italia.

-¿Cómo se les explican las ventajas de la ampliación al ciudadano normal?
-De la misma manera que se les explicó a los franceses cuando quisimos entrar nosotros. Tenemos una decisión política, no revisable, y creo que correcta en términos de compromiso democrático; y lo que son incertidumbres pueden ser también oportunidades, tenemos que cambiar de mentalidad.

-¿Ve posibilidades de alcanzar un consenso en la política europea sobre Iraq?
-No podemos permitirnos el lujo de fracasar en Iraq, tanto por la comunidad democrática internacional como por los propios iraquíes. La situación está muy mal y muy complicada, pero el mundo civilizado no puede permitirse un fracaso allí, y creo que de eso son conscientes incluso los responsables de la mayor parte de los errores cometidos en la guerra y en la posguerra. Todos los paises deben hacer un gran esfuerzo en Naciones Unidas para lograr una nueva resolución en la que se sientan cómodos y legitimados para actuar con eficacia, con tropas nuevas bajo un mando consensuado también por los iraquíes, para ir haciendo una transición democrática.

-¿Se ha interpretado bien la retirada en los demás países?
-No creo que ninguno de nosotros nos hayamos llamado a engaño, nos han aplaudido mucho pero con la boca pequeña, porque hay paises europeos cuyos gobiernos no están tan contentos. Esto contrasta con las opiniones públicas europeas, que lo han recibido muy bien. La decisión del gobierno español pone a cada uno frente a su responsabilidad y su propia opinión pública, y había gobiernos que con decir que estaban en contra pasaban la pelota a otros, pero ahora tienen que tomar una decisión. Por ejemplo Francia la ha recibido muy bien, pero hace meses que renegocia con Estados Unidos para mandar tropas y participar en la reconstrucción, y ahora les ponemos en un compromiso al plantear un debate público. Francia no quería que se hablara del pasado, entre otras cosas porque los norteamericanos tienen mucha capacidad para hacer daño económicamente y sus empresas sus productos han sufrido mucho.

-¿Qué le parece la decisión del Tribuna Constitucional sobre el Plan Ibarretxe?
-Era una decisión esperada, porque creo que tiene fundamento. Los nacionalistas han tomado esto como si les diera la razón, aun que el gobierno del PNV sabe que no es verdad. Sabemos que el TC no ha entrado en el fondo del asunto, pero es un varapalo que con mayor finura se podía haber evitado. A mí me importa lo que seguimos pensando, que el plan es inconstitucional y por tanto, inviable, además de anti democrático.<


-Pero ahora el PSE ofrece la posibilidad de modificar el estatuto como en Cataluña...
-Sí, pero un cambio de Estatuto no tiene nada que ver con el Plan, es algo perfectamente discutible. El Plan no es asumible ni negociable, si el PNV lo retira entonces por supuesto que estaremos dispuestos a discutir sobre modificaciones en el Estatuto. El PNV tiene que tener claro que cuando el Gobierno del PSOE le hace un discurso de diálogo y de acuerdo no es una debilidad, pero los nacionalistas entienden el diálogo como cesión. Cuando entiendan que el compromiso del PSOE sobre el Plan es de verdad, a lo mejor se bajan del monte. De momento les va bien ahí recolectando los votos de Batasuna, hasta que comprendan que no hay nada que hacer y su discurso parezca lo radical que es.


-¿Córno se percibe este asunto en Europa?
-En el Parlamento no saben muy bien lo que es el Plan Ibarretxe, pero respecto a los nacionalistas ha habido un cambio de actitud muy importante. Ellos van de víctimas, pero nosotros les hemos convertido en responsables, porque un gobierno que lleva más de veinte años gobernando no es una víctima, es responsable en sentido político en todos los ámbitos, incluido el terrorismo. Hemos tenido que hacer mucha pedagogía política y democrática para desmontar algunas de las mentiras del nacionalismo, que habían cuajado durante mucho tiempo y con tanto éxito, que se persigue al euskera, que no tenemos competencia en nada, todo formaba parte de la mentira del nacionalismo en las instancias europeas. Es difícil explicar el Plan lbarretxe, pero no que si esa iniciativa sale adelante, Euskadi se quedaría fuera de España y por tanto fuera de Europa, [el presidente de la Comisión Romano] Prodi ha sido tajante en esto. Al nacionalismo hay que ganarlo ideológicamente en los foros europeos, por eso aunque hemos hecho una tarea de cinco años hay que continuarla, porque esto se gana aquí, con ETA terminamos desde Europa.

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