|
Rosa
Díez, 'número dos' del PSOE para las elecciones europeas
"CON
ETA TERMINAREMOS DESDE EUROPA"
La petición
de su partido hace cinco años le cogió por sorpresa y, como
ella misma ha confesado, le obligó a "cambiar mi cabeza"
para hacer política fuera de su tierra, pero esta vez Rosa Díez
asegura que tiene un trabajo que rematar El propio Zapatero le pidió
a esta combativa vizcaína que siguiera su labor en el Parlamento
Europeo, esta vez como número dos de la lista tras José
Borrell. Para esta legislatura Díez espera seguir luchando contra
uno de sus grandes caballos de batalla, el terrorismo, y recuperar la
imagen europeísta de España
Por Teresa
Larraz
E1 13 de junio es la segunda vuelta del 14 de marzo?
-Creo que no, que estas elecciones tienen personalidad propia. Mucha gente
querrá leerlas como una segunda vuelta, y seguramente de más
de un partido, pero no creo que le convenga a quien más interés
tenga en verlas así, que es el PP. Me parecería un gran
error, porque sería como reafirmarse en la derrota, y además
es más que evidente que las vamos a ganar.
-¿De qué se hablará en la campaña?
-De la necesidad de tener una Constitución para tener una personalidad
política en el mundo, sí Europa quiere ser algo. Probablemente
se hablará mucho de la reunificación europea y de la necesidad
de que Europa se convierta en un elemento fundamental en la lucha por
las libertades y contra el terrorismo.
-El Gobierno anterior insistió en que su bloqueo a la Constitución
era para no perder poder en el Consejo, ¿cómo van a explicar
ahora su postura?
-Es que no se trata de perder poder en el Consejo, sino de no perder poder
en Europa. Hay tres instituciones europeas, Comisión, Consejo y
Parlamento, y el equilibrio está entre las tres. Una Constitución
aprobada por todos tendrá que permitir que todos se sientan cómodos,
y creo que ese jue
o es osible Aznar hizo una ne ociación desastrosa en la cumbre
de Bruselas. Muchos otros países, como Francia y Alemania, veían
con recelo la Constitución, pero se escondieron detrás de
Aznar, que negoció muy torpemente, permitió que otros pensaran
que les iba a hacer el trabajo y al final pagamos los platos rotos. Quedamos
como los únicos que vetaban la Constitución.
-En cambio no dieron importancia a la pérdida de escaños
en una institución tan importante como el Parlamento Europeo...
-No se ha explicado suficientemente la relación entre los tres
poderes europeos, porque en el futuro el Parlamento va a tener mucha más
capacidad, cada vez se va a parecer más a un parlamento nacional,
y se necesita su acuerdo para aprobar las leyes, sobre todo en materia
presupuestaria. En N iza Aznar cedió diputados en el órgano
más democrático a cambio de votos en el Consejo, como si
fuese la única institución en la que se dirimieran las cuestiones,
lo que nos parece una falta de visión política de conjunto.
Somos el país que más ha perdido en el Parlamento, y fue
un gran error planteado desde una perspectiva caduca. El planteamiento
del Gobierno de Aznar en Bruselas ha sido siempre conseguir capacidad
de veto, y la nueva Europa no se construye así, sino con la capacidad
de construir consensos. El veto es el recurso de los acomplejados, es
un discurso de nacionalismo de vía estrecha.
-¿Podría ahora el Gobierno aceptar ceder en el Consejo para
ganar en el Parlamento?
-Por ahí incluso intentó orientarlo el propio Aznar, aunque
ya no le dejaron, compensando las pérdidas en un sitio con ganancias
en otro. Hay que ver el equilibrio general de poder en las tres instituciones
y España no tiene por qué perder en conjunto. Creo que es
una orientación que se está produciendo, y además
se está revisando los porcentajes de la doble mayoría.
-¿Se aprobará la Constitución en junio?
-Es muy complicado, porque aunque hay voluntad política manifiesta
de que haya una Constitución, hay países cuyas opiniones
públicas no son tan favorables como la española. Algunos
gobiernos no quieren ir a las elecciones del 13 de junio con el tema resuelto
para que no se les pueda acusar de haber defendido bien o mal sus intereses,
por ejemplo no creo que Francia o Reino Unido se arriesguen.
-El PP ha sido muy crítico con el debut europeo del Gobierno en
la negociación agrícola...
-Las acusaciones del PP a la ministra están dentro de lo que algunos
consideran que es hacer oposición, pero a mí me interesa
juzgar las cosas desde el contenido. En el tema agrícola todos
sabemos, incluida la mayor parte de los ciudadanos, que España
tiene que adaptarse a unos nuevos tiempos y que vamos a pasar muy malos
momentos. El tema discutido en el último Consejo de Ministros salió
muy bien del Parlamento, pero nadie dudaba que en el Consejo iba a haber
recortes. Tanto como el que se ha producido, pues forma parte de la negociación
y no de la capacidad de tu ministro de reivindicar una determinada posición,
sino de los demás de entender cuál es la posición
de España, y no lo hicieron.
-¿No ha faltado el apoyo del famoso eje francoalemán?
-Nadie nos va a regalar nada. El que crea que franceses, alemanes o británicos,
nos va a dar algo está muy equivocado, aquí cada uno va
a lo suyo, por eso no es el apoyo puntual un día lo que tenemos
que conseguir, sino trabar lazos de complicidades que requieren mucho
esfuerzo y mucho trabajo. Construir un clima de confianzas y compromisos
que hemos perdido en los últimos años, en que hemos hecho
mucho bilateralismo.
-¿Ha tenido que pasar el 11 -M para que Europa reaccione contra
el terrorismo?
-Aquí fue el 11 -S la clave para despertar las conciencias, los
europeos se dieron cuenta de que el terrorismo es un problema propio y
no un problema ajeno ante el que reaccionar solidariamente. Ha habido
un cambio de clima extraordinario en estos cinco 1 años. Los españoles
hemos trabajado para comprometer a todos, y un año antes del 11
S, más de 400 diputados firmaron una declaración en la que
se negaba la negociación a quien no condenara el terrorismo Esta
actitud les parecía exagerada a algunos de nuestros colegas, porque
aquí se lleva mucho lo políticamente correcto que no moleste
a nadie, pero les obligamos a tomar partido. Seis días antes del
11-S el Parlamento votó un informe en el que se establecía
la orden europea de búsqueda y captura y la definición común
del delito del terrorismo que el Consejo aprobó tres meses después,
pero luego ha tenido que ocurrir la masacre de Madrid para que se tomara
en serio un informe hecho por Solana poniendo de manifiesto que había
países que todavía no lo habían aplicado en su ordenamiento,
como Italia.
-¿Cómo se les explican las ventajas de la ampliación
al ciudadano normal?
-De la misma manera que se les explicó a los franceses cuando quisimos
entrar nosotros. Tenemos una decisión política, no revisable,
y creo que correcta en términos de compromiso democrático;
y lo que son incertidumbres pueden ser también oportunidades, tenemos
que cambiar de mentalidad.
-¿Ve posibilidades de alcanzar un consenso en la política
europea sobre Iraq?
-No podemos permitirnos el lujo de fracasar en Iraq, tanto por la comunidad
democrática internacional como por los propios iraquíes.
La situación está muy mal y muy complicada, pero el mundo
civilizado no puede permitirse un fracaso allí, y creo que de eso
son conscientes incluso los responsables de la mayor parte de los errores
cometidos en la guerra y en la posguerra. Todos los paises deben hacer
un gran esfuerzo en Naciones Unidas para lograr una nueva resolución
en la que se sientan cómodos y legitimados para actuar con eficacia,
con tropas nuevas bajo un mando consensuado también por los iraquíes,
para ir haciendo una transición democrática.
-¿Se
ha interpretado bien la retirada en los demás países?
-No creo que ninguno de nosotros nos hayamos llamado a engaño,
nos han aplaudido mucho pero con la boca pequeña, porque hay paises
europeos cuyos gobiernos no están tan contentos. Esto contrasta
con las opiniones públicas europeas, que lo han recibido muy bien.
La decisión del gobierno español pone a cada uno frente
a su responsabilidad y su propia opinión pública, y había
gobiernos que con decir que estaban en contra pasaban la pelota a otros,
pero ahora tienen que tomar una decisión. Por ejemplo Francia la
ha recibido muy bien, pero hace meses que renegocia con Estados Unidos
para mandar tropas y participar en la reconstrucción, y ahora les
ponemos en un compromiso al plantear un debate público. Francia
no quería que se hablara del pasado, entre otras cosas porque los
norteamericanos tienen mucha capacidad para hacer daño económicamente
y sus empresas sus productos han sufrido mucho.
-¿Qué le parece la decisión del Tribuna Constitucional
sobre el Plan Ibarretxe?
-Era una decisión esperada, porque creo que tiene fundamento. Los
nacionalistas han tomado esto como si les diera la razón, aun que
el gobierno del PNV sabe que no es verdad. Sabemos que el TC no ha entrado
en el fondo del asunto, pero es un varapalo que con mayor finura se podía
haber evitado. A mí me importa lo que seguimos pensando, que el
plan es inconstitucional y por tanto, inviable, además de anti
democrático.<
-Pero ahora el PSE ofrece la posibilidad de modificar el estatuto como
en Cataluña...
-Sí, pero un cambio de Estatuto no tiene nada que ver con el Plan,
es algo perfectamente discutible. El Plan no es asumible ni negociable,
si el PNV lo retira entonces por supuesto que estaremos dispuestos a discutir
sobre modificaciones en el Estatuto. El PNV tiene que tener claro que
cuando el Gobierno del PSOE le hace un discurso de diálogo y de
acuerdo no es una debilidad, pero los nacionalistas entienden el diálogo
como cesión. Cuando entiendan que el compromiso del PSOE sobre
el Plan es de verdad, a lo mejor se bajan del monte. De momento les va
bien ahí recolectando los votos de Batasuna, hasta que comprendan
que no hay nada que hacer y su discurso parezca lo radical que es.
-¿Córno se percibe este asunto en Europa?
-En el Parlamento no saben muy bien lo que es el Plan Ibarretxe, pero
respecto a los nacionalistas ha habido un cambio de actitud muy importante.
Ellos van de víctimas, pero nosotros les hemos convertido en responsables,
porque un gobierno que lleva más de veinte años gobernando
no es una víctima, es responsable en sentido político en
todos los ámbitos, incluido el terrorismo. Hemos tenido que hacer
mucha pedagogía política y democrática para desmontar
algunas de las mentiras del nacionalismo, que habían cuajado durante
mucho tiempo y con tanto éxito, que se persigue al euskera, que
no tenemos competencia en nada, todo formaba parte de la mentira del nacionalismo
en las instancias europeas. Es difícil explicar el Plan lbarretxe,
pero no que si esa iniciativa sale adelante, Euskadi se quedaría
fuera de España y por tanto fuera de Europa, [el presidente de
la Comisión Romano] Prodi ha sido tajante en esto. Al nacionalismo
hay que ganarlo ideológicamente en los foros europeos, por eso
aunque hemos hecho una tarea de cinco años hay que continuarla,
porque esto se gana aquí, con ETA terminamos desde Europa.
|