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Josu Erkoreka,
portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados
EL 'PLAN IBARRETXE'
NO ES MÁS OSADO QUE EL DE ESQUERRA "
Optimista,
aunque cauteloso, con el talante del nuevo Gobierno, Josu Eikoreka, sucesor
de Iñaki Anasagasti como portavoz parlamentario del PNV, explica
con calma las bondades del plan Ibarretxe, que no es, ni mucho menos,
el demonio que pintan PSOE y PP. Satisfecho con la última resolución
del Constitucional y los planes del Ministerio de Justicia que afectan
al Partido Nacionalista Vasco, muestra la firmeza de quien sabe que éste
es decisivo en una legislatura recién inaugurada.
Por Ana Pardo
de Vera
Estarán
contentos con el rechazo del Constitucional al recurso del ex Gobierno
popular..
-Efectivamente, nos felicitamos porque creemos que el TC ha hecho lo único
que cabalmente podía hacer. No cabe presentar recursos ante el
Constitucional contra i proyectos; se pueden recurrir normas o actos firmes
de los poderes públicos, pero no proyectos sometidos a debate parlamentario.
El recurso del Gobierno popular pretendía impedir la discusión
en el Parlamento. Esto era un error jurídicamente y una atrocidad
desde el punto de vista democrático.
-Desde algún
sector se insinúa que el veredicto del TC habría sido otro
de ser distinto el resultado del 14-M, ¿lo comparte?
-No creo, aunque despierta mis sospechas que se haya retrasado tanto su
publicación, 1 pues todos sabíamos que, si no el texto for-
1 malmente redactado, la posición del Constitucional sí
estaba fijada antes de las elecciones e, incluso, antes de que comenzara
la campaña. ¿Por qué se ha esperado tanto a hacerla
pública? No nos cabe duda de que si la postura del TC fuese la
contraria, el presidente Aznar hubiera hecho todo lo posible para darla
a conocer, favorable como seria para los intereses del PP.
-Y ahora, ¿qué?
-Procuraremos hacer lo que el recurso quería impedir: debatir en
el Parlamento lo que hay que debatir, las iniciativas políticas.
-¿Cómo valoran la actitud del nuevo Gobierno en este tema?
-Nos habría gustado que, después de conocerse los resultados
del 14-M, el Gobierno retirase el recurso, no que se resolviese a través
del TC. Así, el PSOE habría puesto de manifiesto que, también
en las estrategias, quiere desmarcarse de la tónica general del
PP, en este caso de la judicialízación de la política.
Se trata de un tema político que debe debatirse y resolverse en
foros políticos.
-En el debate de investidura se le vio algo escéptico con lo del
talante de Zapatero...
-El debate es prueba elocuente, efectivamente, de que el talante es muy
otro. La disposición al diálogo, a la aproximación
e, incluso, al acuerdo es infinitamente mayor que en el debate anterior.
Lo que yo procuré en mi intervención fue emplazar, invitar,
exhortar al presidente a que, además de renovar las formas, cambiase
el modo de abordar los grandes conflictos políticos y sociales
del país; que se desmarcara de la derecha también en el
fondo. Y estamos a la espera, reconociendo i que retirar las tropas de
Iraq ha sido una decisión audaz, tomada con valentía, a
pesar de su complejidad y de que, por su carácter comprometido,
era necesaria e imprescindible.
-Diálogo, insiste el PSOE, no es concesión y parece que
con el plan Ibarretxe no tienen nada que hacer. ¿Logrará
el lehendakarí convencer a Zapatero de las bondades de este
proyecto durante su próxima reunión?
-El plan lbarretxe, lo ha dicho el lehendakari, está
sometido a discusión en el Páriamento vasco. No pretende
ser un documento inamovible que se vaya a imponer a nadie y se remite
a la Cámara, precisamente, para que el resto de las formaciones
hagan sus aportaciones. Este plan no es, por decirlo desde el punto de
vista nacionalista, rnás osado que otros documentos presentados
en el Parlamento catalán por Iniciativa o Esquerra. Ambas exigen
y citan expresis verbis el derecho de autodeterminación
de Cataluña. Por tanto, si allí es posible participar en
una ponencia en la que, junto a otras propuestas, existen las citadas
y que supongo que, para el PSOE, serán tan difíciles de
digerir como el plan lbarretxe, no entiendo por qué el Parlamento
vasco no puede hacer sus propuestas y participar con todas las consecuencias
en el debate abierto allá sobre ¡a renovación del
marco institucional.
-Pues ni sobre los planes de ERC ni los de ICV se ha hecho un documento
como el que elaboró el PSE contra el plan lbarretxe y del
que se extraen conclusiones así: "Su implantación implicaría
la uniformización de la sociedad vasca, la supresión de
la pluralidad y la imposición del nacionalismo obligatorio".
-Todo lo contrario. Permitiría adaptar la legislación a
la complejidad social actual. Es decir, si uno ahora se siente vasco y
otro, españo], pero la ley obliga a que todos, necesariamente,
hayan de gozar de nacionalidad española, el plan Ibarretxe
permitiría que, sin merma de la más absoluta igualdad en
derechos y libertades de los ciudadanos, uno pudiese tener reconocida
formalmente su ciudadanía como vasco y otro como español.
Conviviríamos en un marco asumido por todos, aquél en que
la propia cobertura jurídica da reconocimiento a las diferentes
sensibilidades de identidad de Euskadi.
-0 como ésta: "No se busca el diálogo, sino la imposición.
A ningún Gobierno que quiera buscar apoyos (...) se le ocurre presentar
su plan sin haber consultado a quienes tienen que apoyarlo".
-El artículo 46 del Estatuto da plena legitimidad para presentar
propuestas a un Gobierno, también legítimamente elegido
y de composición plural, con partidos nacionalistas, PNV y EA,
y que no lo son, U. Por tanto, los debates en la Cámara vasca se
pueden suscitar a través de los grupos parlamentarios o de propuestas
remitidas por el Gobierno. El problema sería que éste considerase
que su propuesta es inamovible, pero como antes le dije, no es el caso.
-El PSOE cree que el plan Ibarretxe es un traje a medida para HB,
por lo que "sólo puede ser aprobado en el Parlamento con el
consentimiento y apoyo de Batasuna".
-No es cierto. Puede ser aprobado por todos los grupos del Parlamento
vasco; sólo haría falta que algunos partidos adoptaran allí
actitudes y planteamientos defendidos, en otras Cámaras. Deberían
ser los motores de la renovación estatutaria y no los frenos. Sin
embargo, hablamos de la actual Cámara y, ante una hipotética
y futura composición del Parlamento vasco, sin Batasuna, ilegalizada~
habría que ver cuáles son los apoyos que concitaría.
Hay formaciones políticas, como Aralar, que no han concurrido a
las últimas elecciones autonómicas, porque no existían.
-El lehendakari asegura que habrá consulta, aunque el plan
lo rechace el Congreso, y el PSE sentencia que aquél "no se
atiene a lo previsto en el Estatuto -art. 46- para su reforma, que exige
mayoría absoluta, aprobación por las Cortes Generales y
referénclum".
-Esta es una cuestión para el lehendakari, pero yo interpreto
que si esta propuesta obtiene la mayoría de la Cámara vasca
y no la del Congreso, habría que recabar de algún modo la
opinión de los vascos. Lo que se plantea es lo mismo que lo que
ha dicho Maragall: él iba a exponer una propuesta de reforma y
ésta, ratificada o no por las Cortes, habria de ser consultada
en Cataluña.
-Sin embargo, Maragall, con el PSOE en el Gobierno central, juega con
ventaja...
-Ya veremos. Él tiene una propuesta de reforma, pero no mayoría
absoluta en el Parlamento catalán, y ha de alcanzar un texto de
consenso con formaciones como Esquerra, que tiene una propuesta cuyo artículo
26, si no me equivoco, exige abiertamente el derecho de autodeterminación
para Cataluña.
-Lo más grave que sostiene el PSE es que "el plan Ibarretxe
da la espalda a las víctimas del terrorismo".
-Lo que pretende el plan es poner fin a la crispación y a la falta
de normalización política que está, precisamente,
en la base de lo que produce la existencia de víctimas del terrorismo.
Éstas, como tales, no tienen posición política. Son
personas o familias de éstas que han padecido la agresión
de una banda terrorista, que las eligió en unos casos por criterios
políticos y en otros no. Por tanto, en el colectivo de víctimas
hay gente que piensa muy diferente e, incluso, quien podría considerar
insuficiente el plan Ibarretxe. Atribuir posiciones políticas
monolíticas a las víctimas es instrumental izarlas de un
modo ilegítimo.
-¿Hay posibilidad de llegar a un punto intermedio entre su plan
y la reforma del Estatuto de Gernika que ha ofrecido el PSE?
-Sólo conozco una propuesta sin concretar, que no especifica qué
modificaciones abordaría, con qué contenido y con qué
alcance. Tengo la impresión de que el PSE no ha alcanzado el nivel
de reflexión del PSC en su proyecto sobre Cataluña. Aquél
se ha alimentado durante un tiempo de buena parte del discurso que empleaba
el PP para su proyecto en Euskadi, aunque últimamente ha habido
un desmarque formal y una formulación de nuevas consignas, distintas
a las del PP, pero vacías. Nos gustaría que el PSE hubiese
madurado su idea con respecto a Euskadi con la misma profundidad que el
PSC, porque así tendría un proyecto alternativo.
-¿Cree que pecan de improvisación?
-El PSOE está siendo uno de los principales motores de la reforma
estatutaria en Cataluña. Además, en Andalucía es
el más importante, que no el único, pues está el
PA. Sin embargo, como dije, en Euskadi ha mantenido posturas prácticamente
iguales al PP, partido que, sin embargo, es denostado por las posiciones
que mantiene en Cataluña y en Andalucía y lo es, singularmente,
por el propio PSOE. Éste se da cuenta de que en posiciones inmovilistas
no tiene futuro, así que cree que tiene que mover ficha. Pero esa
disposición a la reforma sin concreción no significa nada.
Después de tantos años de experiencia de un Estatuto como
el de Gernika, que en buena parte ha sido incumplido por los gobiernos
centrales, incluido el del PSOE, insistir en los mismos planteamientos,
las mismas pautas de funcionamiento y, en definitiva, el mismo Estatuto,
es muy poco aportar.
-No habrá ruptura ni modificación del Pacto Antiterrorista.
¿Se le ocurre alguna fórmula satisfactoria dentro de la
cooperación con otros partidos descrita por el PSOE?
-Estamos a la expectativa de la fórmula que arbitran los socialistas
para que eso sea posible y, sobre todo, del procedimiento que compatibilice
dos foros, uno bilateral, en el que están solamente el PSOE y el
PP, y otro multílateral, se supone, en el que estaremos todos los
partidos que tenemos un compromiso con la lucha antiterrorista. Su coexistencia
no es problemática si no se solapan entre sí. Aunque si
se trata de concitar apoyos para esta lucha antiterrorista y de tomar
decisiones consensuadas en torno a las decisiones políticas y policiales,
vemos difícil la coordinación. No quisiéramos que
el PSOE convirtiese el foro bilateral en el de las decisiones y el multilateral
en el que recibe información de esas decisiones.
-A modo de despedida de Aznar: ha sido un éxito el libro que escribió
junto a Iñaki Anasagasti sobre el abuelo del ex presidente del
Gobierno [Dos familias vascas: Areilza-Aznar. Editorial Foca],
pero no se encuentran muchas similitudes entre éste y aquél.
-No, más bien destacan las diferencias. Manuel Aznar Zubigaray
fue una persona que manejaba extraordinariamente la palabra, escrita y
oral, algo que creo que no se da en el ex presidente. Su abuelo era una
persona con una simpatía natural y un don de gentes reconocido
unánimemente por todos los que le conocían, por los que
le alabaron y por quienes le denostaron, y esto tampoco es rasgo del ex
presidente. Aznar Zubigaray era una persona capaz de adaptarse a situaciones
muy difíciles, flexible y camaleónico. Aznar sólo
ha sido camaleónico para pasar de las posiciones que defendía
en La Nueva Rioja, en los años 78 y 79, a las contrarias,
aferrándose tanto a éstas como lo hizo a aquéllas.
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