Hemeroteca Esta semana
Nº 599
19/4/200

José María Fidalgo, secretario general de Comisiones Obreras


"NO VAMOS A ACUCIAR AL PSOE"


Afronta su reelección al frente del sindicato con tranquilidad. Cree tener asegurado el apoyo de un 60% de los delegados, lo que dejaría sin opciones a los otros dos candidatos a la Secretaría General que se presentan al VIII Congreso, que tendrá lugar entre el 21 y el 24 de abril. Dice que hay que darle tiempo al nuevo Gobierno para que conozca la realidad económica, social y fiscal y asegura que no van a controlar "que el PSOE cumpla hasta la última coma de su programa". No cree que sea una prioridad la bajada de impuestos y está convencido de que la unidad de acción con UGT sobrevivirá Independientemente de quien gobierne o de lo que haga el Gobierno".


Por Vera Castelló

Nos va a ir mejor a los trabajadores con el nuevo gobierno?
-¡Ojalá! A los trabajadores nos irá mejor no sólo si se sostiene el nivel de crecimiento económico, sino si además se impulsa un modelo de crecimiento distinto, en el sentido de incentivar un aparato productivo que no base la competitividad de las empresas exclusivamente en reducir precios y las condiciones de vida de los trabajadores, sino que se base en más productividad mediante una mayor inversión en herramientas de conocimiento, innovación, desarrollo y tecnología. Y esto también lo dice el Partido Socialista.

-Después de que los sindicatos pidieron el voto para la izquierda, ¿teme que Zapatero les defraude?
-No. Conozco personalmente a José Luis Rodríguez Zapatero y es una persona que tiene inteligencia, sensibilidad y voluntad. Desde luego mi sindicato no va a ser presa de una especie de angustia para controlar que el PSOE cumpla hasta la última coma de su programa. Estoy tranquilo. Al Gobierno hay que darle tiempo. Además, confío en él porque Rodríguez Zapatero se ha comprometido a discutir muchas cosas con nosotros y con las organizaciones empresariales y esta es una buena manera de empezar.

-¿Qué promesas socialistas van a mirar con lupa?
-Lo más importante que debe hacer el gobierno socialista es incentivar el modelo de crecimiento de la economía y de competitividad del aparato productivo que antes mencionaba. Aprovechar el crecimiento en beneficio de toda la sociedad y no de unos pocos. Eso es lo que espero y necesita la sociedad y la economía en estos momentos.

-Dentro de las promesas socialistas está, si no acabar, sí reducir drásticamente la precariedad laboral. ¿Va a ser posible?
-Sí, si se consiguen modificar las pautas del aparato productivo. Estoy convencido de que con la precariedad no se acaba sólo utilizando el Boletín Oficial del Estado.
-Entonces, ¿una reforma laboral sería sólo un instrumento complementario?
-Somos expertos en reformas laborales. Tanto Comisiones como UGT hemos negociado muchísimas y nos hemos tenido que oponer también a muchas, que estaban hechas sin nuestro consenso. No nos vamos a negar a discutir nada, pero creo que la discusión ha de incluir también unas pautas de política económica y fiscal. Es un asunto central y es mi mayor interés cuando comience a hablar con el Partido Socialista.

-Pero usted ya ha tenido contactos con José Luis Rodríguez Zapatero...
-Sí, pero es distinto hablar con el secretario general del PSOE, aunque sea amigo mío, que hablar con el presidente del Gobierno y con ministros. Nosotros no vamos a acuciar al Partido Socialista, pero no sólo porque prefiramos el diálogo al conflicto ya la exigencia, sino porque creemos que no es nuestra función. Lo que sí hacemos es ofrecer, como ya hemos ofrecido, diálogo, colaboración, experiencia, una voluntad y además un deseo muy firme, muy verdadero, de que el Partido Socialista acierte, no sólo por el bien de los trabajadores, sino también por el bien de toda la sociedad española.

_Parece que ha llegado la hora de seguir avanzando en el pacto de pensiones. ¿ Que posición va a tomar el sindicato respecto a la posible ampliación del período de cómputo para el cálculo de las pensiones?
-Mi sindicato ha firmado los dos acuerdos de pensiones que han servido para que el sistema de pensiones esté bastante mejor que hace diez años. Nos vamos a sentar a negociar con las misma disposición que hemos tenido en los acuerdos anteriores. Estoy absolutamente convencido de que la discusión no va a empezar por el período de cálculo.

-La discusión, entonces, ¿por dónde debe empezar?
-Lo primero que hay que hacer es revisar la evolución que ha tenido el sistema de pensiones en los últimos ocho años, revisar las prioridades en materia de pensiones y partir de la convicción de que un sistema de pensiones no se arregla con leyes, sino con más cantidad de empleo y empleo de más calidad. Lo que sostiene un sistema de pensiones son las bases de cotización,

-En este sentido, ¿qué hay que hacer con la inmigración?
-Vemos a los inmigrantes como capital humano del presente y del futuro. Con la inmigración hay que ordenar los flujos, saber bien cuáles son nuestras necesidades y, una vez conocido todo eso, integrar al capital humano que es la inmigración e invertir en esa integración, cosa que no ha sido objetivo del Partido Popular.

-Hace un par de años Rodríguez Zapatero dijo que bajar impuestos 'también es de izquierdas". ¿Está de acuerdo?
-Bajar o subir impuestos no es de Ízquierdas o de derechas y asi se lo he hecho saber. España tiene una presión fiscal que es cinco puntos inferior a la media europea, el PP ha hecho reformas fiscales que han conseguido rebajar las cargas fiscales de los ricos y, en nuestra opinión, es imprescindible que el sistema cumpla tres objetivos: la suficiencia fiscal de las administraciones públicas, que en nuestro país tienen un gasto también cinco puntos inferior al gasto medio de las administraciones públicas de la Unión Europea; que sea progresivo de forma que las rentas más altas tengan más cargas fiscales, y que logre la cohesión de un país que tiene muchas desigualdades. Para mí esto es una concepción fiscal racional y de izquierdas. Tengo garantías por parte de] Partido Socialista, expresadas aquí en esta misma casa, de que no acometerán ninguna reforma fiscal hasta que conozcan con certeza cómo fluye en este momento la recaudación, cuál es la realidad que puede dar el análisis de los datos de la Agencia Tribu
taria y, en todo caso, no creo que sea una prioridad en este momento en nuestro país acometer una rebaja de impuestos.

-En cualquier caso, ustedes se han mostrado críticos con la propuesta fiscal socialista.
-Nosotros les dijimos, no a la propuesta fiscal porque lo que nos comentaron era un esbozo, que había cosas que no entendíamos. Fundamentalmente por su repercusión en la suficiencia fiscal de las administraciones públicas, que podía suponer una quiebra de la progresividad. Pero dijeron que era una propuesta que considerarían después de conocer de primera mano la realidad fiscal, que en nuestro país ha sido bastante opaca. Además les dijimos que veíamos alguna incongruencia entre esa propuesta fiscal y el incremento de gasto público que significaban otras propuestas de su programa con las que estábamos de acuerdo.

-Esa opacidad la ha denunciado en más de una ocasión Miguel Sebastián. ¿Han respirado porque no haya sido ministro? ¿No les parece excesivamente liberal?
-No. Hemos tenido dos o tres conversaciones sobre aspectos muy parciales y no soy quien para juzgar el pensamiento económico de Sebastián. A quien conozco bien es a Pedro Solbes, que es una persona con la que tengo amistad, con la que he tenido muchas conversaciones en el último período y que me merece mucho respeto como intelectual y político.

-¿Ha sido acertada la elección de jesús Caldera para el Ministerio de Trabajo?
-Supongo que sí. Es una buena cosa situar al frente de Trabajo y Asuntos Sociales a una persona de mucho relieve dentro del PSOE, porque significa darle importancia a un área que a nosotros nos importa mucho.

-Dentro del sindicato se le ha tachado de excesivamente conciliador, "de entregarse al gobierno del PP". Cuatro años después de asumir la Secretaría General de CC 00, ¿cree que debieron ser más beligerantes con el gobierno de José María Aznar?
-Ratifico todo lo que he hecho. Este sindicato ha movilizado a los trabajadores cuando ha tenido que hacerlo y consiguió, por ejemplo, cargarse el decretazo. Ese es el objetivo de una movilización porque yo nunca he concebido que mi sindicato haga huellas generales para desgastar a un gobierno.

_ En su infor me de gestión reconoce discrepancias notorias con UGT en los últimos años. ¿Con el PSOE en el Gobierno éstas se pueden acrecentar o se va a restablecer la unidad de acción?
-No coincidimos en el acuerdo de pensiones último y en otras dos ocasiones en las que UGT manifestaba disposición a una movilización general a la cual nosotros no veíamos oportunidad ni causa, pero lo que ha predominado es la unidad de acción. Y esto predomina por voluntad de los dos sindicatos, independientemente de quien gobierne, porque donde se fragua la unidad de acción no es en las coincidencias públicas de valoraciones de propuestas, sino en las empresas.

-La ruptura de la unidad de acción es una de las principales críticas que se le han hecho desde los sectores minoritarios del sindicato. ¿Cómo afronta este VIII Congreso?
-He presentado un balance de gestión con unos resultados muy claros. Hemos crecido muchísimo en afiliación, tenemos un resultado magnífico en las elecciones sindicales y el sindicato ha decidido mucho. Posiblemente cuando no se toma ninguna decisión es cuando no hay nada que criticar. Afronto el Congreso con toda tranquilidad, no por mi persona, sino por el sindicato, que creo que está situado donde debe estar.

-¿De verdad quiere seguir gestionado un sindicato partido en tres y con un respaldo que va a pasar del 74% de hace cuatro años al aproximadamente 60% actual?
-Un apoyo del 60% en un sindicato plural y democrático me parece una mayoría absoluta. Este sindicato ha tenido siempre corrientes de opinión diversas y ha llegado a ser el primero del país. Aquí lo que importa es que del Congreso salga una mayoría cualificada para dirigir el sindicato en la dirección que marque el Congreso, y no al contrario. Si no contara con los apoyos previos que tengo no hubiera presentado mi candidatura. Considero que es legítimo, incluso, presentarse como lo va a hacer gente que no cuenta ni con 17% de apoyos. Yo con un 17% nunca me presentaría, ni con un 40%.

-¿Se refiere al sector liderado por Rodolfo Benito?
-No. Me refiero a cualquiera.

-Parece que la tensión es ahora más clara con Benito que con el sector crítico que lidera Agustín Moreno. ¿Es posible un acercamiento a este último?
-Yo la llamada tensión la he vivido en todos los procesos precongresuales. Está en disputa la dirección del primer sindicato del país, pero no veo más tensiones que en congresos anteriores.

-Elegirá bien a quien va a ser su número dos, no vaya a tener que cambiarlo un año después, como hizo con Rodolfo Benito...
-Nosotros nunca hemos tenido número dos. Ha habido gente que se ha intitulado así pero aquí no hay números, hay personas que llevan distintas responsabilidades.

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