|
José María
Fidalgo, secretario general de Comisiones Obreras
"NO VAMOS A ACUCIAR
AL PSOE"
Afronta su
reelección al frente del sindicato con tranquilidad. Cree tener
asegurado el apoyo de un 60% de los delegados, lo que dejaría sin
opciones a los otros dos candidatos a la Secretaría General que
se presentan al VIII Congreso, que tendrá lugar entre el 21 y el
24 de abril. Dice que hay que darle tiempo al nuevo Gobierno para que
conozca la realidad económica, social y fiscal y asegura que no
van a controlar "que el PSOE cumpla hasta la última coma de
su programa". No cree que sea una prioridad la bajada de impuestos
y está convencido de que la unidad de acción con UGT sobrevivirá
Independientemente de quien gobierne o de lo que haga el Gobierno".
Por Vera Castelló
Nos
va a ir mejor a los trabajadores con el nuevo gobierno?
-¡Ojalá! A los trabajadores nos irá mejor no sólo
si se sostiene el nivel de crecimiento económico, sino si además
se impulsa un modelo de crecimiento distinto, en el sentido de incentivar
un aparato productivo que no base la competitividad de las empresas exclusivamente
en reducir precios y las condiciones de vida de los trabajadores, sino
que se base en más productividad mediante una mayor inversión
en herramientas de conocimiento, innovación, desarrollo y tecnología.
Y esto también lo dice el Partido Socialista.
-Después de que los sindicatos pidieron el voto para la izquierda,
¿teme que Zapatero les defraude?
-No. Conozco personalmente a José Luis Rodríguez Zapatero
y es una persona que tiene inteligencia, sensibilidad y voluntad. Desde
luego mi sindicato no va a ser presa de una especie de angustia para controlar
que el PSOE cumpla hasta la última coma de su programa. Estoy tranquilo.
Al Gobierno hay que darle tiempo. Además, confío en él
porque Rodríguez Zapatero se ha comprometido a discutir muchas
cosas con nosotros y con las organizaciones empresariales y esta es una
buena manera de empezar.
-¿Qué promesas socialistas van a mirar con lupa?
-Lo más importante que debe hacer el gobierno socialista es incentivar
el modelo de crecimiento de la economía y de competitividad del
aparato productivo que antes mencionaba. Aprovechar el crecimiento en
beneficio de toda la sociedad y no de unos pocos. Eso es lo que espero
y necesita la sociedad y la economía en estos momentos.
-Dentro de las promesas socialistas está, si no acabar, sí
reducir drásticamente la precariedad laboral. ¿Va a ser
posible?
-Sí, si se consiguen modificar las pautas del aparato productivo.
Estoy convencido de que con la precariedad no se acaba sólo utilizando
el Boletín Oficial del Estado.
-Entonces, ¿una reforma laboral sería sólo un instrumento
complementario?
-Somos expertos en reformas laborales. Tanto Comisiones como UGT hemos
negociado muchísimas y nos hemos tenido que oponer también
a muchas, que estaban hechas sin nuestro consenso. No nos vamos a negar
a discutir nada, pero creo que la discusión ha de incluir también
unas pautas de política económica y fiscal. Es un asunto
central y es mi mayor interés cuando comience a hablar con el Partido
Socialista.
-Pero usted ya ha tenido contactos con José Luis Rodríguez
Zapatero...
-Sí, pero es distinto hablar con el secretario general del PSOE,
aunque sea amigo mío, que hablar con el presidente del Gobierno
y con ministros. Nosotros no vamos a acuciar al Partido Socialista, pero
no sólo porque prefiramos el diálogo al conflicto ya la
exigencia, sino porque creemos que no es nuestra función. Lo que
sí hacemos es ofrecer, como ya hemos ofrecido, diálogo,
colaboración, experiencia, una voluntad y además un deseo
muy firme, muy verdadero, de que el Partido Socialista acierte, no sólo
por el bien de los trabajadores, sino también por el bien de toda
la sociedad española.
_Parece que ha llegado la hora de seguir avanzando en el pacto de pensiones.
¿ Que posición va a tomar el sindicato respecto a la posible
ampliación del período de cómputo para el cálculo
de las pensiones?
-Mi sindicato ha firmado los dos acuerdos de pensiones que han servido
para que el sistema de pensiones esté bastante mejor que hace diez
años. Nos vamos a sentar a negociar con las misma disposición
que hemos tenido en los acuerdos anteriores. Estoy absolutamente convencido
de que la discusión no va a empezar por el período de cálculo.
-La discusión, entonces, ¿por dónde debe empezar?
-Lo primero que hay que hacer es revisar la evolución que ha tenido
el sistema de pensiones en los últimos ocho años, revisar
las prioridades en materia de pensiones y partir de la convicción
de que un sistema de pensiones no se arregla con leyes, sino con más
cantidad de empleo y empleo de más calidad. Lo que sostiene un
sistema de pensiones son las bases de cotización,
-En este sentido, ¿qué hay que hacer con la inmigración?
-Vemos a los inmigrantes como capital humano del presente y del futuro.
Con la inmigración hay que ordenar los flujos, saber bien cuáles
son nuestras necesidades y, una vez conocido todo eso, integrar al capital
humano que es la inmigración e invertir en esa integración,
cosa que no ha sido objetivo del Partido Popular.
-Hace un par de años Rodríguez Zapatero dijo que bajar impuestos
'también es de izquierdas". ¿Está de acuerdo?
-Bajar o subir impuestos no es de Ízquierdas o de derechas y asi
se lo he hecho saber. España tiene una presión fiscal que
es cinco puntos inferior a la media europea, el PP ha hecho reformas fiscales
que han conseguido rebajar las cargas fiscales de los ricos y, en nuestra
opinión, es imprescindible que el sistema cumpla tres objetivos:
la suficiencia fiscal de las administraciones públicas, que en
nuestro país tienen un gasto también cinco puntos inferior
al gasto medio de las administraciones públicas de la Unión
Europea; que sea progresivo de forma que las rentas más altas tengan
más cargas fiscales, y que logre la cohesión de un país
que tiene muchas desigualdades. Para mí esto es una concepción
fiscal racional y de izquierdas. Tengo garantías por parte de]
Partido Socialista, expresadas aquí en esta misma casa, de que
no acometerán ninguna reforma fiscal hasta que conozcan con certeza
cómo fluye en este momento la recaudación, cuál es
la realidad que puede dar el análisis de los datos de la Agencia
Tribu
taria y, en todo caso, no creo que sea una prioridad en este momento en
nuestro país acometer una rebaja de impuestos.
-En cualquier caso, ustedes se han mostrado críticos con la propuesta
fiscal socialista.
-Nosotros les dijimos, no a la propuesta fiscal porque lo que nos comentaron
era un esbozo, que había cosas que no entendíamos. Fundamentalmente
por su repercusión en la suficiencia fiscal de las administraciones
públicas, que podía suponer una quiebra de la progresividad.
Pero dijeron que era una propuesta que considerarían después
de conocer de primera mano la realidad fiscal, que en nuestro país
ha sido bastante opaca. Además les dijimos que veíamos alguna
incongruencia entre esa propuesta fiscal y el incremento de gasto público
que significaban otras propuestas de su programa con las que estábamos
de acuerdo.
-Esa opacidad la ha denunciado en más de una ocasión Miguel
Sebastián. ¿Han respirado porque no haya sido ministro?
¿No les parece excesivamente liberal?
-No. Hemos tenido dos o tres conversaciones sobre aspectos muy parciales
y no soy quien para juzgar el pensamiento económico de Sebastián.
A quien conozco bien es a Pedro Solbes, que es una persona con la que
tengo amistad, con la que he tenido muchas conversaciones en el último
período y que me merece mucho respeto como intelectual y político.
-¿Ha sido acertada la elección de jesús Caldera para
el Ministerio de Trabajo?
-Supongo que sí. Es una buena cosa situar al frente de Trabajo
y Asuntos Sociales a una persona de mucho relieve dentro del PSOE, porque
significa darle importancia a un área que a nosotros nos importa
mucho.
-Dentro del sindicato se le ha tachado de excesivamente conciliador, "de
entregarse al gobierno del PP". Cuatro años después
de asumir la Secretaría General de CC 00, ¿cree que debieron
ser más beligerantes con el gobierno de José María
Aznar?
-Ratifico todo lo que he hecho. Este sindicato ha movilizado a los trabajadores
cuando ha tenido que hacerlo y consiguió, por ejemplo, cargarse
el decretazo. Ese es el objetivo de una movilización porque yo
nunca he concebido que mi sindicato haga huellas generales para desgastar
a un gobierno.
_ En su infor me de gestión reconoce discrepancias notorias con
UGT en los últimos años. ¿Con el PSOE en el Gobierno
éstas se pueden acrecentar o se va a restablecer la unidad de acción?
-No coincidimos en el acuerdo de pensiones último y en otras dos
ocasiones en las que UGT manifestaba disposición a una movilización
general a la cual nosotros no veíamos oportunidad ni causa, pero
lo que ha predominado es la unidad de acción. Y esto predomina
por voluntad de los dos sindicatos, independientemente de quien gobierne,
porque donde se fragua la unidad de acción no es en las coincidencias
públicas de valoraciones de propuestas, sino en las empresas.
-La ruptura de la unidad de acción es una de las principales críticas
que se le han hecho desde los sectores minoritarios del sindicato. ¿Cómo
afronta este VIII Congreso?
-He presentado un balance de gestión con unos resultados muy claros.
Hemos crecido muchísimo en afiliación, tenemos un resultado
magnífico en las elecciones sindicales y el sindicato ha decidido
mucho. Posiblemente cuando no se toma ninguna decisión es cuando
no hay nada que criticar. Afronto el Congreso con toda tranquilidad, no
por mi persona, sino por el sindicato, que creo que está situado
donde debe estar.
-¿De verdad quiere seguir gestionado un sindicato partido en tres
y con un respaldo que va a pasar del 74% de hace cuatro años al
aproximadamente 60% actual?
-Un apoyo del 60% en un sindicato plural y democrático me parece
una mayoría absoluta. Este sindicato ha tenido siempre corrientes
de opinión diversas y ha llegado a ser el primero del país.
Aquí lo que importa es que del Congreso salga una mayoría
cualificada para dirigir el sindicato en la dirección que marque
el Congreso, y no al contrario. Si no contara con los apoyos previos que
tengo no hubiera presentado mi candidatura. Considero que es legítimo,
incluso, presentarse como lo va a hacer gente que no cuenta ni con 17%
de apoyos. Yo con un 17% nunca me presentaría, ni con un 40%.
-¿Se refiere al sector liderado por Rodolfo Benito?
-No. Me refiero a cualquiera.
-Parece que la tensión es ahora más clara con Benito que
con el sector crítico que lidera Agustín Moreno. ¿Es
posible un acercamiento a este último?
-Yo la llamada tensión la he vivido en todos los procesos precongresuales.
Está en disputa la dirección del primer sindicato del país,
pero no veo más tensiones que en congresos anteriores.
-Elegirá bien a quien va a ser su número dos, no vaya a
tener que cambiarlo un año después, como hizo con Rodolfo
Benito...
-Nosotros nunca hemos tenido número dos. Ha habido gente que se
ha intitulado así pero aquí no hay números, hay personas
que llevan distintas responsabilidades.
|