Hemeroteca Esta semana
Nº 598
12/4/200

Josep Antoni Duran i Lleida portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados


"NOS VA MUCHO MEJOR QUE SEA ZAPATERO PRESIDENTE QUE RAJOY"


Es la nueva voz de CiU en Madrid. Y le gusta la legislatura que le ha tocado porque cree que habrá mucho que negociar y mucha política, con mayúsculas. No escatima críticas al Gobierno de Aznar ni los piropos a los primeros pasos de Zapatero aunque su voto en la investidura aún no está decidido. A pesar de que han bajado de 15 a 10 diputados, asegura que DU seguirá siendo determinante porque tienen un sentido de Estado "superioC al de¡ PSOE o el PP en muchas ocasiones.

Por Inmaculada Sánchez

Por qué cree que el PP ha optado por no ceder ningún puesto en las mesas del Parlamento aun a costa de quedarse aislado del resto de fuerzas políticas?
-No lo sé, pero lo intuyo. El PP quiere presentarse víctima del 11 de marzo, y de las consecuencias del 11 de marzo trasladadas a las urnas el 14 de marzo, y sigue presentándose como víctima de todo lo derivado de¡ 14 de marzo. A partir de ahí ha tenido interés en remarcar una línea de oposición dura y de no llegar a ningún tipo de acuerdo ni con el PSOE ni con los demás. Creo que se equivocan, que es un error. Lo que no viene a cuento ni tiene ningún sentido es que ahora el PP quiera culpar a los demás de que se les excluye. Es el PP quien expresa y voluntariamente ha querido quedarse al margen del acuerdo del resto de fuerzas políticas.

- Su llegada al Congreso como portavoz de CiU, a prior¡, se esperaba con un gobierno presidido por Mariano Rajoy. ¿Está más o menos cómodo con que su labor se vaya a desarrollar con un presidente de Gobierno socialista?
-En política no se mide la satisfacción a través de la comodidad personal. Quizás nos va mucho mejor que sea Rodriguez Zapatero que que sea Rajoy.

-¿Por qué?
-Nosotros tuvimos una colaboración con el PP positiva del 96 al 2000. Pero hemos vivido los últimos tres años con una confrontación creciente y un desprecio, a nuestro juicio, por parte del presidente Aznar que difícilmente hubiera hecho posible algún tipo de colaboración con el PP. Que esa colaboración sólo se pueda dar con el PSOE nos sitúa en una posición más cómoda. Si hubiera gobernado Rajoy y hubiera precisado nuestro apoyo hubiese sido muy difícil dárselo en las circunstancias actuales. Habría que haber esperado un tiempo a ver si Rajoy cambiaba la política que había seguido antes Aznar. Los indicios que tenemos estando el PP en la oposición no son buenos como para pensar que hubiese cambiado ese rumbo. Que Rajoy designe a Acebes, o a Zaplana, o al propio Carlos Aragonés como personas de máximo relieve en el partido es designar a personas de extrema confianza de Aznar, personas que están estigmatizadas por el estilo de hacer de Aznar , y personas que, incluso, han contribuido a que Aznar tuviera ese estilo que ha tenido. Además, en el caso de Acebes y Zaplana, se trata de personas que fueron, junto con Aznar, los principales responsables de la mala administración que hicieron de la información de la autoría del atentado del 11 de marzo.

-¿Qué opinión tiene sobre qué ha provocado el vuelco electoral?
-Los socialistas hicieron una buena campaña electoral, a pesar de la cual creo que, el jueves, las elecciones las ganaba el PP, aunque no por mayoría absoluta. Pero las ganaba. Con los atentados y la información que daba el Gobierno del PP se despertaron conciencias, que ya existían, muy contrarias a actitudes, a gestos y a decisiones del PP que antes no habían tenido reflejo electoral en las municipales y autonómicas. La gente se preguntó entonces cómo es posible que con la guerra, el Prestige..., el PP siga ganando las elecciones. Esa conciencia existía pero estaba dormida. Los atentados y la utilización que el Gobierno hizo de ellos despertaron esas conciencias. No fue la bomba del 11 de marzo la que provocó la explosión de ciudadanos que fueron a votar que antes no tenían intención de participar. Fue la mecha que encendió una bomba que ya existía. ¿Quién animó más? ¿Hubo una orquestación ... ? Sin duda, hubo influencias exteriores el día de reflexión que yo no considero muy democráticas, pero tampoco tuvo una actitud democrática el PP a lo largo de ese día. Lo que hay que hacer es pasar la página de esa legislatura de confrontación.

-¿Tiene CiU decidido si apoyará la investidura de Zapatero?
-No. Es una decisión que adoptará la Comisión Ejecutiva Nacional en próximos días. Lo único que puedo decir es, en honor de los socialistas, que han aceptado la negociación de la Mesa sabiendo que, a cambio' no podían esperar necesariamente nuestro voto en la investidura. Y también que nosotros tenemos un compromiso electoral: dijimos que no votaríamos la investidura del señor Rajoy ni del señor Zapatero. Sé que hay acontecimientos políticos nuevos y hay que decidir qué pesa más.

-Habiendo pasado de 15 a diez diputados, ¿cree que CiU va a seguir siendo necesaria?
-Creo que CiU va a ser una fuerza política determinante. Es cierto que hemos pasado de 15 a 10, en parte porque nuestro ciclo electoral, en todos los frentes, ha tenido una bajada de apoyos aunque sigamos siendo la primera fuerza parlamentaria en Cataluña, hayamos mantenido, a efectos de elecciones españolas, nuestra condición de segunda fuerza , y seamos la tercera fuerza política en España. lo que no es poco. Nuestros diez diputados van a ser determinantes. Es verdad que, por aritmética, hay otras posibilidades de grupos que pueden abonar la mayoría que necesite el PSOE en cada caso, pero también es muy cierto que CiU aporta un valor añadido a partir de su experiencia y del crédito que tiene, de su centralidad política y de sus tesis en materia económica... Ya hemos colaborado con Solbes... Es más, hicimos posible que Soibes pudiera aplicar la política económica del 93, que fue fundamental para empezar a dar el vuelco de la situación, de la que luego se benefició el
PP, algo que nosotros siempre hemos recordado. Ese valor añadido no se lo da al PSOE nadie más que CiU, con todo el respeto a los demás. Esto tiene una significación en cuanto a confianza y a proyección de esa confianza ante la sociedad española y ante la Unión Europea.

-¿Pero no es un hándicap para esa confianza que el Goverrí de la Generalitat, al que ustedes hacen la oposición en Cataluña, esté presidido por un socialista?
-Añade complejidad a la situación. Pero es la hora de la política con mayúsculas. Yo que tengo una gran vocación política me siento como un niño con zapatos nuevos. El Parlamento va a ser el centro de la decisión política.en España y eso es bueno para la democracia. Eso significará una oxigenación y una recuperación del prestigio perdido ante la opinión pública. Lo que apunta, sí, reconozco que hace más difícil la situación pero esperamos tener capacidad suficiente para poder compatibilizar ambos objetivos.

-Su grupo ha vivido sus momentos de gloria cada vez que no ha habido mayorías absolutas y se ha barajado en no pocas ocasiones la posibilidad de que hubiera un ministro de CiU en Madrid. ¿Cree que ya ha pasado el momento histórico para que esto ocurra?
-No ha pasado, no. En la historia de CiU quedan muchos capítulos por escribir. Lo que sí es cierto es que no ha llegado el momento en que sea posible. No lo es ahora porque coincide la posición del PSOE con la nuestra de no querer pactos permanentes, pero el tiempo dirá cuándo esto puede evolucionar tras el paso de CiU por la política española y el coste que ha tenido para nosotros la implicación con el PP.

-¿Qué ha aprendido CiU de estos años de colaboración con el PP?
-En la campaña yo utilicé una frase que sabia que tenía el riesgo de que alguien, en el conjunto de España, intentara sacarle un jugo que no se correspondiera con su intencionalidad. Dije: nosotros hemos colgado un cartel que dice `Hoy no se fía, mañana tampoco". Hemos aprendido que hemos colaborado, y mucho, y hemos tenido un sentido de Estado superior al que hayan podido tener, en determinados momentos, el PP y el PSOE, y después, cuando se tiene mayoría absoluta, no sólo se prescinde de nosotros, sino que se nos presenta, pura y simplemente, como gente que viene a parar la mano en Madrid. Y eso hay que corregirlo para bien de todos. Sería bueno que CiU pudiera en algún momento implicarse en la gobernabilidad de España estando en el Gobierno, pero eso comporta una situación política que no se da hoy aunque espero que esta legislatura ayude a sentar las bases para que se pueda dar en el futuro.

-¿Córno cree que puede seguir desarrollándose la relación Maragal ¡-Zapatero con éste ya en La Moncloa?
-El pacto actual de Cataluña tuvo dos responsables, más allá de considerarlo perfectamente legítimo, Maragall y Carod. Maragall porque salió de las urnas destrozado. la segunda vez y en el mejor de los escenarios no fue capaz de batir a Mas y, por lo tanto, no tenía futuro. Carod porque sabía que de hacer posible un gobierno nacionalista sería conseller en cap de una persona joven y con futuro por delante, mientras que si pactaba con Maragall lo sería de una persona que iba a jubilarse, dicho con respeto. Y pactó pensando en su interés. Hoy Carod ya no está en el Govern, pero hay otra persona que hace difícil los acuerdos CiU-PSC: Pasqual Maragall. Con otras personas del PSC sería posible algún acuerdo, pero con Maragall, que prima su interés, legítimo, personal, de continuar de presidente de la Generalitat, se hace muy difícil.

-¿Qué opinión le merece que José Montilla ocupe la cartera de Industria?
-Es lógico que el PSC tenga presencia en el Gobierno. Hay que decir que es de las presencias más débiles que ha tenido el PSC en un gobierno socialista. En el 82 hubo tres ministros del PSC con carteras tan significativas como Defensa y Sanidad y la Vicepresidencia. Industria, por mucho que lo hayan querido adornar como "superministerio" no deja de ser un ministerio más.

-¿Será la votación de la reforma del Estatuto catalán la prueba del nueve de las relaciones entre el PSOE y el PSC? ¿Creen que Zapatero cumplirá su promesa de apoyar una reforma votada por consenso en el Parlament catalán?
-Depende de cómo salga el Estatuto aprobado en el Parlament. Si sale una reforma en la que sólo, digamos, se le cambia las tapas, Zapatero cumplirá su promesa. En la medida en que se apruebe un estatuto que no consista simplemente en eso, y de eso se encargará CiU, habrá más dificultades. Pero yo quisiera señalar un punto importante: las posiciones mantenidas hasta ahora por el PSOE no me parece que vayan hacia un estatuto coincidente con el proyecto que quiere CiU, pero eso no es algo que me impida dejar la puerta abierta para ver lo que da de sí esta legislatura y comprobar hasta dónde llegamos en el diálogo.

-¿Cómo vislumbra al futuro Zapatero presidente del Gobierno?
-Los primeros pasos han sido positivos. No sólo por las instrucciones dadas a sus negociadores de cara a la constitución de las Mesas de las Cámaras. También ha cumplido la paridad en su gobierno -Maragall no la cumplióSin hacer ruido, ha tenido la habilidad de convertir cosas que eran difíciles en fáciles. Ahora hay que ver su capacidad como gobernante.

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