Hemeroteca Esta semana
Nº 589
9/2/200
Pía Locatelli, presidenta de la Internacional Socialista de Mujeres

"LA SITUACION DE LA MUJER HA EMPEORADO
CON LOS GOBIERNOS CONSERVADORES"

La italiana Pía Locatelli, una experta política de¡ partido Socialistas Democráticos Italianos, heredero de¡ histórico PSI, preside desde hace unos meses la Internacional Socialista de Mujeres. Esta agrupación de organizaciones de mujeres socialistas, socialdemócratas y laboristas, que celebra sus reuniones anuales junto con las de la Internacional Socialista, se reunía en Madrid la semana pasada en su primer encuentro en España desde hace 16 años. El Consejo se dedicó al gravísimo problema de la violencia de género como "máxima expresión de la desigualdad". Locatelli, que sustituyó a la española Dolors Renau, además de denunciar los problemas que afectan a las mujeres en el mundo, pone el énfasis en la necesidad de mejorar su todavía escasa participación e influencia en la política mundial.

Por T. L.

Por qué han decidido dedicar esta reunión a la violencia de género?

-Porque es un problema dramático que afecta a todos los países del mundo desde siempre, y no sé cuanto durará todavía. Espero que terminemos con este problema en el futuro, pero es muy difícil de resolver porque no se ha difundido la cultura de que la violencia contra las mujeres es un problema dramático. En el pasado los niños eran propiedad de la familia, y los intereses de la familia estaban primero, por lo que podían hacer con ellos lo que querían. Desde hace un siglo y medio la violencia contra la infancia provoca una reacción general, y no hace falta explicarle a un juez que es un grave crimen porque ya lo sabe. Sin embargo, no hay la misma actitud hacia la violencia contra la mujer, es más difícil difundir la mentalidad de que es un crimen porque ha cambiado muy poco. Esperemos que este encuentro contribuya a difundir el concepto de que es un problema dramático.

-¿Qué otros problemas padecen las mujeres en el mundo?

-Pues puedo citar algunos datos terribles: el embarazo es la principal causa de muerte entre las chicas de 15 a 19 años; sólo el 53% de los partos en los países en vías de desarrollo tiene una asistencia obstétrica; dos tercios de las personas analfabetas mayores de 15 años son mujeres; a los 18 años las chicas han asistido una media de 4,4 años de escuela menos que los chicos; el riesgo de morir por motivos relacionados con el embarazo o el parto es de uno entre 19 en África y, en cambio, uno entre 2.976 en los paises desarrollados, etc. En cuanto,a su participación en las instituciones, es muy baja, la media es del 12-13% en todo el mundo. Solo ha habido 20 mujeres presidentes o primeros ministros de sus países, y mirando los casos de algunas de las que emergen, la birmana Aung Saan Suu Kyi está en arresto domiciliario, la pakistaní Benazir Bhutto está exiliada y la colombiana Ingrid Betancourt va a cumplir dos años secuestrada. Al menos hay algunos casos de esperanza, como la concesión del Premio Nobel de la Paz a la iraní Shirin Ebadi, que proviene de un país donde la situación de la mujer en muchob aspectos es negativa; por ejemplo, como ella misma me contó, jurídicamente hace falta el testimonio de dos mujeres para confrontar el de un hombre. Ahora, al haber ganado el premio está más segura porque tiene la presión internaciona!, que es lo que queremos hacer en los casos difíciles, que la opinión pública internacional esté ahí y la mujer no pueda ser atacada impunemente. El problema es que mientras hay violencia que provoca reacción, porque son casos terribles, hay otra que pasa desapercibida, como las violaciones, la mutilación genital, y la de la vida diaria, la violencia doméstica, ` 1llamadas obscenas, exhibicionismo, etc. Si tenemos en cuenta todo esto, una mujer de cada dos padece violencia durante su vida.

-Entonces la participación política ha mejorado, pero todavía no lo suficiente...

-Efectivamente, y un ejemplo es mi país, Italia, donde ha empeorado. Hay una tendencia a la mejoría, pero es muy lenta. El país en el que hay una mayor presencia de mujeres en el Parlamento es Ruanda, con un 48%; luego los países nórdicos están en torno al 40%, pero la media mundial es 12-13%, y curiosamente hay más presencia en las instituciones de países y ciudades pequeñas que en las grandes. El peligro es que es una conquista que nunca está segura. No entiendo por qué los países, los gobiernos, las instituciones, no ven que es un gran desperdicio de inteligencia y recursos. Poder elegir entre el 100% de la población daría mejores resultados que entre la mitad. Para evitar esto los gobiernos y los parlamentos deberían crear situaciones que favoreciesen la participación política de la mujer, y los partidos también tienen una gran responsabilidad porque son los que seleccionan las candidaturas para las elecciones, y si se ocupasen y se preocupasen de este problema la situación cambiaría.

-Por tanto, ¿es partidaria de la discriminación positiva?

-Yo prefiero decir acciones positivas, y no me gusta cuando se habla de cuotas, hay una actitud de desprecio hacia ellas pero nadie desprecia la cuota real del 90% que existe para los hombres. Estoy a favor de normas antidiscriminatorias. Por ejemplo, en Dinamarca la participación de la mujer se ha consolidado gracias a medidas de este tipo, y ahora ellas mismas apoyan su eliminación porque ya se ha superado el problema. Por tanto, estas normas y acciones positivas sirven hasta que se difunde una mentalidad que hace que luego no sea necesaria tenerlas, son el único mecanismo que ha funcionado hasta ahora, aunque sólo en los Estados donde los partidos han sido serios en aplicarlas. Esto ha ocurrido en los países nórdicos pero también en Francia, Alemania, Holanda, mientras que en Italia, Grecia y Portugal no lo han hecho. En cambio España es una excepción, el PSOE se impuso la regla y la ha respetado, ha aumentado la presencia de las mujeres en las instituciones, así que España representa una excepción positiva de los países mediterráneos. Es necesario que haya una participación de las mujeres y que al menos sean más de un tercio, porque si es inferior no consiguen hacer sentir su voz con fuerza dentro de la institución, sea la que sea.

-¿Se nota la mayoría de gobiernos conservadores en Europa? ¿Ha empeorado la situación?

-Me temo que sí, y puedo garantizarlo al menos en mi país. En los gobiernos anteriores de centro-¡zquierda llegó a haber hasta cinco o seis mujeres ministras y numerosas secretarias de Estado. Berlusconi sólo hi nombrado a una mujer ministra de Instrucción Pública, que encima está acelerando la privatización de la enseñanza, y a otra sin cartera, dedicada curiosamente a la igualdad de oportunidades. Algunos gobiernos de centro-derecha, como el de España, colocan a algunas mujeres, pocas, en puestos relevantes para apuntarse un tanto; por ejemplo, Loyola de Pálacio como comisaria europea, es un buen tanto para el gobierno español, pero una cosa es esa y otra es creer en la verdadera contribución de las mujeres y aumentar su número para que sea más consistente.

-Pronto tendremos elecciones generales en España. ¿Qué criticaría al gobierno de Aznar?

-Lo primero que me viene a la cabeza es que acabo de leer en la prensa que este gobierno, que dice combatir la violencia de género, ha recortado en un 20% los fondos a un centro anti-violencia. Hay que ser coherente y si se recortan los fondos quiere decir que no se es favorable a esta lucha. También le criticaría el haber impedido que se haya llegado a una solución positiva en la Convención Europea. Andar hacia una Europa política es muy importante, creo que no puede existir más este desequilibrio entre una Europa gigante económicamente y enana políticamente. Hay que tener el coraje, aunque sea renunciar a algo de soberanía, para poder desempeñar un papel en el mundo, o si no fracasaremos. Europa conviene a las mujeres, porque siempre ha desempeñado un papel de estímulo sobre los países miembros en cuanto a la legislación favorable a las mujeres: primero se preocupó de su protección, luego de la promoción y ahora desde Europa ha partido el concepto de mainstreaming, en el que se promociona la igualdad entre hombres y mujeres en todas las actividades y políticas.

-¿Estamos lejos todavía de tener una presidenta en Estados Unidos, Francia o España?

-Creo que sí. Las mujeres pagamos por unos cambios muy lentos. En Italia, por ejemplo, la Constitución actual entró en vigor en 1948 pero hasta 1975 no tuvimos una ministra en un gobierno. Ahora hay más ministras, por lo que espero que no se tarde tanto. Me gustaría mucho que Hillary Clinton pudiera convertirse en presidenta de Estados Unidos, porque son ejemplos que luego los demás pueden seguir. Margaret Thatcher pudo tener políticas con las que estábamos de acuerdo, pero demostró que una mujer puede llegar al puesto más alto.

-En cuanto a Italia, ¿no está la izquierda demasiado dividida para ser alternativa a Berlusconi?

-La oposición italiana está muy dividida, pero desde el punto de vista de los contenidos, la coalición de gobierno está mucho más dividida. Es decir, hay un partido que quiere romper Italia, la Liga Norte, junto con el partido más rígido, Alianza Nacional, lo que es una fractura enorme. Sin embargo, tienen el efecto unificador de Berlusconi, que si por cualquier razón faltase, supondría que la situación explotase. La coalición del Olivo sí tiene diferencias, pero no tan grandes. El problema es que todavía no tenemos un líder que nos una. Ahora se ha reconocido el liderazgo de Prodi y será un efecto unificador, aunque habrá que esperar a termine su presidencia de la Comisión Europea en octubre. Hemos aprendido de los erroresdel pasado, cuando hubo tres presidentes después de que cayese él, y sabemos de la necesidad de un líder porque el país necesita una clara figura de referencia. Las elecciones europeas de junio serán una importante prueba general de nuestra capacidad de mostrarnos unidos. Si los electores nos premian, creo que nos dará valor para vencer en las elecciones generales de 2006.

-El otro tema de actualidad en su país es el escándalo Parmalat. Ya se están conociendo los nombres de políticos afectados. ¿Podría repetirse el escándalo de los años 90?

-Primero me gustaría decir que el asunto no es sólo que una empresa haya ido mal porque estuviera mal gestionada, sino que había un enredo, una cosa muy seria y grave. No creo, sin embargo, que provocará la misma sacudida que tangentopoli. Entonces Italia necesitaba hacer una gran limpieza, pero incluso detrás de esta necesidad hubo también un juego político grande, una tentativa de destruir una clase política con ayuda de la prensa y de algunos jueces. Me alegro de que se haga limpieza, y este caso demuestra que no sólo el mundo de la política puede estar corrupto, sino también el de la empresa. Sería necesario que se renovasen las normas y se propusieran reformas para que haya más controles.

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