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Rigol, ex presidente del Parlamento de Cataluña
"LA CONSTITUCION NO ES LAS SAGRADAS ESCRITURAS" La retirada de Pujo¡ no viene sola. Otro Ilustre de la política catalana, Joan Rigol Roig, deja su cargo al frente del Parlamento de Cataluña tras 24 años en activo , iniciados en 1979 como diputado del Congreso. Rigol ha sido consejero en los dos primeros gobiernos de Pujol , vicepresidente del Senado durante seis años y, desde 1999, presidente del Parlament. Considerado un político diferente, alejado del partidismo y partidario del consenso, este democristiano de toda la vida que ha presidido UDC durante 13 años, mantiene hasta el último momento un exquisito respeto hacia todos los protagonistas de los grandes partidos, por su condición de diputados, y una clara reivindicación de las necesidades pendientes de Cataluña. Por Teresa Larraz Qué supone retirarse para un político con una trayectoria tan amplia como la suya? -Un político lo es para toda la vida. He pasado la parte más importante de mi vida profesional dedicado a la política, y es una experiencia me ha hecho tener una actitud de mucha proximidad a la realidad de mi país. La política es eso fundamentalmente, y se lleva dentro para siempre. -¿No le quedará el gusanillo? -Cuando uno deja la política hay una cierta dosis de nostalgia, pero también está el raciocinio, y éste me dice que ahora mandan en mi federación de partidos personas más jóvenes que yo y que conviene un cambio generacional. Los que mandan en los partidos tienen todo el derecho y el deber de ocupar los cargos institucionales. Yo dejo paso, y lo hago con toda conciencia. -¿Qué institución le ha dejado mejor sabor de boca? -Hay un común denominador: he intentado no hacer una política estrictamente burocrática, llevando a cabo lo que es propiamente función del cargo, sino poner una dimensión de creatividad política fruto de esta percepción personal de ver la realidad. Por ejemplo, en la consejería de Trabajo procuré poner en primer plano la preocupación de la sociedad por el paro en un momento de una gran conflictividad laboral y confrontación ideológica. En Cultura intenté que estuviera por encima de la dinámica de los partidos políticos, e hicimos un pacto cultura¡ que no pude desarrollar y por eso dimití. Y en la vicepresidencia del Senado quise buscar un consenso para que los nacionalistas viéramos en el Estado no únicamente aquél que recela de nuestras identidades, sino quien protegiera nuestros derechos diferenciales. En todos los sitios he disfrutado y he sufrido mucho, porque la verdad es que la política siempre tiene esas dos caras. -¿Ha sido difícil mantener esa diferente manera de ser? -Yo sé que la política tiene su dinámica, y los partidos, que son imprescindibles para que la democracia funcione, deben tener siempre dos facetas: ser una escuela de democracia y estar lo suficientemente cohesionados para poder ser fundamento de gobernabilidad. Este es un difícil equilibrio, porque normalmente acaban consolidando liderazgos muy potentes y la gobernabilidad queda como único eje. Por temperamento nunca he querido estar encuadrado en una disciplina férrea, sino procurar que la política tenga esta dimensión personal, sentirte implicado a partir de tu mirada de la realidad. Esto me ha dado grandes satisfacciones, pero también genera ciertas distancias, -¿El no volver a presentarse fue realmente una decisión propia o del partido? -Ha sido una iniciativa mía compartida por todo el entorno y aceptada por parte de todos. Presenté mi disponibilidad porque veía que la situación había cambiado, Pujol también había tomado esta decisión, y se vio que era necesario un cambio generacional y que debíamos dar salida a nuevas personas que tuvieran esta posibilidad. -¿No ha habido tiranteces con Durán o incluso con Mas? -No, en absoluto. Soy una persona muy disciplinada, y además creo que me pongo a la altura de las circunstancias, no he tenido nunca ningún problema. -¿Cómo ha sido su relación con Pujol? -Ha habido
altibajos, como en toda relación humana. Pujol y yo nos hemos apreciado
mucho como personas, incluso corno amigos, pero algunas veces hemos tenido
diferencias importantes de matices y las hemos resuelto como se debe en
política. Al mismo tiempo, después de tener estas diferencias
hemos afirmado esta relación personal, que me precio mucho de tener. -Pujol ha hecho muchas cosas. Primero, junto con todas las fuerzas políticas, hizo que Cataluña estuviera presente en la Transición, lo que era una asignatura pendiente. Segundo, estuvo con un catalanismo de una gran fuerza, pero a la vez mirando su encaje en el Estado en unos momentos muy delicados. Contribuyó a que un país como el nuestro, que tenía riesgos de fractura por su propia composición sociológica, evitara la fractura social diciendo que somos un único pueblo vengamos de donde vengamos. Todo dentro de un catalanismo posibilista, de no romper de la noche a la mañana sino de ir avanzando gradualmente, en un pacto con el Estado de fidelidad y negociación. En 1979-80 recibimos un país tercermundista y lo ha convertido en uno europeo, con una gran transformación también de la economía. Cataluña se puede vanagloriar incluso de ser la parte más europea del Estado. Además en muchas partes conocen el modelo catalán y nos llena de satisfacción, porque encima lo ha conseguido sin violencia ni fractura. Pujol tiene una visión de España más inclusiva y abierta que otros, lo que le ha llevado a incomprensiones. -¿Qué quedaría pendiente para el nuevo Estatuto?. -Cuando se hizo el Estatuto de Autonomía Europa no existía políticamente, por lo que ahora debemos ver cómo puede Cataluña contactar con ella, directamente, a través del Estado o de ambas maneras. Hay otros parlamentos que tienen este asunto perfectamente arreglado, como los escoceses, los flamencos o los lander alemanes. Otro tema es la inmigración, tenemos que buscar un país de acogida e integración con nuestro modelo de convivencia, y para ello debemos participar en qué cantidades somos capaces de ir absorbiendo, aunque el Estatuto no lo diga. Además, si Cataluña tiene que mantener un liderazgo económico tenemos que tener los fondos para investigación y desarrollo, y no se pueden distribuir de manera absolutamente parcial como lo hace el Estado, que es muy centralista. Y ¿cómo puede ser que, siendo seis millones de habitantes y diez con toda el área catalanoparlante, no tengamos el reconocimiento de una cultura europea? El catalán debe ser considerado lengua oficial también del Estado, para que tenga este acceso. -¿Bastaría con la reforma del Estatuto o habría también que reformar la Constitución? -Para mí la Constitución tiene que reformarse. Sería una Constitución milagro si no tuviera que hacerlo, estaría a la altura de las Sagradas Escrituras. Cuando alguien quiere convertir el españolismo en una cierta religión le va muy bien convertir la Constitución en un hecho sagrado, pero no es así. Una Constitución debe ser estable y con una visión a largo plazo, pero en todos los países con una democracia consolidada se ha hecho. Hay un aspecto obvio: la reforma del Senado, porque es fundamental para la vertebración de España. La reforma no la deben hacer los partidos porque la ideologizan, sino las instituciones. España tiene una cohesión básica dentro su territorio, pero también una diversidad, y ese encaje se debe proyectar en la vertebración territorial del Estado, lo que implica cambiar la Constitución. Ésta se puede interpretar de muchas maneras, pero ahora sólo la están interpretando los mismos. ¿Por qué no jugamos a una interpretación ancha, en la que nos demos garantías todos? Creo que deberíamos tener una visión de Estado magnánimo e incluyente o formular las garantías mutuas de un modo más claro a cómo están. -¿Por qué cree que se ha producido un incremento de la tensión entre el Gobierno y las autonomías? -Creo que la ideologización de cada uno sobre su propio país se ha ido radicalizando, y es lo que ha llevado a esta situación. -Respecto a Cataluña, ¿qué coalición de gobierno le parecería mejor? -Soy el último en poder decir cuál es la más conveniente, el presidente de los diputados debe ser imparcial. Cataluña tiene un modelo de fuerzas políticas distinto del resto del Estado, hay una dinámica específica que no es una política bipolar sino más compleja y eso para nosotros es bueno. Por ello, cualquier análisis de la política catalana que significara un frentismo de un sentido u otro entraría en una lógica que no correspondería a los resultados de las últimas elecciones. 0 caemos en una superestructura de siglas, o entramos en un debate a fondo no solamente de los programas electorales sino de cómo se debe posicionar el catalanismo ante el Estado y Europa. -Si CiU deja el gobierno catalán después de 23 años sería... -En democracia todos debemos estar dispuestos a todo. Cualquier solución es democrática, porque los diputados sustentan la representatividad del pueblo. Si hay 13-5 diputados y la mayoría vota a un determinado gobierno aunque tú estés en la oposición, es legítimo y democrático. Si lo que sale no es fruto de una lectura bien hecha de la voluntad popular, a la larga chirría y esta falsa solución puede ir deteriorándose. -Aunque todavía no se haya cerrado un acuerdo al hacer la entrevista, ¿consideraría una traición el que ERC gobernara con el PSC, como han dicho en su partido? -En absoluto. Lo importante es la legitimidad que tienen los 135 diputados, esto es lo sustancial en política. A partir de aquí cada uno da el sentido de su voto a la hora de elegir un presidente y gobierno el que crea que deba dar, aunque la interpretación que se pueda hacer por otros sea criticarlo. -¿Qué opina de Carod-Rovira y Maragall? Porque de Mas su opinión será buena... -No soy de los que califico de bueno a uno que es de mi partido y malo a otro que no lo sea, pero me abstengo de dar opiniones sobre personas que forman parte de mi responsabilidad. Artur Mas es diputado, además de conseller en cap, y por tanto debo respetarlo. No voy a definir ni a citalogar a ninguno de los diputados, forma parte de mi obligación que todos tengan un punto de referencia que sea el presidente del Parlamento. -¿Qué influencia tendrá el gobierno catalán en las próximas elecciones generales? -Mucha. Según cuál sea la solución, puede sa1ir una categorización política muy fuerte por la opinión pública de Madrid y del resto del Estado, en la que se le diera un contenido muy fuerte de cara a las próximas elecciones. Lo que vaya a hacer Cataluña va a ser un leit rnotive muy fuerte de cara a las generales de marzo, porque, a mi modo de entender, Madrid tiene esta cierta tendencia a la bipolaridad, a un cierto maniqueismo de buenos y malos, y si se le da pie a pensar que en Cataluña hemos entrado en esta lógica, tendrá una repercusión muy importante, ya que será de provecho para quien lo plantee así. |