Nº 580
1/12/2003
Gustavo de Arístegui, portavoz de Asuntos Exteriores del PP

"HAY MARGEN PARA RECTIFICAR
EN LOS ERRORES COMETIDOS

La declaración de Aznar en Londres sobre los "errores" cometidos en Iraiq no le sorprendió. La intervención era necesaria y la planificación de la posguerra, buena, aunque reconoce que algunas cosas en su ejecución no se hicieron bien. Para explicar la situación allí, o en Afganistán, o en Israel, desmenuza el mundo islámico con una precisión portentosa. "Es la única forma de encajar las piezas".

Por Ana Pardo de Vera

- Qué tal ha resultado la visita de Aznar a Londres?

y-Tenía dos partes esenciales, que se han abordado con éxito: evaluarconjuntamente con Blair el futuro de la Europa ampliada y dar un repaso a la situación política y al escenario de seguridad mundial.

-El Gobierno no está conforme con el proyecto de Constitución europea.

-Existe un equívo~o en la interpretación de nuestra posición. Esta no es, en absoluto, una posición egoísta, desequilibrada o rígida. Aprobamos el 95% M proyecto, pero nos hemos opuesto a que Alemania, en la Europa de los Quince, tuviese el treinta y tantos por ciento de¡ voto de bloqueo y que en la Europa de 27, tenga más de[ 40%.

-También en Londres, el presidente reconoció "errores" en la estrategia seguida en Iraq.

-Una declaración muy acorde con las que hemos venido haciendo en los últimos tiempos. Alguna parte de la planificación de la posguerra, que estaba bien hecha, no se ha ejecutado a la perfección. Fue un lamentable error disolver íntegramente el ejército iraquí y, según las informaciones (

sa que se manejan en todo el mundo, fue una decisión de Ahmed Chalabi, una persona poco fiable tanto política como moralmente, pero a la que se ha escuchado en demasiadas ocasiones.

-Si esas consecuencias se hubiesen previsto, ¿España apoyaría igualmente a EE UU?

-Insisto en que es la ejecución de una buena planificación de la posguerra la que tenía que haberse hecho mejor, aunque creo que aún hay margen para rectificar en los errores cometidos. La pacificación de Iraq debe ser prioridad de todos, porque el fracaso allí es colectivo, de los que apoyamos la guerra y de los que no la apoyaron. En cambio, creemos que la intervención era necesaria. No estaba en discusión entre los aliados, ni entre la comunidad internacional, ni siquiera entre los miembros de¡ Consejo de Seguridad, si había o no armas de destrucción masiva.

-Armas que siguen sin aparecer.

-Sacidam estaba actuando como si las tuviera y la consecuencia fue la resolución

1.441. Que las hubo lo sabemos porque las empleó contra su propia población, contra kurdos, contra iraquíes e, incluso, contra kuwaities.

-¿Cuáles fueron, entonces, las razones de la intervención?

-Tres fundamentales, con las que se puede o no estar de acuerdo. La primera es la proliferación regional, una carrera de armamentos que podría desembocar en una guerra no convencional regional y causar millones de muertos; repercusiones económicas extraordinariamente graves para el mundo y una gran inestabilidad. la segunda es la peligrosa huida hacia delante de los regímenes dictatoriales en descomposición interna, y la tercera está contenida en una frase que pronunció el propio Hussein: "Los enemigos de mis enemigos son mis amigos". Subvencionaban el terrorismo con unos 50.000 dólares por familiar de suicida y Saddam tenía medios -¿Qué hacía con 6.000 técnicos de fabricación de armamento no convencional, de los que una parte importante eran ingenieros superiores?- o quería

procurárselos para emplear~ los. 0, peor aún, para transferirlos a grupos terroristas, pudiendo evitar así vinculaciones que propiciasen una acusación formal ante el Consejo de Seguridad.

-La inseguridad en Bagdad es ahora mayor que en la etapa Saddam, palabra de ministra de Asuntos Exteriores. . .

-Hay que hacer una nueva distinción: los ataques del terrorismo islamista radical, que ya existía en la etapa Saddam, y los de la resistencia formada por elementos leales al antiguo régimen o indignados por la disolución de la policía, el ejército, etc., a quienes interesa fomentar el caos en Iraq. Si a Chalabi no se le hubiese ocurrido la infeliz idea de proponer su completa disolución, se habrían evitado muchos de los problemas que tiene ahura la coalición. Aunque sólo cinco de 18 provincias tienen problemas de seguridad.

-¿No cree, entonces, que la guerra de Iraq haya producido un recrudecimiento de¡ terrorismo islamista?

-Invito a quienes así lo consideran a que lean un informe que Le Monde sacó hace dos fines de semana, un relato exhaustivo de los atentados de radicales islamistas desde el 11 -S hasta nuestros días. Y no hay más después (le la invasión de Iraq. ¿Nadie se acuerda de los del Líbano en los ochenta? ¿0 de los ataques suicidas contra las embajadas estadounidenses en Tanzania y en Kenia en 1998? ¿Y los de Buenos Aires contra intereses judíos o los de Bali en 2002? El terrorismo islamista golpea con mayor saña a los apostatas, los Estados islámicos en vías de democratización -Marruecos, Jordania o Turquía- Además, atacan porque piensan que a mayor inestabilidad, más posibilidades de hacerse con el poder de una región, el primer paso para establecer un califato opresivo islamista radical. Entender esto es la única forma de encajar las piezas. La política exterior es muy seria y no se pueden hacer análisis superficiales para que cuadre el discurso político.

-Entonces piensa que la oposición, con su discurso contra la guerra y la visión de los ,,errores" que citó Aznar como una consta- i tación del fracaso de Bush en Iraq, habla sin

conocimiento de causa...

-Creo que eso es fruto de un debate apresurado, pues, ante todo, la oposición no solamente es legítima, sino necesaria. Asegura que no hay consenso en política exterior española, pero los ejes esenciales de ésta no han sido modificados. ¿Dónde está el sometimiento a las tesis estadounidenses? Les recuerdo la defensa cerrada de Siria que hicimos, la invitación al presidente latamí a cursar visita de Estado o el viaje del presidente Aznar a Libia, una muestra de la independencia de la política exterior de España.

-¿El ataque anticipatorio, según el Gobierno, "diseñado exclusivamente para la política antiterrorista", es aplicable a la lucha contra ETA?

-Cuando cayó la cúpula etarra y se descubrió material muy peligroso en Sokoa, ¿qué tenían que hacer el poder judicial y las Fuerzas de Seguridad del Estado? ¿Esperar a que los terroristas utilizasen ese material que sabían que tenían o anticiparse y detener a esas personas que ya acumulaban delitos?

-No intervino el Ejército, como en Iraq.

-La lucha contra el terrorismo es multidimensional. Tiene la dimensión policial, judicial, legal, etc. Y tiene la dimensión estratégica, que algunos analistas le niegan. Pero la tiene, porque el terrorismo no es sólo un problema de seguridad interior, sino también un problema geoestratégico y geopolítico que genera inestabilidad. Un ataque anticipatorio es una operación de seguridad para evitar un atentado, no es una guerra preventiva, y su doctrina habla de medidas di~ plomáticas o económicas.

-¿Se han cometido errores también en Afganistán?

-El mundo debe darse cuenta de que en i Afganistán hay que seguir trabajando seriamente. Iraq tiene la capacidad de convertirse en uno de los grandes países árabes, en una garantía de estabilidad, pero Aíganistán i no la ha tenido en siglos. Hay muchas necesidades allí y no sólo se resuelven con dinero, aunque sin éste, además, la gente acaba dedicándose a actividades más lucrativas, como el tráfico de drogas o el de seres humanos.

-¿Cree que debe relacionarse la política de Sharon en Israel con el creciente antisemitismo que hay en Europa?

-Sinceramente, no. Los demócratas debemos mantener una vigilancia constante contra cualquier forma de racismo, exclusión, fanatismo o, por supuesto, de antisemitismo. Las mayores atrocidades conoci~ das por la humanidad se cometieron en nombre del antisemitismo y ocurrieron hace apenas 60 años. Me preocupa que las tensiones sirvan de desencadenante para que las personas dejen de tener vergüenza de sentirse racistas, xenófobas o antisemitas.

-Antisemitismo aparte, la construcción de la valla en Israel no es precisamente un referente democrático.

-En un país democrático y admirable como es Israel, las políticas de alguien como Sharon son contraproducentes, incluso, para los intereses del Estado. Algunos miembros del Gobierno han expresado discrepancias con la política de su primer ministro. El trazado del muro está dejando fuera bolsas de población palestina y eso es un error tremendo, que sólo va a contribuir a crear más desesperación.

-¿Y cuál debe ser la posición de Arafat?

-Creo firmemente en la solución de dos Estados. El rechazo de la oferta hecha en Camp Davis y en Taba fue un error histórico por su parte. Puede que el líder palestino piense que con una paz firme y duradera, él sería superfluo, por eso cuando pudo parar el terrorismo y la violencia, no quiso y ahora que quiere, no puede. Hamas y Y¡had Islámica son inaceptables y ha habido mucha mezquindad por parte de Arafat al no entregar el mando de las fuerzas de seguridad a sus primeros ministros. A lo mejor creía que caerían en la tentación de ser eficaces contra el terrorismo.

-¿Se le ocurre al Gobierno español alguna nueva propuesta sobre este tema?

-En este proceso de paz, se han puesto encima de la mesa 18 planes. Mi apuesta es una Hoja de Ruta flexible y realista, que tenga muy presentes las bases de Taba y Camp David.

-Parece que esta crisis empieza a formar parte de la realidad cotidiana.

-Hay margen para la esperanza; no mucho, pero lo hay.

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