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| Gabriel
Cisneros, ponente de la Constitución y dirigente del Grupo Popular
"UNA COSA ES LA ESPAÑA PLURAL Y OTRA, LA PLURALIDAD DE ESPAÑAS" Veinticinco años después de aprobada la Constitución, Gabriel Cisneros reflexiona sobre su vigencia y el balance positivo que arroja. Reivindica la Ispaña plural", pero no entendida como una pluralidad de Españas y lamenta lo que entiende como "falta de firmeza" del PSOE a la hora de defender la unidad de España. Admite como legítimas y pendientes de solución las aspiraciones de las- CC AA de tener voz propia en Europa, delegada por el Gobierno español, y no se escandaliza ante la posibilidad de reformar la Carta Magna, pero no cree que haya una demanda social que la avale, ni que exista el consenso necesario para acometerla. Veinticinco años después, ni siquiera hay acuerdo entre los padres de la Constitución a la hora de interpretarla... -Desde el momento en el que los siete redactores fuimos capaces de ponernos de acuerdo en torno a una declaración de la importancia y magnitud que tuvo la Declaración de Gredos, consensuada recientemente, las diferencias no deben ser tantas. Creo que, en todo caso, existian ya entonces, en aquel momento constituyente. Miquel Roca era entonces nacionalista y sigue siéndolo ahora. El resto no lo éramos, aunque alguno parece haberse hecho nacionalista en los últimos tiempos. Pero no se le puede negar a nadie una evolución en 25 años. -Supongo que se refiere a Miguel Herrero, aunque también Fraga ha variado sensiblemente su visión autonómica... -Fraga es presidente de una Comunidad Autónoma y, como es normal, el órgano condiciona y determina las posiciones. Sin duda, el que representa hoy una posición más singular es Miguel Herrero. Yo no Comparto la visión de Herrero de Miñón ni la de Miquel Roca, aunque Roca no ha variado su pensamiento de entonces. Por lo demás, creo que Jordi Solé Tura, Gregorio Peces-Barba,Fraga, Pérez Llorca y yo mismo estamos en posiciones bastante similares. -¿Hay formas muy distintas de interpretar la Constitución y todas ellas legitimas? -Hay más de una forma de interpretar la Constitución. Una de sus virtudes es, precisamente, que tenga la suficiente holgura para albergar posturas diferentes. Pero me da la impresión de que los españoles tenemos una cierta incapacidad o amnesia a la hora de entender la importancia de nuestros propios procesos históricos. En 1982 se produjo un acontecimiento de una magnitud descomunal, que fue la primera vez en la historia de España que gobernó una izquierda democrática, con una monarquía parlamentaria. Si eso hubiera ocurrido a principios de siglo, probablemente se hubiera ahorrado a los españoles la tragedia de la Guerra Civil. Y eso ocurrió bajo el amparo de la Constitución del 78. Y bajo ese mismo amparo se produjo la salida del poder del PSOE, en 1996. Se han puesto a prueba la práctica totalidad de las instituciones: hemos vivido mociones de censura, de confianza, la investidura con y sin mayorías absolutas, los acuerdos parlamentarios... Y lo hemos vivido con normalidad gracias a esta Constitución. Pero, hablando de diversas interpretaciones, no podemos aceptar interpretaciones que suponen una usurpación de la titularidad del poder soberano, que corresponde al pueblo español. Eso es dinamitar Constitución. -Decía Jordi Pujol, en una interpretación posible de la Constitución, que es cierto que no se atribuyen competencias en política exterior a las Comunidades Autónomas, pero tampoco se niega la posibilidad de otorgar las... -[sonríe] Es cierto, pero Pujol pequeño detalle: la competencia en política exterior se le atribuye en exclusiva al Estado. -Sin embargo, el artículo 150.2 deja u puerta abierta para ceder competencias cedidas inicialmente a las CC AA... -Evidentemente, ya se ha hecho uso ese artículo, por ejemplo, con la cesión la competencia de tráfico a los Mossos d'Esquadra, pero trasladar ese ejemplo a la política exterior, me parece excesivo. La política exterior es una competencia de titularidad estatal y, por su propia esencia, indelegable. Pero es que el artículo 150.2 tiene un problema de base: se pensó para poder permitir la integración plena del nacionalismo vasco al pacto constitucional. Pero el nanacionalismo vasco no se ha integrado y el artículo 150.2 ha quedado como una triste reliquia. El 150.2 es el articulo más desdichado de toda la Carta Magna. Y no soy el único que lo dice. Alfonso Guerra suscribe la misma idea. -Aprovechando el proceso dinámico de construcción europea, algunas Comunidaes Autónomas españolas han manifestado su interés por negociar directamente en Europa temas que son de especial relevancia ese territorio. ¿No le parece una forma de encajar aspiraciones de las autonomías? -Es una aspiración legítima y planteable, a la que habrá quedar solución. Pero tal y como está articulada esa posibilidad, es endemoniada. No existen intereses parciales, de una CC AA concreta, que puedan no ser incompatibles con otra Comunidad. -¿Se opone en cualquier caso el Gobierespañol a ello por temor a una actitud leal desde determinadas CC AA? -No es una cuestión de deslealtad, sino complicación objetiva. La deslealtad exispero en otros ámbitos. -¿En la actitud del gobierno vasco, la de Arzalluz? -Yo constato que el Arzalluz de¡ 78 no es el de 2003, pero no sé si ese cambio es fruto de una evolución o de una taimada estrategia originaria, que ocultaba la estrategia final, que empezó con el Pácto de Este¡la. En cualquier caso, nuestra Constitución funciona desde la hipótesis de la lealtad. Si la lealtad no funciona, el sistema quiebra. Además, nuestro sistema funciona desde otra premisa: que existan dos partidos de ámbito nacional que estén absolutamente de acuerdo con resla pecto a la organización del Estado, pese a sus diferencias en un sinfin de materias. Desgraciadamente, eso ha cambiado desde hace muy poco tiempo. El PSOE no tiene una línea suficientemente firme en la defensa del modelo de España. -¿Deberían hacer autocrítica PP y PSOE y analizar cuánta responsabilidad tienen en la evolución de los nacionalismos? Arzalluz, en el 78 tachaba el derecho de autodeterminación de "virguería marxista", por ejemplo. ¿Qué ha pasado desde entonces? -Quizás hemos pecado de ingenuidad o de candidez, más que de mezquindad. Mientras Felipe González estuvo en el poder, no hubo ni una sola transferencia medianamente significativa. Y nadie cuestionaba que estuviera haciendo una interpretación centralista de la Constitución... -¿Tenía bula González? -No tenía bula, pero tenia un partido cohesionado, que también en sus versiones regionales compartía plenamente el planteamiento . que se hacia a nivel nacional. -¿El problema es esa una España plural", que reivindica Zapatero? -Es que una cosa es la España plural y otra bien distinta la pluralidad de Españas... Yo reivindico una España plural. Las tres primeras palabras de la Constitución, precisamente, son "La Nación Española...". No dice las naciones españolas, habla de una sola nación, de una entidad única y soberana, que tiene unos elementos de pluralidad constitutiva y cultura¡ riquísimos. A mí la expresión "España plural" no me molesta, sino que la reivindico plenamente, pero con la Constitución en la mano. -¿El problema, entonces, es que el PSOE no se oponga a reformas constitucionales y estatutarias? -Creo que esas propuestas de reforma que maneja el PSOE están poco maduradas. De la declaración de Santillana del Mar no se deduce ni un modelo de Estado, ni una posibilidad de reforma. Y las propuestas de Maragall, con todos mis respetos, me resultan ininteligibles. la unidad de España es un valor anterior y superior a la Constitución, no es algo que esté en el ámbito de disposición ni de una generación, ni de un partido... -Ahora mismo, el 85% de las fuerzas políticas con representación. parlamentaria en Cataluña están de acuerdo en que hay que reformar su Estatuto de Autonomía ¿cree que eso atenta contra la unidad de España? -Si a ese 85% le quitáramos el PSC, estaríamos en los mismos porcentajes de nacionalistas y no nacionalistas que en el País Vasco. Esto demuestra una línea de evolución inquietante dentro del PSOE con respecto a los temas más fundamentales. Por otra parte, pese a los planteamientos de las fuerzas políticas, no existe una demanda social de reforma de los Estatutos ni de la Constitución. Las encuestas, por ejemplo, señalan de igual modo en Llodio, que en Lugo, que en Santa Coloma de Gramanet, que Mérida, que a los ciudadanos les preocupa su puesto de trabajo, su seguridad, la calidad de la educación de sus hijos... pero nadie tiene entre sus prioridades la ampliación de su autogobierno. Eso es un debate de políticos, periodistas... -Su compañero de partido y colega en redacción de la Constitución, Manuel Fraga ha dicho recientemente que la Carta Magna puede y debe reformarse "sin complejos" por ejemplo, para acometer una reforma en el Senado... -Yo no pude asistir, lamentablemente a la conferencia en la que defendió esas tesis. Pero es evidente que la Constitución se puede reformar, porque para eso tiene Titulo X dedicado al procedimiento necesario. De hecho, ya se ha reformado, para establecer la ciudadanía europea y el derecho de voto de los ciudadanos europeos... Pero para reformar la Constitución hace falta necesidad y oportunidad. La necesidad tiene que expresarse como una demanda social fuerte y la oportunidad, como un consenso suficiente. Dicho eso, no me escandaliza nada plantear la reforma de la Constitución para reformar el Senado, tal como la planteaba Manuel Fraga. Lo que ocurre que, cuando te pones a acometer una reforma, es mucho más complicado de lo que parece. -¿No le inquieta que una personalid como Jordi Pujol, que siempre ha sido leal a la Constitución, a España y su gobernabilidad, etc., decline la oferta de hablar en nombre de todos los presidentes autonómicos porque argumenta que no se siente cómodo en la interpretación constitucional que abandera el PP? -Cuando celebramos el décimo aniversario de la Constitución, Pujol lo celebró solemnemente. Lamento que ahora sienta esa incomodidad, que no sentía entonces. -¿Cuál es el balance de estos 25 años de Constitución? -Es un balance espléndido: pujanza, de riqueza, de distribución de esa riqueza, presencia exterior... Yo no digo que todo sea una causa directa de la Constitució pero sí que se ha producido bajo su amparo. |