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Trinidad jiménez, candidata del PSOE a la alcaldía de Madrid "VOY A GANAR AL CANDIDATO MÁS POTENTE" Sabedora de que se enfrenta al candidato más difícil del PP y del reto que eso supone para ella y para el PSOE, Trinidad Jiménez afronta con optimismo la campaña electoral. Pide a Gallardón que aclare si quiere ser alcalde de Madrid o presidente delGobierno y asegura que, últimamente, a Gallardón se le han visto sus profundas convicciones de derechas y su complicidad y entendimiento con José María Aznar Su predicción sobre el resultado final es un Gallardón vencedor, pero no con la suficiente mayoría para gobernar Ella gobernará si suma. De lo contrario, se compromete a hacer oposición como concejala de Madrid, a diferencia ‑ puntualiza‑ de Gallardón. Su partido ha cargado sobre usted una tremenda responsabilidad, ya que, en la gran batalla de las municipales, la alcaldía de Madrid va a tener una especial relevancia... -Es cierto que el Ayuntamiento de Madrid se ha convertido en un simbolo de esta campaña electoral. Al ser la capital de España, es de algún modo el reflejo de lo que está pasando en el resto de nuestro país. Siento una gran responsabilidad, porque he aceptado la candidatura en nombre de mi partido. Y, personalmente, soy yo quien más presión me meto [se ríe]. Me digo a mí misma: 'Tienes que ganar las elecciones", cada dos por tres. Péro, al mismo tiempo, tengo la sensación de haber puesto lo máximo de mi parte, de haberme dejado la piel. Siempre he dicho: "por mí, que no quede". Creo que he hecho una buena campaña y he conseguido poner en primer plano la propia candidatura. Me estoy batiendo con un candidato de primer nivel, como es Alberto RuizGallardón... Sé que he dado el máximo de mí misma. ‑¿Le ha tocado bailar con la más fea (lo digo en sentido figurado) al tener que enfrentarse con Gallardón? -Es un buen candidato, politico hábil y actual presidente de la Comunidad de Madrid. Pero eso, el hecho de que hayan puesto a un candidato como él para enfrentarse a mí, significa que están preocupados por lo que yo, por lo que Trini representa. Ganarle, en cualquier caso, me dará una mayor satisfacción, porque voy a ganar al candidato más potente. ‑¿Y si no consigue ganarle? ¿Ve a Gallardón, con toda su potencia, aspirando a la presidencia del Gobierno y enfrentándose a Zapatero? -En ese caso hipotético, Gallardón debería decir claramente a los ciudadanos madrileños a qué se presenta, porque lo que está dando a entender es que, en realidad, no le interesa ser alcalde de Madrid. los madrileños tienen derecho a saber a quién están votando y para qué. Y lo que más necesita Madrid es una persona que se haga cargo de la ciudad. ‑¿En esta campaña se va a hablar mucho de guerra y poco de gestión municipal? -Yo llevo diez meses haciendo campaña y desde el primer día estoy hablando de contenidos y de problemas que afectan a la ciudad de Madrid, porque siempre supe que tenía que plantear una campaña de propuestas e iniciativas. A ello me he dedicado en cuerpo y alma durante todos estos meses. Y lo he hecho contando y hablando con la gente: con empresarios, con gente M mundo de la cultura, asociaciones de vecinos... En virtud de ese conocimiento, he podido ofrecer soluciones lo más ajustadas a las necesidades. Yo sólo paré mi actividad el día que estalló la guerra en señal de duelo, porque, para mi, era una guerra ¡legal e injusta, como para mucha gente. Pero, al día siguiente, continué con mi campaña, barrio a barrio. Y nunca hice referencia a la guerra vinculada a resultados electorales. El primero que hizo eso fue, precisamente, Gallardón. Ahora bien, cuando un ciudadano vota a un representante politico, vota a una persona capaz de solucionar los pro blemas de la ciudad, pero también a una persona con la que se puedan sentir representa dos, en base a sus principios y valores. En e caso del ciudadano madrileño, no sólo tenia mos el derecho de conocer la posición de lo candidatos frente a la guerra, sino que noso tros estábamos obligados a decirlo abierta mente. ‑¿Cree que Gallardón se ha manifestado excesivamente a favor de la guerra? -Sí. La apoyó, incluso desde el mes de octubre. Dijo que la apoyaria aun sin resolución de la ONU. No introdujo ningún matiz. ‑¿Piensa que eso acabará por pasarle factura a Gallardón? -Yo nunca me planteé las consecuencias que iba a tener desde el punto de vista electoral, ni quise entrar en ese debate. Pero es cierto que un responsable político que actúa de espaldas al sentir mayoritario de la ciudadanía, puede recibir el castigo de buena parte de esa ciudadanía. De todos modos, no estoy muy segura de hasta qué punto puede influir eso. ‑¿No contamina esta campaña la irrupción de Zapatero y Aznar en primera línea? -Es tradicional que los lideres de los grandes partidos hagan campaña. lo que me resulta chocante es que Aznar haya irrumpido en ella con un tono tan bronco, insultante y desafiante. Es impropio de un presidente, que debe velar por mantener un determinado clima de tranquilidad y no enfrentamiento. En todo caso, al estar a menos de un año de las elecciones generales, no es ningún secreto que ya estamos también inmersos en un clima preelectoral con esta campaña. ‑¿Admite que estamos ante unas primarias de las generales? -De alguna manera, estas elecciones anticiparán una cierta tendencia del voto, pero no van a ser un calco del resultado de 2004. -Desde su punto de vista ¿el fichaje de Ana Botella da votos a Gallardón o le hace la Pascua? -Desde mi punto de vista de ciudadana, profesional y progresista, Ana Botella le resta votos a Ruiz‑Gallardón, porque presenta un perfil muy conservador. Pero después de ver lo que estoy viendo, creo que encaja perfectamente en la lista de Gallardón, que es profundamente conservador también, como ha demostrado en las últimas semanas. Él siempre se había empeñado en mostrar un perfil heterodoxo dentro de su propio partido, con una cierta autonomía personal, diferenciado de algunas posiciones de Aznar... Pero, desde que ha sido elegido candidato, vemos que ha sido elegido por Aznar, ha aceptado incluir a Ana Botella en la lista a petición de Aznar, lleva a once concejales de Álvarez del Manzano en un claro ejercicio de continuismo, se plantea la guerra y defiende con entusiasmo la posición de Aznar. La identificación de Gallardón con Aznar ahora mismo es absoluta. ‑¿Cree que Gallardón está trabajando más por llegar a La Moncloa que a la alcaldia de Madrid? -Pues no lo sé, pero el hecho de verlo con tanto movimiento y tantos cambios de posición, deja entrever que, ahora mismo, es una persona con poca autonomía personal y poco clara a la hora de defender los intereses de los ciudadanos. Los intereses de Gallardón tienen más que ver con su interés personal. ‑Por cierto, ahora que el PP advierte contra el "pacto socialcomunista", parece que para batir a Gallardón tienen que confiar en un acuerdo entre PSOE e IU... -Me niego a hablar de ningún pacto poselectoral antes del 25 de mayo. lo democrático es que hablen primero los ciudadanos. Pero, si lo hubiera, sería perfectamente legítimo. No sé qué manía le ha entrado ahora a Aznar y también a Gallardón por hablar de este asunto. Que yo recuerde, cuando Aznar ganó en el 96, no le dijo a los ciudadanos españoles que iba a pactar con el PNV Me llama la atención que hable del pacto "'socialcomunista", primero porque no hay pacto alguno y porque, ahora que sospecha que pueden pactar con el PSOE son comunistas y cuando él pactaba con Anguita, les llamaba IU. -Pero es de suponer que usted e Inés Sabanés tendrán un cierto entendimiento... -Por supuesto. Yo la respeto mucho, porque es una mujer profundamente honesta, trabajadora, coherente y defensora de los intereses de los ciudadanos. Le tengo un enorme respeto y afecto personal. -Entonces ¿no acabará pidiendo el "voto útil", a los votantes de ¡U, que apoyen al PSOE, como han hecho en tantas ocasiones los socialistas? -No. Yo creo que mi línea de campaña se empezó a definir en el mes de octubre y ha permanecido invariable. Todo el mundo sabe lo que represento, cuál es el proyecto que encabezo y mis intenciones. Además, el ciudadano madrileño sabe muy bien qué tiene que votar para conseguir el cambio en Madrid. -¿Le preocupa la posibilidad de debatir con Gallardón, el listo de la clase? -No sólo no me preocupa. Estoy deseando debatir con él. -¿Habrá finalmente un debate? ‑Sí. Yo creo que lo habrá. Y los debates con el niño listo suelen ser muy divertidos. A lo mejor deberían preguntar si yo fui una chica lista... ‑Lo doy por supuesto... Con respecto a las propuestas ¿no se parecen mucho en algunos aspectos a las del PP, por ejemplo, en materia de vivienda? ‑Está claro que el diagnóstico sobre la situación de Madrid y las fórmulas de solución son similares. La diferencia estriba en que el PP lleva gobemando en Madrid casi 14 años, en la ciudad y ocho en la Comunidad y resulta poco crefible que ahora digan que tienen las soluciones a los problemas que ellos mismos han contribuido a crear. Al menos, nosotros tenemos la credibilidad que nos da haber puesto en práctica políticas de vivienda, por ejemplo. Me parece escandaloso oír a Gallardón exclamándose del precio de la vivienda. Pero ¿en qué ciudad vive? ¿Para quién ha estado gobernando? -¿Piensa usted compatibilizar la alcaldía o concejalía de Madrid con un escaño en el Congreso de los Diputados, a partir de 2004? -Ni me lo he planteado. Mi objetivo ahora es llegar a ser alcaldesa de Madrid. Y yo estaré al¡ í donde los ciudadanos de Madrid decidan. Si me quieren como alcaldesa, allí estaré, pero si deciden que debo estar en la oposición, me quedaré haciendo oposición... ‑A diferencia de Gallardón, quiere decir... -Pues síi. Me sorprende que haya advertido que, si no gobierna, no se quedará en la oposición, porque si uno se presenta a unas elecciones tiene que acatar‑las reglas del juego democrático y representar a los ciudadanos que te han votado, para que sigas defendiendo un proyecto y unas ideas en la oposición. Pára eso te eligen. ‑Se define usted como una "candidata a la intemperie"... eso suena, de algún modo, rayano al populismo ¿es que un buen alcalde requiere una cierta dosis de populismo? -Esa definición tiene un punto incluso literario. Yo no tengo ningún cargo de representación pública y tuve que presentarme a las elecciones echándome a la calle, buscando el contacto directo con la ciudadania. Ni tenía ni tengo una plataforma como Gallardón, que es candidato al tiempo que es presidente de la Comunidad de Madrid. Yo tengo un puesto en la dirección nacional de mi partido, pero no una representación institucional. Por eso tenía que echarme a la calle y por eso me defino como candidata a la intemperie. -¿Se siente bien tratada por los medios de comunicación? -Sí. Precisamente, para no tener ninguna plataforma institucional, me he sentido recogida por todos los medios... -¿Cuál es su porra sobre el resultado en la ciudad de Madrid? ‑ -[sonríe] Creo que obtendré 25 concejales, Gallardón estaría entre 26 y 27 e IU entre tres y cuatro |